Tras caer en Alcorcón, las dudas aparecen alrededor del equipo
30 oct 2017 . Actualizado a las 23:46 h.Mal cuerpo, amargura, dolor y rabia. Sentimientos todos que puede sentir cualquier oviedista después de contemplar la derrota de su equipo en Santo Domingo. Se volvieron a cometer los mismos errores que frente al Granada. Los mismos fallos que cada 15 días se tenían que soportar la temporada pasada.
El equipo empezó la temporada jugando razonablemente bien, aunque los puntos no acompañaron. A día de hoy, los azules han perdido el buen juego y los marcadores tampoco han mejorado. ¿Qué ha ocurrido? ¿Esto es todo lo que hay?
Anquela volvió a aparecer en rueda de prensa con un semblante triste y preocupado. Esta vez, al contrario que en Los Cármenes, se mordió la lengua por precaución o por responsabilidad. Quién sabe. Pero lo único cierto es que volvió a deslizar críticas a alguno de sus futbolistas. «Me preocupa la forma de competir y ver cómo la gente baja los brazos ante la más mínima señal de debilidad. El equipo no es capaz de competir». Más claro, agua.
El preparador oviedista, que lógicamente también tiene un porcentaje de culpa en esta situación, dejó claro ante la prensa su preocupación por la marcha del equipo. «Me preocupa todo. Sé cómo es la categoría y cómo funciona esto. Ahora mismo no estamos».
¿Hay equipo para más?
Después de caer una vez más en Santo Domingo, la duda es si esta plantilla da para más. Si el rendimiento de los fichajes es el actual o si mejorará en los próximos meses. O lo que es peor, si esta es la mejor plantilla a la que puede aspirar a día de hoy el Real Oviedo. Uno de los presupuestos más altos de la categoría que no ha querido o no ha podido luchar por fichajes de renombre en el mercado veraniego.
Lo único cierto es que el mercado de invierno no será una oportunidad para los azules, sino una obligación, tanto para entrar como para salir, toda vez que parece claro que hay futbolistas que no cuentan para el entrenador o no han demostrado el nivel suficiente para aspirar por cotas altas.
El discurso oficial siempre fue el de plantilla corta y confiar en el Vetusta (se dijo lo mismo el año pasado). Es momento de hacerlo. En el filial hay futbolistas que vienen pidiendo una oportunidad desde hace semanas. Jugadores que siempre que han subido al primer equipo han cumplido con creces. O se hace ahora, o no se hace nunca. Hechos, no palabras.