Un seleccionador sin puño de hierro

El malagueño, que ocupará el banquillo del combinado nacional, se muestra cercano con sus futbolistas

Fernando Hierro da indicaciones durante un partido
Fernando Hierro da indicaciones durante un partido

Oviedo

Al que haya conocido a Fernando Hierro como futbolista, recordará a una persona de sangre caliente que le gustaba marcar territorio, incluso de manera intimidatoria. Al que haya conocido al malagueño como jugador y no como entrenador, le va a  sorprender cómo se desenvuelve desde el área técnica

El exentrenador del Real Oviedo aterrizó en el Principado para tomar los mandos de la nave azul tras la decepción que supuso la breve etapa de Generelo en el banquillo del Tartiere. De él se esperaba un líder que manejara al vestuario con firmeza. Todo lo contrario. Fernando Hierro se descubrió como un técnico cercano con los futbolistas, comprensivo al extremo. Todo enfocado al bien del grupo. 

Son estas las cualidades que le han llevado a ser el relevo de Julen Lopetegui. Los propios internacionales de la Selección así se lo han pedido a Luis Rubiales tras el despido del vasco. Hierro, experimentado futbolista y casi novel entrenador, no llevará a cabo ninguna revolución en el combinado nacional. Tampoco le hace falta. 

El exentrenador azul, muy criticado por su labor técnica y por el rendimiento del Real Oviedo (sobre todo como visitante), fue un escudo contra las críticas desde fuera. Mostró confianza hacia sus pupilos hasta el final y, tras la conclusión de la temporada, se marchó de la capital asturiana como un señor. Sin una mala palabra, ni un mal gesto

Desde entonces, sus palabras hacia el club y la afición han sido siempre buenas, sin rencor ni malicia alguna. Tras el Real Oviedo, que fue su «universidad» en los banquillos, le llega el mayor reto de su carrera, una de esas oportunidades que te elevan hasta la cima o que te hunden en el barro. El malagueño se apoyará en el vestuario y en los pesos pesados. Huirá de las cambios bruscos y sus comparecencias transcurrirán por la sensatez, la calma y la unión. 

Que tenga suerte o no dependerá de sus jugadores, estrellas internacionales todos ellos. Él se encargará de aislarlos contra todo el ruido que han supuesto los dos últimos días en Krasnodar. Ahora tiene a todo un país pendiente de sus decisiones al frente del combinado nacional. Pero, claro, no es lo mismo decidir entre Torró y Erice que entre Thiago y Koke. 

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