María Suárez se despide del Real Oviedo: «He sido una privilegiada que se va triste, pero con la conciencia muy tranquila»

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

María Suárez, en el Carlos Tartiere
María Suárez, en el Carlos Tartiere Real Oviedo

Esta es la carta de la ya exdirectora general del femenino, primer despido a nivel directivo del Grupo Pachuca en el club azul. «Defender cada derecho conquistado -por y para ellas- es un terreno difícil de pisar entre tantos intereses individuales»

05 may 2026 . Actualizado a las 17:13 h.

Con una carta publicada en sus redes sociales, así se ha despedido María Suárez del oviedismo. La ya exdirectora general del Real Oviedo femenino, primer despido a nivel directivo del Grupo Pachuca en el Real Oviedo desde su llegada a la capital del Principado hace casi cuatro años, asegura, entre otras muchas cosas, que ha sido «una privilegiada que se va triste, pero con la conciencia muy tranquila». El Real Oviedo anunció su cese ayer lunes al mediodía y la noticia causó una gran sorpresa en todos los sectores del oviedismo. 

Despedida de María Suárez

Voy a empezar por lo institucional; siempre voy a estar agradecida a aquel Martín de 2023 que me dio una oportunidad que ni yo misma imaginaba que existiera para mí: ser útil desarrollando el fútbol femenino. Me ha cambiado la vida. Sin la apuesta de Grupo Pachuca por el "femenil" eso jamás habría sido posible en esta ciudad, y el reto no fue pequeño ni fácil, pero ha sido precioso. Qué coño, ha sido la hostia.

Voy a seguir por lo importante: lo personal, la oviedista. He sido una privilegiada que se va triste, pero con la conciencia muy tranquila. Nunca aspiré a un puesto, así que nunca he priorizado el conservarlo y por eso nunca me va a doler desprenderme de él. Sin descansos ni horarios ni tiempo para los míos, he vivido esta etapa de la única manera que entiendo que se puede trabajar para el club de tu vida: con vocación de servicio, sentimiento de pertenencia, profesionalidad y la mayor de las honestidades. Con errores y aciertos, pero trabajando siempre para que ninguno de los míos sintiese que no se llegaba porque no se intentaba.

He peleado dentro hasta desgastarme y no he pensado en nada más que en el Real Oviedo durante los últimos tres años de mi vida. Ni siquiera era capaz de presentarme como directiva de la RFEF allá donde fuera, porque después del "María Suárez" siempre me salía "Real Oviedo".

Me llevo un capital de valor incalculable en forma de jugadoras y compañeros/as de trabajo que me han hecho mejor, y más resiliente: me han dado una motivación más fuerte que yo y que no acaba aquí. Porque ser femenino en fútbol sigue siendo duro, y defender cada derecho conquistado -por y para ellas- un terreno difícil de pisar entre tantos intereses individuales.

Me voy con la pena de no pelear el regreso a Primera RFEF para el que llevábamos semanas ya trabajando, pero contenta por nuestro pantalón azul, por haber llevado a la cantera a la final de la Nations League y por dejar un nuevo cadete-juvenil, más de media plantilla renovada, una residencia exclusiva para el femenino en el centro de la ciudad y contratos a doce meses para las jugadoras, convencida de que con las nuevas categorías de la RFEF el Real Oviedo conseguirá uno de los cuatro billetes de vuelta adonde debe estar. Y que será solo el principio, porque con la nueva ciudad deportiva volveréis a ser cientos los que arropéis al equipo, como ya logramos en San Claudio y el Tartiere pero no nos permite este año El Requexón por sus accesos. Gracias a todas las familias azules que hacéis de esta afición al fútbol femenino algo más especial aún, nos seguiremos viendo en las gradas.

Y hay una sola cosa que me pellizca un poco el corazón y me consuela, y es que llevaba mucho tiempo queriendo estar en el lado correcto de la historia. Estoy deseando ser de nuevo "solo" una de vosotros y vosotras, porque eso, en realidad, es lo que nunca he dejado de ser, lo que más me ha hecho sufrir en este año socialmente para olvidar y lo más importante para la María que muchos conocéis.

Me voy con el corazón lleno, y eternamente agradecida. Ha sido un lujo trabajar para ti, querido amigo.