El Real Oviedo se adelantó dos veces en el marcador, se desangró en el juego aéreo y Quintero González rectificó un penalti claro por mano tras verlo en el monitor. Los azules, muy tocados tras perder ante Osasuna (3-2)
18 ene 2026 . Actualizado a las 19:18 h.Por una cosa o por otra, pero no hay manera. El Real Oviedo saltó al césped de El Sadar con once futbolistas que el curso pasado compitieron en Segunda División, se adelantaron dos veces en el marcador ante Osasuna y aun así se volvieron a ir de vacío. 13 jornadas seguidas sin ganar, una condena al descenso que se va haciendo efectiva con el paso de las jornadas. Esta tarde, entre la mala defensa ante acciones de fútbol básico como el juego aéreo y la humillación arbitral sufrida con Quintero González a la cabeza, duele más. Mucho más. La permanencia casi es misión imposible.
Un Oviedo timorato
Con Oier Luengo vistiéndose de Álex Forés ante el Betis, así salió el Real Oviedo a la final de El Sadar. Porque sí, y más tras el triunfo del Mallorca ante el Atheltic, el duelo ante Osasuna era una final para los carbayones. 11 jugadores que el curso pasado estaban compitiendo en Segunda, por cierto. Pudo empezar de la mejor forma para los de Guillermo Almada. En el primer minuto, Reina se llevó el balón dentro del área, puso el balón atrás y Viñas llegó muy forzado y su remate se fue desviado. Dos minutos después, Ilyas Chaira recibió en el costado izquierdo del área y su disparo lo desvió Sergio Herrera. Una clara y otra parecida en un abrir y cerrar de ojos, aunque Osasuna no se quedó atrás y en una transición Aarón Escandell apareció para negar el gol a Víctor Muñoz. Minuto 10 y, poco a poco, el partido bajó en revoluciones.
Mal pase de Luengo en salida de balón y amarilla a Sibo. El central vizcaíno tenía una papeleta regresando a la titularidad casi cinco meses después y Budimir no era la pareja de baile ideal. Si a eso le añades un Quintero González que como dueño del silbato se estaba mostrando demasiado pejiguero, la cuenta. El Real Oviedo no estaba cómodo en ninguna fase del juego y, por primera vez desde la llegada de Guillermo Almada, parecía a merced de su rival. Aimar Oroz la tuvo, alguna carrera de Hassan por derecha y de Ilyas por izquierda y poco más. Mucho duelo en el centro del campo que casi siempre ganaban los locales. Eso era el encuentro. El duelo navegaba por una serie de saques de esquina para cada equipo. Cuando los rojillos sacaban, peligro. Cuando los azules sacaban, nadie en El Sadar temblaba. Cosas del fútbol, el 0-1 llegó precisamente tras un saque de esquina. Desde la izquierda, Reina sacó en corto para Hassan, el ‘10’ pareció complicarse la acción, pero en una baldosa sacó un centro buenísimo que Fede Viñas lo transformó en un golazo tras cabecearlo a la red como de si un martillazo se tratase.
Lo más difícil estaba hecho, pensarían los casi mil oviedistas desplazados a Pamplona. Y era cierto, pero con este Oviedo uno nunca se pudo relajar. Dos minutos después se pidió penalti de Rosier a Ilyas Chaira -ese penalti se pitó en el Espanyol vs Girona- y Budimir se ayudó del brazo para empatar. Anulado todo, parecía que el 0-1 iba a ser el resultado al descanso, pero no. Centro de Javi Galán -Hassan defendiendo con la mirada- desde la izquierda y Budimir se comió a Luengo en el salto para hacer el 1-1. Muy fácil, demasiado fácil para un equipo como Osasuna y un escenario como El Sadar. Los rojillos, planos en casi todas las fases del juego, solo podían empatar así. Y así lo hicieron. El Oviedo se complicaba la vida en una acción en la que debería ser fiable, como ya pasó ante el Betis.
El balón parado y Quintero González, muerte azul
El intercambio de duelos continuaba tras la reanudación, aunque el Real Oviedo ahora empujaba un poco más y con balón sufría menos. A los cinco minutos, Hassan centró desde la derecha muy cerrado, Viñas no llegó y Herrera despejó de milagro a córner. En el 53’, Colombatto encontró a Ilyas Chaira al espacio, el extremo no llegó pero Viñas sí, sacando un duro disparo que Herrera desvió. El Oviedo parecía vivo y el delantero uruguayo era el mejor ejemplo. En el 55’, error de Osasuna en salida de balón, Ilyas falló el control clave cuando lo tenía todo a favor y después Reina remató fuera. Clarísima ocasión para los azules. Budimir no veía la amarilla por un manotazo a Costas que a Viñas le costó al roja esta misma temporada y Lisci apostaba por la doble punta metiendo a García de Haro.
De una falta no pitada a Ilyas Chaira en el borde del área de Osasuna el juego pasó a un cabezazo al larguero de Budimir. Cosas del fútbol y de no pitar las cosas. En otro saque de esquina, ahí llegó el segundo premio de la tarde para el Real Oviedo. Centro desde la izquierda, otra vez en corto, centro de Hassan, dejada de Luengo y Reina fusiló a Sergio Herrera en el corazón del área. 1-2 y partido otra vez de cara para los azules. Pronto volvieron a aparecer los fantasmas. Los azules llevaban todo el encuentro defendiendo mal el balón parado y por ahí se escapaba el triunfo. Falta lateral desde la izquierda que sacaba Rubén García, Boyomo la devolvía y Budimir, ese jugador de Osasuna que jamás puede quedar solo, remató a la red sin oposición desde el borde del área pequeña. Volver a empezar, otra vez. Fonseca y Dendoncker por Sibo y Colombatto, primeros cambios azules. Con 2-2 en el marcador llegó la acción de la que todo el oviedismo va a hablar durante la semana y quién sabe si toda la temporada.
Tras un centro desde la derecha, Viñas remató en el segundo palo y el balón golpeó claramente en la mano de Boyomo. Al momento, Quintero González señaló penalti cuando todo el mundo pensaba que pitó puerta. El andaluz se llevó la mano a la oreja y el VAR le llamó a filas. Era mano, pero le dijo que fuese al monitor. Inexplicablemente el colegiado fue a verla y cuando todo el estadio se preparaba para los once metros… dijo que no, que no era mano. Alucinante. Ilic por Hassan, último recurso de Almada. Cuando dos minutos del descuento ya se habían consumido, balón suelto en el área tras otra acción a balón parado y Víctor Muñoz definía a la escuadra. 3-2: el último clavo en el ataúd del Real Oviedo. Catena fue expulsado en el penúltimo minuto del encuentro y los azules hicieron el ridículo en la resolución de dicha falta al borde del área. No había más tela que cortar.
Ficha técnica
CA Osasuna: Sergio Herrera; Rosier (Kike Barja, min 73), Herrando (Boyomo, min 73), Catena, Javi Galán; Moi Gómez (Raúl García de Haro, min 64), Torró (Iker Muñoz, min 73), Aimar Oroz (Osambela, min 90+4); Rubén García, Víctor Muñoz y Budimir.
Real Oviedo: Aarón Escandell; Lucas (Borbas, min 90+4), Costas, Luengo, Rahim; Sibo (Fonseca, min 71), Colombatto (Dendoncker, min 71), Reina; Hassan (Ilic, min 86), Ilyas Chaira y Fede Viñas.
Goles: 0-1 Fede Viñas (min 40); 1-1 Budimir (min 45); 1-2 Reina (min 68); 2-2 Budimir (min 75); 3-2 Víctor Muñoz (min 90'+2)
Árbitro: Alejandro Quintero González (comité andaluz). Amonestó a los locales Raúl García de Haro (77') y a los visitantes Sibo (7’), Ilyas Chaira (22’), Costas (36’) y Lucas (85'). Expulsó por roja directa a Catena (90'+5)
Incidencias: Estadio El Sadar (Pamplona). 20.651 espectadores. 800 aficionados del Real Oviedo, aproximadamente.