Menos mal

La firma invitada: Jacobo de la Roza, periodista

Aarón protege el balón ante Kunde
Aarón protege el balón ante Kunde

Oviedo

Decía Forrest Gump que “la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”. La mayor caja de bombones que conozco es el Real Oviedo: un día bien, otro mejor y, al siguiente, indefendible. Nunca se sabe muy bien qué esperar. De soñar con el liderato a que te partan el labio de una hostia sólo hay noventa minutos.

Por gusto o por convicción, siempre he sido de ir más allá de los resultados, de dar una importancia capital a las sensaciones. Pero, al principio, lo importante es ganar. A cualquier precio. Las victorias alimentan la confianza y esta hace que mejorar el juego sea más sencillo. Con viento a favor las piernas pesan menos. Incluso pareces más guapo.

A falta de triunfos, hasta el sábado sustenté mi fe en la buena huella dejada por los de Anquela en la mayoría de los partidos. Sobre todo, al principio. Tardamos tres jornadas en ganar, pero la perrina cazaba mejor que otros años: a Verdés le había sentado bien el verano; para Folch, dirigir la maniobra era otro día en la oficina; Rocha se iba entonando; Saúl estaba con la flecha roja; Aarón había vuelto al último invierno, cuando se lo hizo más llevadero al Tenerife; y Toché seguía siendo Billy el Niño. Los jugadores rendían, el equipo parecía ? por fin ? un equipo y aún esperábamos por Mossa, Forlín o Mariga. Por no hablar de Fabbrini.

Se empató en Gijón con orgullo, valor y garra; y la típica victoria ante el Cádiz volvía a poner a papá encima de mamá muchas noches después. El ascenso directo quedaba a tiro. La máquina rendía a tal nivel que incluso nos engañamos pensando que se podía sacar algo de Yeboah, Owusu o Valentini.

El Alba nos pilló de resaca mateína y dos viejos conocidos ? Natxo González y Juan Villar ?  nos bajaron el calentón. Entremedias, se nos independizaron dos puntos en Barcelona y parte de la buena imagen. Un Granada que no terminaba de arrancar, nos agudizó el malestar general de dos gorrazos ? y gracias ? que me hicieron revisar el Twitter del Club para confirmar que Hierro no había vuelto. Al menos, la rueda de prensa del entrenador me tranquilizó: el míster no ve Expediente X, pero los tiene bien puestos.

Las cosas no se han tornado fáciles por aquí: Anquela tiene crédito, pero a la plantilla se le ven las costuras justo por donde se intuía que estarían. Mal síntoma para ser octubre.

La Dirección Deportiva, además de no haber acertado con algunos fichajes, no supo solventar las carencias arrastradas de la temporada pasada ? Juan Carlos ya era así cuando lo compraron, Toché lleva un año bailando solo… ? y va a tener que recurrir, un año más, al mercado invernal, el septiembre futbolístico de los malos estudiantes.

Me ha dicho el médico que esto se soluciona ganando al Córdoba, que llega en descenso y con 22 goles encajados. Tuve suerte y evité la esquina de la mesa al desmayarme.

Al menos, aún no es marzo, queda tiempo y los “no quieren subir” todavía no suenan. Menos mal.

PD: Enhorabuena a las chicas del Real Oviedo Femenino por su contundente victoria en el derbi.

Valora este artículo

8 votos
Comentarios

Menos mal