Costas pasa revista a la situación del Real Oviedo: «¿La exigencia de Almada? Cuando no te da con lo que estabas haciendo, o te adaptas a lo que te piden o se acabó»

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

David Costas posa para La Voz de Asturias en El Requexón
David Costas posa para La Voz de Asturias en El Requexón Héctor Herrería

El central, uno de los capitanes y titular para Almada, analiza para La Voz de Asturias la muy complicada primera vuelta del Real Oviedo y lo que está por venir

14 ene 2026 . Actualizado a las 16:55 h.

De los 283 partidos que suma como profesional David Costas (Chapela, Pontevedra; 1995), 150 han sido con la camiseta del Real Oviedo. Más de la mitad. Ya suma las mismas temporadas en el Celta de Vigo que en la entidad carbayana y los seis goles que ha celebrado en su carrera fueron celebrados por la afición oviedista. Más allá de que sea canterano celtista, uno no se pilla los dedos si afirma que el Real Oviedo ya para David Costas el club de su vida. Tercer capitán y portador habitual del brazalete en los últimos meses de competición, se sienta con LA VOZ DE ASTURIAS para analizar la primera vuelta más complicada en la historia del Oviedo en Primera División. Y, claro está, lo que espera de una fase del campeonato crucial que este sábado (El Sadar, 18:30 horas) arranca ante Osasuna.

—Ante el Betis cumplió 150 partidos con el Real Oviedo.

—Lo sé, lo sé.

—¿Se lo dijeron o está atento a esas cosas?

—Bueno, no recuerdo bien. Sé que lo hablamos la semana pasada o la anterior con Carlos, uno de los fisios. Fui a mirar cuántos llevaba y sí, sabía que el del Betis era el 150.

—Dani Calvo lleva 180. ¿Le alcanzará?

—Pues ojalá. Siempre lo dije, mi objetivo es llegar a los máximos que pueda. Ya vi que el récord en el Oviedo está en 512, pero esos son muchos.

—En junio acaba contrato, me lo ha puesto a huevo.

—Pues eso, que acabo contrato en junio [risas]. Nah, no te puedo decir nada más. Creo que ahora no es el momento de hablar de mi renovación, bastante se juega el club en estas próximas jornadas. Yo quiero llegar a un acuerdo y me quiero quedar aquí, pero ya veremos qué pasa.

—¿Cómo se encuentra?

—Bien, me encuentro bien. Es cierto que no estoy entrenando todos los días porque se junta que las sesiones están siendo duras con que estoy jugando todos los minutos los fines de semana, estoy bien. De vez en cuando me quitan alguna carga para llegar al 100% al partido, pero es normal.

—El contexto no está siendo el propicio, pero casi todo el mundo destaca su temporada.

—Bueno, no sé. Creo que el estar en Primera División hace que todo llame mucho más la atención. Más o menos estoy haciendo lo mismo que otras temporadas en Segunda en las que el físico me permitió encadenar tres o cuatro partidos y a partir de ahí mostrar un gran nivel en el campo. La Primera multiplica por dos o por tres la visibilidad, por así decirlo, pero no hago nada diferente.

—Disputó 40 partidos en Primera con el Celta, pero su relación con la máxima categoría fue complicada.

—Es cierto. Siempre que fui a renovar con el Real Oviedo y cuando hablaba con el club les decía que mi gran objetivo era volver a Primera División y que quería hacerlo aquí. Sabía que lo que se dio el año pasado se podía dar en cualquier momento y quería ser partícipe. Y, además, como dices, tenía esa espina clavada con la Primera División. Quería demostrarme a mí mismo que puedo jugar aquí y que cuando me tocó hacerlo seguramente era muy joven y no estaba preparado para ello. Ahora sí y quiero seguir aquí arriba con el Real Oviedo.

—¿La Primera sigue siendo lo que era cuando usted debutó?

—Lo que no ha cambiado es la calidad de los futbolistas. En Primera siempre están los mejores y el nivel es altísimo, sobre todo en ataque. Arriba y en las bandas siempre te encuentras jugadores buenísimos, es ahí donde se gastan la pasta los equipos y se nota.

—El otro día el Cucho Hernández le dio guerra.

—Fue de lo más complicado de la temporada, sí. Es un delantero espectacular, trabaja muchísimo, es agresivo presionando y te exige siempre. Te hacer estar muy concentrado tanto cuando está participando como cuando no. Es fuerte, tiene un tres inferior bajo y poderoso, no da un balón por perdido, está por todos lados… Ya lo conocía de cuando se salió en el Huesca en Segunda y después no acabó de tener regularidad en Primera, pero en el Watford dio buen nivel y cuando se fue a la MLS se hinchó a marcar goles. Y todavía es joven, vaya.

—12 jornadas seguidas sin ganar. ¿Cómo se gestiona eso?

—Nunca he vivido nada igual, son 12 partidos y es una racha histórica, pero una vez acaba el partido pienso en el siguiente. Como me ponga a darle vueltas, a pensar que no le metemos un gol a nadie y a ser negativo, es que te metes en un pozo del que no sales. Ahora no sé si el equipo está en buena línea, imagino que hasta que ganemos no podré decir eso, pero sí estamos mejorando. Creo que, en general, ahora estamos más cerca de la victoria que de un partido como el de Sevilla.

—El oviedismo estaba preparado para sufrir mucho, pero esto está siendo otra cosa.

—Es una frase que se repite mucho, ¿no? Lo que tenía que ser una temporada para disfrutar pues no está siendo así. Todos hemos hecho cosas mal, desde los jugadores hasta la gente de arriba, el club en general. La afición lleva muchos meses sin ver ganar a su equipo y el otro día había 25.000 personas en el estadio. Y siguen sin ver ganar a su equipo. Es lógica esta extraña sensación que hay en la ciudad, aunque en el estadio no se note. Creo que en las últimas jornadas hemos dado otra cara, pero si no la transformamos en una victoria… Si lo logramos, esto va a cambiar.

—Ese 4-0 en el Sánchez-Pizjuan, ahí acabó por explotar todo.

—A nivel de concentración y de actitud salimos mal, es así. Horrible. Te meten un gol en el minuto 3 fruto de un cúmulo de errores colectivos. El 2-0 es similar, un error de concentración tremendo de todos, incluido yo, que salí a una situación para intentar corregir y no corregí nada. Se sumó un poco todo. Creo que en el Pizjuán nos pasó factura esa serie de partidos en el Tartiere en los que creo que merecimos sacar algo más, no lo logramos y en Sevilla explotó todo. La energía del equipo se vino abajo, nos mató el 1-0 y a partir de ahí fue un desastre.

—Lleva mucho tiempo en Oviedo, pero esa sensación de desconexión entre el club y su gente nunca la había vivido.

—La gente sabe que la necesitamos y está cumpliendo. Es que no es un tópico, los necesitamos de verdad. Me acuerdo mucho de la final ante el Mirandés, es que en el minuto 16 de la vuelta íbamos perdiendo 2-0 la eliminatoria. Si la gente no aprieta, no ascendemos. No te voy a mentir, cuando Panichelli mete ese gol para mí es un mazazo de la hostia. Estaba convencido durante la semana de que lo íbamos a remontar, hasta me gustaba ese 1-0 en la ida porque eso te obligaba a estar muy metido desde el primer minuto. Te activa muchísimo. Y cuando nos marcaron, puf. La realidad es que sin el Tartiere no subimos. Esta temporada han mostrado su enfado fuera porque se han hecho muchísimas cosas mal, pero en el estadio no han dejado de estar.

—¿Cómo recuerda ese regreso tras caer en Sevilla y la llegada al Tartiere?

—Fue complicado, sí. También piensas que en el fondo tienen razón, lo de ese día en Sevilla fue un desastre. En todos los sentidos. Cómo puedes parecer competitivo en muchos días y en el Pizjuán parecer… No sé, la sensación fue malísima. Vuelves y no quieres ni hablar con tus compañeros, lo único que quieres es llegar a tu casa. Luego despiden al míster (Carrión) ahí mismo, te vas enterando porque lo ves reunirse con la directiva en el aeropuerto y se despide antes de entrar al avión. Fue una sensación rara, que nunca había vivido. Solo quería llegar a mi casa.

David Costas posa para La Voz de Asturias en El Requexón
David Costas posa para La Voz de Asturias en El Requexón Héctor Herrería

—Guillermo Almada. ¿Qué se han encontrado?

—Intensidad, ritmo, energía, ganar duelos… Si te quedas uno contra uno atrás pues es lo que hay y te toca ganar tu emparejamiento. Su idea es presionar arriba y le da igual el rival, ya lo estáis viendo en estas tres jornadas. En los entrenamientos te prepara físicamente para que en el partido puedas aguantar todo lo que estoy explicando. Es exigente, sin duda.

—¿Qué les dijo el primer día?

—Que tenía ganas de este reto, él se lo toma así. Como un reto. Tenía ganas de vivirlo. Él ya conocía a la gente que dirige este club, sabía cómo trabajan y ya fue campeón con ellos en México. Cree en su idea y quiere que nosotros creamos en ella.

—En Vigo ya tuvo técnicos de la escuela sudamericana como Berizzo, el Turco Mohamed o Coudet. ¿Almada es similar?

—Sí, ciertas cosas son muy parecidas, pero creo que con Almada trabajamos más a nivel táctico de lo que lo hacía con esos tres que mencionas. Más allá de la exigencia física, son sesiones muy largas porque, además de todas las tareas que te mete para que llegues a hacer esos datos físicos que exige en el día a día, siempre deja un espacio táctico en el que cree e incide mucho.

—¿No es arriesgado implantar esta forma de trabajar tan diferente y exigente a estas alturas de temporada?

—¿Sabes lo que pasa? Que cuando no te da con lo que estabas haciendo, o te adaptas a lo que te piden o se acabó. Al final es evidente que necesitamos cambiar cosas. Si técnica o tácticamente no te da, pues si el nuevo míster te pide o detecta que físicamente tenemos que volar te adaptas y punto. ¿Es difícil a estas alturas de temporada? Pues sí, pero es lo que necesitamos y en lo que tenemos que creer para darle la vuelta a esto, no estamos para poner peros. Lo cierto es que en estas tres jornadas el equipo ha dado una cara diferente y eso te hace creer un poco más en la idea.

—Tres partidos, tres empates. ¿Si no se gana ya ese ‘efecto nuevo entrenador’ se puede diluir?

—Es un tema ya de amor propio. Yo quiero demostrar que puedo jugar en Primera División. Es una evidencia que tenemos que ganar ya, empezando por este sábado. Luego vamos al Camp Nou y también saldremos a ganar, pero la realidad es que será más complicado. Osasuna es un rival directo para nosotros, quedamos 0-0 en el Tartiere y nos pondríamos a tres. No podemos, ni quiero, pensar en nada más que en lo del sábado en El Sadar. Si no estamos convencidos nosotros, nadie creerá en ello.

—Almada dijo el otro día que al equipo le faltaba comunicación sobre el campo.

—Creo que hablaba a nivel global, de todo el equipo. Y comparto su apreciación. Nos falta hablarnos más y también faltan mensajes positivos durante los partidos. Somos un vestuario sano y no hay discusiones más allá de los típicos roces que se pueden dar, pero sí nos falta reforzar el mensaje positivo después de una acción. A mí me gusta hablar mucho, con Lucas, por ejemplo. Estar en comunicación constante y más en lo que propone el míster ahora, que exige a los laterales saltar mucho a la presión y por consiguiente el central debe saltar también hacia adelante. Si los once fuésemos capaces de comunicar de esa manera, las cosas irían mejor. Pero creo que pasa en todos los equipos, aunque nosotros lo notemos más porque estamos abajo del todo.

—En una situación normal le preguntaría por la segunda vuelta en general, pero no sé si el Oviedo puede mirar más allá de Pamplona.

—Mi sensación es positiva, de verdad te lo digo. Creo que el trabajo está dando sus frutos, aunque todavía no haya llegado la ansiada victoria. Pasamos de no marcar gol ni generar a generar, de generar a meter gol en dos jornadas seguidas. Y atrás, más o menos, seguimos siendo sólidos. Fuimos a Mendizorroza y fuimos mejor que el Alavés. Contra el Betis competimos de tú a tú. Quiero pensar que vamos a ganar en El Sadar, lo creo de verdad. Quiero ser positivo.