De Ferreira a Melide, un recorrido por la comarca de A Ulloa

El final de la duodécima etapa coincide con el punto de encuentro entre el Camino Primitivo y el Francés en el municipio coruñés

Centro histórico de Melide.Centro histórico de Melide
Centro histórico de Melide

Lo que hay que hacer

Nuestros pasos nos conducen en esta duodécima etapa por las interioridades de la comarca de A Ulloa. Tras superar As Balancas y dejar a un lado el desvío que nos conduciría hasta los lugares de Pena da Galiña y Penín, desembocamos en la parroquia de Augas Santas. Hay que atravesar A Leboreira y andar por un pequeño bosque hasta desembocar en Bouzachás, donde nos recibirá una peculiar fuente presidida por una imagen del apóstol Santiago. La iglesia parroquial de San Xurxo se encuentra a un paso y tras ella llegarán Montecelo y Ribadal, preludio de lo que será el cruce del río Merlán. Esta sencilla maniobra reviste cierto cariz simbólico, puesto que será la de Merlán la última parroquia lucense que atravesaremos en esta andadura. 

Camino de Hospital das Seixas.Camino de Hospital das Seixas
Camino de Hospital das Seixas

No tardaremos mucho en llegar a las proximidades de As Seixas, donde se levanta uno de los albergues más paradigmáticos de estos tramos gallegos del Camino Primitivo, poco cantes de tomar una pista forestal que nos llevará a Casacamiño. Se inicia aquí un pequeño ascenso que concluirá con la llegada a Hospital das Seixas, lugar que debe su nombre a la existencia pretérita de un hospital que perteneció a los caballeros de la Orden de San Juan de Malta. Una vez superado el pueblo hemos de encaramarnos a la sierra de Careón, otro emplazamiento de cierto valor simbólico porque en él se separan las provincias de Lugo y La Coruña. El municipio de Toques nos abre un territorio que es también la puerta de entrada a lo que se conoce como Terra de Melide. El primer núcleo urbano que pisaremos en esta comarca, Vilouriz, está a unos pocos kilómetros de distancia, justo al término de una congostra en la que nos adentraremos tras abandonar una pista forestal. El itinerario nos conducirá luego hasta el campo de la feria de Vilamor, prólogo de los enclaves de Vilamor de Arriba y Abajo, que atravesaremos para llegar a Irago de Arriba.

Cruceiro de Vilamor.Cruceiro de Vilamor
Cruceiro de Vilamor

El paso del río Furelos marca la entrada en el municipio de Melide, en el que nos reciben las parroquias de Abeancos, Curutelo, Compostela y Zaramil. En O Ribeiro, lugar perteneciente a la parroquia de Os Ánxeles, tomaremos la carretera DP-4604 para llegar a Melide después de superar una larga recta que muy posiblemente se nos hará eterna. El final de esta etapa reviste un carácter excepcional: Melide es el punto en el que el Camino Primitivo se une con el Camino Francés, lo que la convierte en una localidad llena de agitación y vida, un batiburrillo de experiencias jacobeas que en adelante caminarán en sintonía hacia la última meta.  

Lo que hay que ver

Vale la pena detenerse a observar la iglesia de San Xurxo de Augas Santas, ubicada en medio del cementerio parroquial ?como tantas veces hemos visto ya a estas alturas del Camino? y que posiblemente ocupe el solar en el que se erigía un monasterio del que ya se hablaba en una donación realizada a la iglesia de Lugo en tiempos de Alfonso III El Magno. Hay quien ve en su ábside poligonal posibles indicios de una adscripción templaria, cuestión que podría no ser descabellada si se tiene en cuenta que los monjes guerreros tuvieron hospital de peregrinos en San Fiz do Hermo y hay pruebas históricas de su presencia en este mismo municipio de Palas de Rei. Lo único cierto es que la construcción presenta planta de salón, con una sola nave cubierta de madera y un presbiterio cubierto por bóveda de cañón, y que en los muros se aprecian pequeños fragmentos de pintura mural que cabe datar en el siglo XV. El yacimiento castreño de Augas Santas, que se sitúa a la derecha del itinerario, no ha sido explorado por los arqueólogos, aunque deja ver en buen estado algunas murallas y un foso que, no obstante, se muestran invadidos por la maleza. Mención especial merece la iglesia de San Salvador de Merlán (s. XII, con reformas de los siglos XV y XVI), que aunque ha perdido buena parte de sus elementos románicos originales -resisten los canecillos del ábside y una ventana aspillera- mantiene todo el carisma de su época. Conserva en buen estado pinturas murales datadas en los tiempos del barroco en las que se representan distintas escenas de la Pasión.

Iglesia de San Xurxo de Auguas Santas.Iglesia de San Xurxo de Auguas Santas
Iglesia de San Xurxo de Auguas Santas

Conviene llegar a Melide a una hora aún temprano para poder echar un vistazo somero a lo más destacado de su patrimonio histórico-artístico. En el centro del pueblo se encuentra el Hospital de Sancti Spiritus (s. XIV), al que también se conoce como Hospital de Peregrinos del Camino de Oviedo. Fue construido por Sancho de Ulloa, cuyo escudo de armas luce en la fachada, y sus rentas estaban administradas por la comunidad de frailes franciscanos que se habían instalado en Melide y a cuya presencia debe la localidad buena parte de su configuración actual. El edificio acoge hoy el Museo da Terra de Melide, que fue en tiempos el primer museo comarcal de toda Galicia y en el que hoy se exhiben testimonios arqueológicos y etnográficos. Allí al lado se abre la plaza del Convento, sin ningún duda el lugar más emblemático de Melide por su carácter monumental y cuyo nombre se debe a que fue en su solar donde se erigió el convento al que acabamos de hacer referencia. La iglesia parroquial de San Pedro (s. XIV) fue en su origen, de hecho, la propia iglesia del cenobio. Tiene planta de cruz latina y consta de una sola nave rematada con un ábside cuadrado de estilo gótico cubierto con una bóveda estrellada que cabe datar ya en el siglo XV, la misma época a la que pertenecen dos sepulcros que se conservan en sus laterales. El conjunto fue ampliado en 1773. Cabe prestar atención al retablo mayor, esculpido por Francisco Castro Canseco en 1690, y a la imagen de la Inmaculada Concepción que lo preside y que se suele atribuir al taller de Gambino-Ferreiro, el mismo que se encargó de dar forma a la imagen de la Dolorosa que se exhibe en el retablo situado en el lado norte del transepto. La casa rectoral (c/ Calvo Sotelo, 3) acoge el Museo Parroquial, que custodia pinturas murales del siglo XVI, dos columnas salomónicas, el antiguo reloj de la torre o los restos de un retablo. Pero conviene prestar atención, antes de abandonar la plaza del Convento, a lo que una vez fue la Obra Pía de San Antonio, integrada por un pazo y su correspondiente capilla. Su promotor y fundador fue Mateo Segade Bugueiro, arzobispo de México, que en 1671 quiso dotar a Melide de una institución dedicada a la enseñanza a la que terminó otorgando doce capellanías y cátedras de Latín, Gramática, Artes, Teología y Matemáticas, así como escuelas de niños pobres en el mismo solar de su familia. La capilla se levantó en 1672 según planos de Antonio de Andrade  y cuenta con una única nave cubierta con bóveda de cañón y coro alto a los pies. En la fachada luce un frontón partido con el escudo del fundador, cuyo sepulcro comparte espacio en la capilla mayor con el de Antón Varela de Segade. También en la misma plaza, una fuente de agua potable recuerda a quien fuera arzobispo de México y Murcia y, según se ve, uno de los principales benefactores de Melide. El pazo fue adquirido en 1860 por el entonces alcalde, Manuel Codesido, y desde ese instante y hasta la fecha ha venido albergando las dependencias del Ayuntamiento.

Fuente de los cuatro caños, Melide.Fuente de los cuatro caños, Melide
Fuente de los cuatro caños, Melide

Aunque fuera del itinerario estricto del camino, no se puede abandonar Melide sin acercarse antes a la capilla de San Roque. Fue construida en 1949 con materiales procedentes de las derruidas iglesias románicas de San Pedro y San Roque, y su portada principal, procedente de la primera, se considera una de las más hermosas de todo el arte medieval gallego. En su interior reposan los sepulcros medievales de dos notarios del lugar, Diego García y Roi Lopes, que descansa junto a su mujer, Inés Eanes. Junto a la capilla se alza el famoso cruceiro do adro (s. XV), de cuya importancia da fe el hecho de que también se le conozca como «el cruceiro de Galicia». Realizado en granito, cuenta con una cruz de sección cuadrangular en cuyo centro luce una flor de lis. El anverso aparece Cristo crucificado junto a la Virgen, San Juan y una figura arrodillada, mientras que al reverso se presenta la figura de Cristo en majestad en actitud sedente, coronado y mostrando las llagas de las manos. Tampoco hay que dejar de visitar, en el pequeño parque abierto entre la ronda de A Coruña y la calle del Progreso, la Fuente de los Cuatro Caños, uno de los iconos de la villa. El vaso cilíndrico de la base va recogiendo las aguas que manan de los cuatro caños concluidos en cabezas de león, y como anécdota puede señalarse que antiguamente había peces nadando apaciblemente en tan fieras aguas.

Comer y dormir

Como a estas alturas del Camino los kilómetros pesan a veces más de lo conveniente, el Albergue de As Seixas (As Seixas-Merlán, s/n; no dispone de teléfono ni hace reservas) ofrece una buena opción para reposar y suele estar frecuentado por aquellos que, tras iniciar la etapa en Lugo, deciden descansar una vez ante sus puertas. El Bar Casa Goriños, en las proximidades, es una buena opción para tomar un refrigerio antes de proseguir la caminata. También es tradición que, al pasar por Hospital das Seixas, los peregrinos se detengan a tomar un café caliente en casa de Mapi, una burgalesa que tras avecindarse hace ya muchos años en esta tierra disfruta ofreciendo su hospitalidad a cuanto caminante pase ante su vivienda y lo requiera. Un poco más adelante, en Irago de Arriba, el Bar Carburo también tiene sobrada experiencia en esto de dar de comer y de beber a quienes llegan a él escasos de fuerzas.

Ya hemos dicho que Melide es el punto donde se unen el Camino Primitivo y el Francés, lo cual tiene una gran ventaja y un inconveniente que será de más o menos envergadura en función de las preferencias del caminante. La primera tiene que ver con los servicios: a partir de aquí resultará mucho más sencillo encontrar posada y avituallamiento en cualquiera que sea el lugar de la etapa en el que nos encontremos; el segundo se refiere a las aglomeraciones: la soledad y el recogimiento del que habíamos venido disfrutando desde la salida de Oviedo se irán convirtiendo, cada vez más, en un lejano recuerdo; desde Melide hasta Santiago la abundancia de romeros es tal que resulta casi imposible caminar en solitario. Es esa proliferación de caminantes la que hace que en Melide haya gran abundancia de albergues. Está el Albergue de peregrinos de Melide (c/ San Antonio, s/n; no dispone de teléfono ni hace reservas), que es el que gestiona directamente la Xunta de Galicia, y otros muchos de titularidad privada. Entre estos últimos se encuentran el Albergue O Cruceiro (ronda de A Coruña, 2; tfno: 616 764 896), los albergues O Apalpador (c/ San Antonio, 23 y Cantón de San Roque, 9; tfnos: 981 506 266 / 679 837 969), el Albergue Pereiro (c/ Progreso, 43; tfno: 981 506 314), el Albergue Vilela (c/ San Antonio, 2; tfno: 616 011 375), el Albergue San Antón (c/ San Antón, 6; tfnos: 698 153 672 / 981 506 427) o el Albergue Melide (avda. de Lugo, 92; tfno: 627 901 552 / 981 507 491). También la Pensión Continente (c/ Luis Seoane, 8; tfno: 981 506 182) ofrece una buena solución si se desea pernoctar en cuarto propio. En Melide tiene fama el pulpo, y muchos acuden a degustarlo en la Pulpería Ezequiel (avda. de Lugo, 48; tfno: 981 505 291), una de las tabernas más tradicionales del pueblo, o en la vecina Pulpería A Garnacha (c/ Camiño Vello de Santiago, 2; tfno: 605 883 268), de mayores dimensiones y en la que por lo tanto resulta más sencillo encontrar un hueco donde reponer fuerzas. 

           

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