La firma invitada: Marcos de la Osa, periodista
09 oct 2017 . Actualizado a las 22:04 h.El oviedismo sigue tan apasionado como siempre, tan cercano a su equipo como siempre, tan cargado de ganas de animar como siempre, tan sufridor como siempre y tan esperanzado de que su equipo haga las cosas bien, como siempre.
La visita del Real Oviedo a Barcelona, bastantes años después de la última ocasión, ha servido para demostrar una vez más que el equipo carbayón no camina solo. Algo más de dos centenares de aficionados azules se han pasado el fin de semana pensando en su equipo.
Desde la llegada de la plantilla el sábado ya había nervios por acudir al hotel a recibir a los jugadores. Y el domingo la apoteosis de ver juntarse para comer, a casi cien asturianos y allegados y celebrar un hermanamiento con una cosa en común, el azul Real Oviedo y la Peña Oviedista Barcelona.
La afición conquistó la línea 5 de metro en el trayecto de las 16:30h para poner rumbo al Miniestadi, con cánticos dedicados al club y alguno que otro al eterno rival, ante el asombro de los viajeros que solo pretendían cubrir sus trayectos habituales o los no tan habituales y se encontraron con vagones llenos de sentimiento carbayón.
En el Miniestadi, más de lo mismo, parte de un fondo teñido de azul de paisanos incansables en la animación y que aunque con decepción en alguna jugada, vibraron y celebraron un córner en el minuto 92 como si casi de un gol se tratase.
Dice una canción de grada que “el resultado nos da igual”, en el Oviedo nunca dan igual, pero el ver amistad, confraternización, compadreo y cariño en torno a un mismo sentimiento, eso está por encima de todas las cosas.