Héctor Nespral: «No le guardo rencor a Fernando Hierro»

El ovetense, nuevo jugador del Langreo, atiende a Azul Carbayón tras su salida del Real Oviedo

Hector Nespral Mikel Merino Real Oviedo Osasuna Carlos Tartiere Horizontal.Héctor pugna por un balón con Mikel Merino en un Real Oviedo-Osasuna
Héctor pugna por un balón con Mikel Merino en un Real Oviedo-Osasuna

Oviedo

En esta segunda parte de la entrevista, la temporada pasada, en la que fue miembro de la primera plantilla, es el tema principal de la misma. Cómo vivió Héctor su falta de oportunidades, la temporada en general del equipo o el rendimiento de sus compañeros.

Además, tocaremos temas como las polémicas extradeportivas, su relación con Fernando Hierro o su futuro más cercano en las filas del Unión Popular de Langreo

Pregunta: ¿Qué piensas cuando entras en ese vestuario, con gente tan experta con muchos partidos en LFP a sus espaldas?

Respuesta: Era un vestuario veterano, sí. Yo me llevaba bien con todos. Flipé con gente como Michu, Esteban o Susaeta, gente acostumbrada al máximo nivel que me trataron casi como a un amigo. Fuera del campo no tengo queja.

El equipo empezó dando una de cal y otra de arena, algo que se mantuvo casi durante toda la temporada.

Nuestro fútbol era complicado de entender. No jugábamos vistoso (el césped nos lo ponía difícil) y no éramos muy rápidos. El objetivo era jugar muy juntos porque si nos abríamos estábamos muertos. En casa lo entendimos bien y… teníamos a Toché. A Toché había que ponerle un monumento.

A favor de eso.

Es que había partidos en los que tocaba una vez el balón y la metía para dentro. La calidad que tiene en el interior de ese pie es tremenda. Nos dio muchísimos puntos.

Pero como visitantes la cosa no fue bien.

Fuera no lo supimos entender. En el Tartiere, muchos rivales llegan y esperan. Si pueden marcar perfecto, pero si no el empate es bueno. Eso lo manejábamos más o menos bien porque éramos pacientes, además de ser muy fuertes a balón parado.

Como visitantes a lo mejor el planteamiento no era el mejor. Vas a jugar ante el Sevilla Atlético, el equipo se partía cuando superaban la primera línea y ellos volaban. Sufríamos demasiado contra equipos con mucho ritmo.

Hierro habló de actitud y carácter.

Yo eso lo descarto. A lo mejor eran fallos de concentración que en casa dominabas y fuera no. Era un tema futbolístico. Como el rival proponía más, meternos atrás no nos valía, pero ni carácter ni actitud ni nada de eso. Nuestra baza era estar juntos y cuando la estructura fallaba y había desorden, nos comían.

¿El equipo confiaba en meterse en el playoff?

Sí, estábamos convencidos. Pero el jugarnos todo cada domingo nos pasó factura. En los últimos meses todos los equipos se jugaban algo y nosotros, al ser una plantilla veterana en la que 13 o 14 acumulaban la mayoría de los minutos, notamos el cansancio. La derrota en Alcorcón en casa, por ejemplo, nos hizo mucho daño.

Centrándonos en tu persona, mucha gente no entendía que, con los problemas que tenía el equipo en la medular y en la elaboración del juego, no tuvieras ninguna oportunidad.

Los primeros meses me costaba seguir el ritmo, que es la gran diferencia entre las categorías. Pero cuando lo cogí me veía muy bien. Lo hablaba el otro día con un compañero que estaba en la plantilla, llegué a entrenar de todo, hasta de lateral, pero nada. O todos éramos muy buenos o todos muy malos, pero entrenando yo no era peor que casi nadie.

Qué semana pensaste: “si no juego o voy convocado esta jornada, no lo haré nunca”.

Cuando mejor iba era en enero y febrero, a principios de año. Nunca me había sentido tan bien físicamente. Por aquellas fechas hubo partidos en los que siendo 19, no entendía por qué me quedaba fuera yo solo. Jornadas en las que iban convocados cuatro centrales o cuatro laterales. Era jodido. Y en esas circunstancias, el apoyo de mi familia, mi novia y mis amigos fue fundamental.

¿Cómo era la relación con Fernando Hierro? ¿Le guardas rencor?

No, para nada. Y la relación pues normal, lógicamente no podía atender personalmente a cada jugador porque somos muchos.

Pero tu situación era distinta.

Ya, pero si yo me hubiera dejado ir, que seguramente era lo fácil tras tanto tiempo sin competir, supongo que hubieran hablado conmigo. Pero yo estaba entrenando bien.

¿En qué piensas cuando llega el mercado de invierno?

En jugar. Mi agente y yo le dijimos al club que, si de verdad confiaban en mi yo seguía, pero que si en ese momento no era así, lo lógico era ampliar contrato y salir cedido para disfrutar de minutos. Lo hablamos y el club me dice que no, que me querían allí y que no me iba a ningún sitio.

¿Te decepcionó que el club no quisiera renovarte en enero?

A ver, decepción no es la palabra. A toro pasado lo piensas y lo de julio fue raro. Hacer un contrato de un año a un canterano en el que supuestamente confías, que en teoría es un proyecto de futuro… no sé.

¿Te llega alguna oferta concreta en enero?

Había equipos de Segunda B que me querían cedido, sí. Pero cuando el club me dice que me quiere en la plantilla no me planteo salir.

Se cierra el mercado y sigues sin jugar.

El míster tenía 13 o 14 jugadores de su confianza y no innovó mucho, y más cuando en cada jornada nos jugábamos la vida. Lo único que podía hacer era entrenar, cada día mejor que el anterior. Igual si había un par de lesiones o una sanción podía entrar.

También debo decir que, en mi caso, ya no se me podía poner en marzo o en abril, ¡y estaba que volaba! Pero si lo hago bien la gente se preguntaría que qué pasó en los siete meses anteriores. Y eso es así. La situación ya era complicada, pero es algo que pasa en todos los equipos.

Volviendo a tus compañeros, ¿qué jugador te sorprendió más?

Varios. Veías a Susaeta y no entendías de dónde sacaba ese golpeo. Luego la definición de Toché, del que ya hablamos antes, o Verdés. No pensaba que Héctor fuera tan bueno, de verdad. Hubo momentos del año en el que lo sacaba todo. Se lesionó mucho y tal, pero en los partidos en los que está bien es un espectáculo. Y Michu. Sus piernas no iban, pero la cabeza es la misma. Veía el juego a un ritmo tres veces superior al de los demás.

Hablemos de Michu.

Yo no lo conocía y aluciné con su cercanía. Es un tío que fue internacional, que para mí era poco menos que un ídolo y ahora me llevo genial con él.

¿Y Saúl?

En los primeros días tuvo detalles que me marcaron. Habló conmigo y me dijo que lo estaba haciendo muy bien, que no me preocupara. Y me empezó a animar y a dar consejos en los entrenamientos. No tenía ninguna necesidad, pero me ayudó.

Deportivamente pues, al llegar en enero casi sin rodaje, no se le puede valorar. Hay que evaluarlo a partir de ahora. Será diferencial porque es muy bueno.

Se habló mucho del vestuario del Oviedo. Tú estabas dentro.

Yo te digo que no vi nada raro. Había gente que se llevaba mejor con unos que con otros, pero como en todos los vestuarios del mundo. Susa y Jon era amigos desde hace tiempo, al igual que Michu y Saúl o Diegui y yo. Pero no hubo un grupo imponiéndose encima de otro ni nada de lo que se comentó.

Cómo vivió el vestuario el incidente de Jon Erice.

Sorprendió, lógicamente. Es algo que no suele pasar. Las cosas que se cantaron contra Jon ante el Sevilla Atlético no se las deseo a nadie. Yo estaba en el palco a diez asientos de sus hijos. Luego está lo de que el jugador debe saber aguantar todo en un campo, que también, pero creo que nunca se tuvo que llegar a esta situación. El día siguiente fue raro. Nos comunicaron que Erice estaba apartado y poco más.

El embrión de todo esto (o eso parece) es el caso Egea.

A lo mejor la gente no sabe toda la verdad sobre eso. Se apuntó a jugadores que poco tenían que ver, no sé. Es algo delicado.

Recientemente, Cervero dijo (en MiTVazul) que algún día se tendrá que hablar sobre el tema, pero que todavía es demasiado pronto.

Puede ser. Son cosas de vestuario que igual lo mejor es pasar página.

Vamos con un test. Te digo unos nombres y me respondes con lo primero que se te ocurra: Esteban.

Experiencia. Y la verdad es que siempre mostró un cariño especial a los canteranos.

Diegui.

Amigo.

David Fernández.

Regularidad.

Jon Erice.

Carácter.

Susaeta.

Compañero.

Toché.

Crack.

Michu.

Leyenda. De hecho, yo lo llamo ‘Legend’.

Esta pretemporada los chavales del Vetusta han dado mucho de que hablar. ¿Cuál te gusta más?

Todos son muy buenos. Me alegraría en especial por Edu (Cortina), que lleva muchos años en el Reque. A Ánder no lo conozco tanto pero también es muy bueno.

Y ahora, U.P.Langreo  ¿Cuál es tu objetivo?

Jugar, lo tengo clarísimo. El año ha sido duro y era fundamental ir a un sitio donde tuviese la confianza del míster. Elijo Langreo por eso mismo, por Hernán y por el cariño que me dieron durante este mes de pretemporada.

Para terminar: ¿notaste el apoyo del oviedismo?

Muchísimo. Soy una persona muy tímida, pero ir a un acto de una peña o que a la salida del estadio la gente me apoyara y me diera ánimos es lo mejor que me llevo de este año.

Sé que renovarás el abono.

Hombre, sin duda. Soy el socio 1900 y pico (mérito de mi padre, que me lo inculcó). Soy otro oviedista cualquiera, ni más ni menos que nadie.

Comentarios

Héctor Nespral: «No le guardo rencor a Fernando Hierro»