La Pizarra: A medio camino

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Kuko Ziganda, en la banda durante el encuentro
Kuko Ziganda, en la banda durante el encuentro LaLiga

Analizamos en cinco claves el empate del Real Oviedo ante la UD Logroñés

27 ene 2021 . Actualizado a las 11:39 h.

El Real Oviedo jugó un mal partido en Las Gaunas. ¿Tuvo las ocasiones más claras del encuentro e incluso le anularon un gol? Sí, pero, jugó mal igualmente. El equipo de José Ángel Ziganda, ante la UD Logroñés, no se pareció al de las 21 jornadas anteriores. Y eso, además de dejar pasar una buena oportunidad de engancharse a la zona alta de la tabla, fue lo que más chirrió de la cita del domingo en tierras riojanas.

Una presión poco reconocible

El partido, desde el primer minuto, fue todo lo contrario a una oda al vértigo y al ritmo alto. El Logroñés asumió el reto de llevar la iniciativa y lo hizo a su manera, con una circulación lenta y demasiado previsible. Aun así, la presión del Oviedo fue tan inocente y poco eficiente que los riojanos se plantaron varias veces en zona de tres cuartos. Leschuk y Rodri no apretaban a los centrales rojiblancos, pero tampoco cerraban la línea de pase a uno de los pivotes que esperaba en la siguiente línea. El resto del equipo azul no daba un paso hacia adelante y aparecían los espacios.

Cuando la UD Logroñés superaba esa sorprendente mala presión del Oviedo, entraba en escena Paulino. El extremo derecho fue, con diferencia, el mejor jugador de los riojanos durante el primer tiempo. Zurdo jugando a pierna cambiada, Mossa no le tapaba la salida hacia dentro y permitía al centrocampista cántabro ver la jugada de cara y encontrar a Leo Ruiz y David González. Esta fue la única arma realmente peligrosa del equipo de Sergio Rodríguez durante todo el primer tiempo.