Uno de los tramos más largos del Camino: de O Cádavo a Lugo

La décima etapa tiene una longitud total de 30,5 km y recorre lugares emblemáticos como «la catedral de Castroverde»

Vista parcial de Lugo desde la muralla romana.Vista parcial de Lugo desde la muralla romana
Vista parcial de Lugo desde la muralla romana

Lo que hay que hacer

La buena noticia es que ya hemos dejado atrás todas las dificultades orográficas. La mala, que a partir de ahora ya no tendremos que padecer bruscos relieves en las etapas, pero a cambio recorreremos distancias, en general, bastante superiores a las que nos habíamos venido acostumbrando. La etapa que nos conduce desde O Cádavo hasta Lugo es una de las más largas de todo el Camino Primitivo, de ahí que haya quienes optan por acortarla haciendo una parada intermedia en Castroverde y dividiendo, así, el tramo oficial en otros dos más asumibles. Lo normal, no obstante, es que los peregrinos den en este punto el último atracón y, si acaso, opten por detenerse un día en la antigua Lucus Augusti para reponer fuerzas. La cuestión queda, como debe ser, al gusto de cada cual.

El Camino, a su paso por Bascuas.El Camino, a su paso por Bascuas
El Camino, a su paso por Bascuas

Para salir de O Cádavo hay que situarse en la plaza abierta tras el edificio del Ayuntamiento y tomar el camino que lleva a Pradeda, desde donde conviene detenerse y echar la vista atrás para obtener una magnífica perspectiva de la capital del concello de Baleira y el Campo da Matanza. Tras coronar el Alto da Vaqueriza, en un ascenso suave que se prolonga durante apenas un kilómetro, pasamos junto a la capilla del Carme, que cuenta en sus proximidades con una fuente y un merendero. Llegaremos no mucho después a Vilabade, lugar perteneciente a la parroquia de Castroverde y que atravesaremos para vernos en seguida en la capital del municipio. Cabe recordar que ésta, Castroverde, es la única población dotada con todos los servicios que encontraremos a lo largo del itinerario, por lo que conviene que aquéllos que lleguen con las provisiones justas se detengan a reponer aquello que necesiten.

Muralla romana. Lugo.Muralla romana. Lugo
Muralla romana. Lugo

Hay que pasar al lado del Ayuntamiento, internarse por un camino que discurre por entre castaños y descender después hasta la carretera para, tras superar un túnel que se abre a nuestra izquierda, alcanzar San Miguel do Camiño. Tras cruzar más tarde el río Chamoso, que vierte sus aguas en el Miño, podremos contemplar la iglesia de Santo Tomé, que da paso al caserío de Souto de Torres. Pasamos el rego de Angueiro para atravesar varios lugares adscritos a la parroquia de Santa María de Moreira y llegar a Vilar de Cas, donde una máquina de refrescos y aperitivos puede ofrecer, llegado el caso, una buena excusa para hacer una parada. A la salida los peregrinos tienen la posibilidad de desviarse unos ochocientos metros para visitar la iglesia de San Salvador de Soutomerille. La distancia que supone esta opción no resulta excesiva porque no es necesario regresar al punto inicial, porque el desvío enlaza con el itinerario oficial del Camino más adelante, pero todo depende de las fuerzas y de los plazos que cada uno se haya marcado para finalizar una etapa que, recordemos, se caracteriza precisamente por su longitud. Si optamos por continuar, atravesaremos una cantera semiabandonada, cruzaremos el río Romeán y, tras dejar atrás A Pallota y caminar de nuevo por una carretera provincial, nos veremos ante las primeras casas de Gondar, que es la parroquia que certifica nuestra entrada en la provincia de Lugo.

Santa María de Vilabade.Santa María de Vilabade
Santa María de Vilabade

Tras ascender por la denominada Cuesta Francesa y encontrarnos ante una cantera, unos doscientos metros después de iniciar el descenso habremos de coger un desvío que sale a mano derecha para emprender la ruta por el Camiño da Caciza y, una vez superado Bascuas, girar a la derecha y andar por una pista vecinal que discurre en paralelo a la carretera. Otro giro a la izquierda nos lleva a una pista forestal que nos dejará, esta vez sí, en la carretera, por la que tendremos que caminar atravesando la finca Carballido y el río homónimo. Al cabo de un kilómetro y medio giramos a la derecha para coger otra carretera, la que conduce a Manzoi y O Pondelo, y la abandonamos poco después para meternos en una congostra por la que fluye el rego do Muiño, ya muy cerca de As Casas da Viña. Aquí empezamos a caminar por un sendero amplio y, tras superar gracias a un puente la Autovía del Noroeste (A-6), cruzamos la ronda este y desembocamos en Castelo para acabar bajando hasta el barrio da Chanca, ya en la periferia lucense, donde un viaducto de 29 metros de altura nos saluda ratificando que estamos ante la primera ciudad importante que sale al paso después de Oviedo. Hay que emprender una dura subida por la rúa da Chanca y pasar bajo las vías del tren. Luego subimos las escaleras de Fontiñas y, en la praza do Camiño Primitivo, tomamos el llamado Carril das Flores. Nos encontraremos, así, con la imponente muralla romana, y más concretamente ante su Puerta de San Pedro, también llamada de Castilla o Toledana por ser la que comunicaba con la ruta que daba acceso a aquellas tierras. En ella, una inscripción en gallego nos informa: «Por aquí entró el rey Alfonso II El Casto, en el siglo IX, inaugurando el primer Camino de Santiago». Sólo quedan 100 kilómetros hasta nuestra meta y es inevitable interpretar el mero hecho de haber llegado hasta aquí como un primer e inexcusable triunfo.

Rúa de San Pedro. Lugo.Rúa de San Pedro. Lugo
Rúa de San Pedro. Lugo

Lo que hay que ver

De la capilla del Carme (s. XVII), que nos sale al paso poco después de coronar el Alto da Vaqueriza, existen referencias escritas desde 1487, aunque la mayoría de documentos especifican que su fábrica actual fue erigida el 29 de agosto de 1607 «por la familia Montenegro-Páramo Ossorio y Ulloa». Del mismo modo, existen textos fechados en 1605 que se refieren a un hospital de peregrinos puesto bajo la advocación del arcángel San Gabriel que tuvo que hallarse en este lugar o en uno muy próximo. En torno a esta modesta capilla se fundó el 29 de junio de 1669 la cofradía de la Virgen del Carmen, con la protección y donación inicial de D. Diego de Osorio de Escobar y de Lamas, arzobispo de Puebla de los Ángeles y capitán general de México y de quien volveremos a hablar en seguida. A espaldas del templo, la Fonte do Romeiro permite rellenar la cantimplora. El primer domingo de cada mes de agosto los vecinos de la comarca celebran en estos parajes una concurrida fiesta.

Capilla del Carme.Capilla del Carme
Capilla del Carme

La iglesia de Santa María de Vilabade (s. XV) recibe el sobrenombre de «la catedral de Castroverde» por su inesperada monumentalidad. Ordenó que se erigiera en 1457 Fernando de Castro, de la casa de los Condes de Lemos, y las obras finalizaron en 1468. Se cree que formaba parte del hospital de peregrinos ya desaparecido y cuya fundación atribuye la tradición jacobea al mismísimo Francisco de Asís, que habría recorrido las sendas del Camino Primitivo en el regreso de su peregrinación a Compostela. Se sabe, de hecho, que existía en este mismo lugar un templo anterior, y el propio topónimo parece provenir del sintagma latino Villa Abati, «villa del abad», lo que indicaría sin lugar a dudas la existencia de un cenobio que los estudiosos quieren franciscano. La planta de la iglesia presenta una sola nave cubierta con bóveda de cañón, que se transforma en el presbiterio en bóveda de crucería, y dividida en varios tramos por arcos levemente apuntados que se sustentan sobre gruesos pilares. La construcción gótica original experimentó reformas entre los siglos XVI y XVII por la voluntad del anteriormente mencionado Diego de Osorio Escobar y Llamas. Data de esa época el robusto pórtico que cubre parcialmente la fachada, en la que destaca la portada enmarcada por tres arquivoltas, el tornalluvias que descansa sobre modillones con bustos humanos y escudos de los Lemos y un magnífico rosetón abocinado. En el retablo mayor, debido a Francisco de Lens y esculpido en 1759, destaca una espléndida imagen de Santiago Matamoros entre otras figuras bíblicas y alegóricas. Al pie mismo de la iglesia construyó el mismo Diego de Osorio el llamado Pazo de Vilabade, también llamado Pazo de Abraira-Arana o Casa Grande de Vilabade, un edificio de traza barroca en el que pasó sus últimos días y cuyos aposentos acogen en nuestros días un hotel rural.

Praza do Campo. Lugo.Praza do Campo. Lugo
Praza do Campo. Lugo

En la localidad de Castroverde vale la pena detenerse en la Praza do Castelo, donde se encuentran algunas de las casas más antiguas del concello, así como acometer un pequeño desvío que nos conduzca ante las ruinas del castillo medieval (s. XIV). Perteneció a Álvaro Pérez Osorio, duque de Aguiar y conde de Villalobos. Un siglo más tarde Sancho Sánchez de Ulloa, conde de Monterrey, se apoderó de él y terminará heredándolo a su muerte su prima Isabel de Castro. En el siglo XVI fue adquirido por Lope Osorio de Moscoso, de la casa de Altamira. Manuel Vázquez Seijas, en su libro Fortalezas de Lugo y su provincia, escribe que la vieja construcción «fue fortaleza y mansión señorial que perteneció en sus primeros tiempos al linaje de la casa de Lemos, cuyo escudo de seis roeles aparece sobre uno de los ventanales de la torre». Hoy son esa torre del homenaje y las ruinas de la muralla todo lo que queda del antiguo fuerte. No obstante, la iglesia parroquial de Santiago de Castroverde de una talla de piedra que, según la tradición, estuvo en la antigua capilla del castillo y que, datada en el siglo XVII, representa a la Virgen de pie, con el Niño en el regazo. Antes de abandonar Castroverde, cabe echar un vistazo a la conocida como Fonte dos Nenos, un pequeño estanque en cuyo centro una escultura obra de Primitivo Mallo representa a un corro de niños que se cobijan bajo un paraguas.

La Fonte dos Nenos, en Castroverde.La Fonte dos Nenos, en Castroverde
La Fonte dos Nenos, en Castroverde

La iglesia de Santo Tomé de Souto de Torres (ss. XII-XVIII) conserva su primitiva fábrica románica, aunque camuflada tras un frontal barroco. Presenta una planta de salón con una sola nave cubierta de madera a dos aguas, y vale la pena prestar atención a las imágenes de San Antonio de Padua y San Pedro que se conservan ante las pilastras que separan el cuerpo de la nave del altar mayor. La iglesia parroquial de San Salvador de Soutomerille (s. XVII) no tiene culto en la actualidad, pero vale la pena desviarse hasta sus proximidades sólo por contemplar la hermosa ventana visigótica que sobrevive como recuerdo de sus orígenes remotos. Reedificada en 1619 «por los señores licenciados Alfonso y Pedro López, hermanos paternos», según inscripción de la fachada principal, sus artífices tuvieron el acierto de conservar la mencionada celosía a fin de certificar la antigüedad del templo al que entregaban sus desvelos. Se alza cerca de aquí lo poco que queda de la Casa-Torre de Soutomerille, construcción que los vecinos conocen como «Casa do Monfortino» por una hipotética vinculación con la Casa de Lemos y que fue en su tiempo una de las más notables construcciones civiles de la comarca. La iglesia parroquial de Santa María de Gondar presenta planta de salón, con una sola nave de techumbre plana, y su fachada conserva evidentes reminiscencias barrocas, en un esquema similar al que encontraremos unos kilómetros después en la iglesia de Santa María de Bascuas.

Catedral: fachada norte del transepto. Lugo.Catedral: fachada norte del transepto. Lugo
Catedral: fachada norte del transepto. Lugo

La ciudad de Lugo, fundada en el 25 a. C. por Paulo Fabio Máximo, recibió en sus orígenes el nombre de Lucus Augusti y es la más antigua de toda Galicia. Se levantó cerca de un castro y el mayor y más consistente vestigio que queda de aquellos siglos fundacionales no es otro que la muralla romana (s. III), la única del mundo que conserva su perímetro original. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad el 30 de noviembre de 2000 y había sido declarada Monumento Nacional en 1921. Su extensión supera los dos kilómetros y los paramentos presentan una altura variable de entre 8 y 12 metros por la parte exterior. Debió de contar en su origen con 85 torres de defensa, de las que sólo quedan hoy 72. La muralla cuenta con diez puertas para dar entrada a la ciudad; de ellas, sólo la mitad pueden datarse en sus primeros tiempos, ya que el resto se abrieron entre 1853 y 1921 para facilitar la comunicación del recinto amurallado con la ciudad moderna que iba creciendo extramuros. Vivió la ciudad antigua momentos importantes: a ella llegó el monarca Alfonso II en la que la tradición recuerda como la primera peregrinación jacobea, y en torno a ella se reunieron las tropas reunidas por Ramiro I para derrotar al usurpador Nepociano y hacerse, de ese modo, con el trono de Oviedo. El Camino de Santiago entra en ella por la puerta de San Pedro y sigue el eje que marca la calle del mismo nombre hasta su desembocadura en la plaza Mayor. En la vieja Lugo destaca hoy por derecho propio la catedral de Santa María (ss. XII-XVIII), que se empezó a construir en 1129 con estilo románico pero a la que se le fueron incorporando nuevos elementos en siglos posteriores,  como la torre del reloj, el claustro o la fachada neoclásica con la que recibe hoy a la mayoría de los visitantes. Cabe destacar la soberbia portada románica que se conserva en el lado norte del transepto y que suele ser la que utilizan los peregrinos jacobeos, por ser la primera que les sale al paso en su andadura por las calles de la ciudad. Mención aparte merecen la iglesia de San Pedro (ss. XIV-XV), que formó parte del antiguo convento de San Francisco, o los vestigios romanos que se pueden visitar en la llamada Casa de los Mosaicos. El Museo Provincial cuenta con una sala dedicada a la orfebrería celta a la que vale la pena echar un vistazo. La praza do Campo constituye uno de los rincones más emblemáticos de la ciudad. Se cree que en su solar se hallaba el foro de Lucus Augusti, y es seguro que algunos de los edificios que se alzan en ella cuentan con pilares romanos en su estructura. El centro está presidido por una graciosa fuente que muestra a San Vicente Ferrer predicando, y tiene la peculiaridad de que durante las fiestas de San Froilán, patrón de la ciudad, es vino y no agua lo que expulsan sus caños.

Vista parcial de Lugo desde la muralla romana.Vista parcial de Lugo desde la muralla romana
Vista parcial de Lugo desde la muralla romana

 Comer y dormir

Dado que la etapa es larga y enjundiosa, hay quienes eligen dividirla en dos tramos y hacer noche en Castroverde. Allí, a la entrada de la localidad homónima, está el Albergue de Castroverde (Castroverde, s/n; no cuenta con teléfono ni admite reservas), pero también pueden ofrecer una buena solución la Pensión Residencia Cortés (Rúa da Feira, 15; tfno: 982 312 166) o el propio Hotel Pazo de  Vilabade (Vilabade, s/n; tfno: 982 312 063), al pie de la iglesia de Santa María. 

Catedral de Lugo.Catedral de Lugo
Catedral de Lugo

Lugo, como es natural, ofrece muchas más posibilidades de hospedaje. El Albergue de Lugo (Rúa das Norias, 1; no cuenta con teléfono ni admite reservas) se encuentra muy cerca de la Puerta de San Pedro y cuenta con unas instalaciones acogedoras y cómodas. El Albergue Juvenil Lug2 (Rúa Pintor Corredoira, 4; tfnos: 982 220 450 / 982 804 149) se encuentra algo alejado del centro pero ofrece a cambio la posibilidad de reservar habitaciones individuales. El Hostel Roots & Boots (Carretera Santiago, 216; tfnos: 620 260 951/ 982 229 709) se encuentra al pie del Miño y se ubica en un edificio de 1914 con tres plantas y ático. En el aspeccto gastronómico, hay casi tantas opciones como gustos puedan tener los peregrinos. Resultaría imperdonable no perderse por las tabernas abiertas en los alrededores de la praza do Campo, algunas de gran solera y tradición, ni visitar el Café del Centro, en plena plaza Mayor, cuyas bebidas y viandas refrendan la reputación que le concede el ser el establecimiento más antiguo de la ciudad.

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