A las puertas de la gloria

La decimotercera etapa enlaza Melide con Pedrouzo y deja al peregrino a un sólo paso de Santiago

Santa María de Melide.
Santa María de Melide.

Redacción

Lo que hay que hacer

La penúltima etapa del Camino Primitivo es, también, la más larga. A cambio, e igual que ocurría en la que nos llevó desde O Cádavo hasta Lugo, las dificultades que acarrea transitarla son mínimas, por no decir inexistentes. Salimos de Melide situándonos en la plaza del Convento y buscando la calle de San Antonio, por la que, tras bordear el albergue público de peregrinos, desembocaremos en la calle principal. Hay que cruzar la N-547 y coger la CP-4603 en dirección a San Martiño para pasar O Carballal y penetrar en un bosque de eucaliptos entre cuya espesura nos aguarda una de las imágenes más emblemáticas de estos últimos trechos de la ruta jacobea: la hilera de piedras sobre las que hemos de posar nuestros pies para lograr superar el curso del río Catasol.  Desde aquí se llega en un suspiro a Raído y Parabispo, que ya está en el municipio de Arzúa. Hay que salvar otro curso fluvial, esta vez el del arroyo de Valverde, para pasar A Peroxa y llegar a Boente, un enclave con amplia tradición jacobea. Debemos dejar atrás la iglesia dedicada al apóstol Santiago y descender por una pista que nace a nuestra derecha y que nos conduce hasta el río Boente y el lugar de Punta Brea. Tras sortear la N-547 a través de un túnel y pasar junto a unas praderas, hay que subir una cuesta que se puede hacer bastante dura teniendo en cuenta la placidez con la que se desenvolvían estas últimas etapas, pero que apenas es nada si se la compara con todo lo que hemos dejado atrás. Llegaremos así a Fonte Plata y A Fraga Alta, una zona en la que, según se cree, estaban situados los hornos de cal donde los peregrinos depositaban la piedra que previamente habían cogido en Triacastela.

Entrada del Camino en Ribadiso.
Entrada del Camino en Ribadiso.

Una pista asfaltada nos lleva hasta otro arroyo, el Ribeiral, para llegar posteriormente el río Iso y cruzar el bello puente medieval que nos trasladará a los bucólicos parajes de Ribadiso. Llega después uno de los trechos más prosaicos de esta etapa: el de la larguísima avenida de Lugo que nos dejará a las puertas de la villa de Arzúa, otro de esos enclaves paradigmáticos en las peregrinaciones jacobeas. Tras tomar la rúa Cima do Lugar y avanzar por la calle del Carmen desembocamos en un camino rural que nos conduce hasta la Fuente de los Franceses, desde la que conectaremos con el río Vello para llegar justo después a As Barrosas. Otro río, el Brandeso, marca el inicio de la subida a Preguntoño, a cuyo término pasaremos por un túnel para evitar la N-547 y llegar plácidamente a A Peroxa. El camino se adentrará a partir de ahora por unos plácidos paisajes llenos de vegetación que nos conducirán hasta Taberna Vella y, posteriormente, Calzada, el último núcleo habitado del municipio de Arzúa.

Vista desde el Camino.
Vista desde el Camino.

Una vez superada Calle, la primera población del municipio de O Pino, hay que pasar el arroyo Langüello para llegar a Boavista y Salceda, desde donde no tardaremos demasiado en alcanzar el lugar de O Xén. Caminando a la izquierda de la carretera nacional llegaremos a Ras y, tras pasar bajo el asfalto, nos veremos entrando en A Brea y A Rabiña, preludio de la subida a O Empalme, con su merendero y su molino de viento. Hay que tomar una pista, pasar de nuevo por un túnel bajo la N-547 y llegar hasta la ermita y la fuente de Santa Irene. Nos encontramos ya entrando en la parroquia de Arca, a la que pertenece O Pedrouzo, a donde llegaremos tras ganar una vez más la carretera nacional y caminar por ella durante algo menos de un kilómetro.

Lo que hay que ver

El primer kilómetro de la etapa nos deja ante las puertas de la iglesia de Santa María de Melide (s. XII), un bellísimo templo románico de nave única rectangular con techumbre de madera a dos aguas y un ábside semicircular cubierto con bóveda de cañón y en la que destacan el altar de piedra, de factura medieval, y las pinturas murales de la bóveda absidal, ejecutadas en el XVI. Del mismo modo, merece una atención demorada la reja de hierro del siglo XIII que antiguamente servía para cerrar la capilla mayor. También vale la pena observar el exterior del ábside, presidido por una ventana con arco de medio punto, y las portadas occidental y meridional. Junto a la iglesia se levantan un cruceiro del siglo XVII y un pazo que fue restaurado a mediados del XVIII. La iglesia de Santiago de Boente (s. XX) apenas conserva restos de su antecedente medieval -sólo queda un capitel del siglo XII que se exhibe en la sacristía-, pero es muy visitada por los peregrinos, dado que en ella se sellan credenciales y en su retablo mayor se custodian dos imágenes del apóstol datadas en el XVIII y que dan fe de la diversidad iconográfica con la que se ha venido representando históricamente al seguidor de Cristo.

Fuente de Santa Irene.
Fuente de Santa Irene.

El puente medieval de Ribadiso (s. XII) sustituye a otro anterior y da acceso al antiguo hospital de Santo Antonio, erigido también en la Edad Media, que actualmente está rehabilitado y cumple funciones de albergue. En Arzúa se encuentran el hospital y la capilla de la Magdalena (s. XIV), conjunto fundado por los frailes agustinos de Santa Magdalena de Sarria y del que se sabía que a principios del XVII contaba con cinco camas. En la actualidad, el convento se utiliza como sala de exposiciones y el antiguo hospital hace las veces de albergue. La iglesia presenta nave rectangular única y, aunque se muestra cubierta con techumbre de madera, conserva los haces de nervios sobre los que se apoyaba la bóveda original. El presbiterio conserva una ventana de estilo gótico y en la nave principal se encuentran los sepulcros de Moniz Escudero, señor del palacio de Brates, que hizo y dotó la capilla, y el que cobija los restos de los señores de la casa de Maguláns. Merece también una visita la iglesia parroquial de Santiago de Arzúa, que aprovecha restos de un templo anterior datado en el siglo XVIII. En Preguntoño vale la pena echarle un ojo a la pequeña ermita de San Paio (s. XVIII).

La capilla de Santa Irene (s. XVII), ya al final de la etapa, es una buena muestra de arquitectura popular barroca. Con planta rectangular y mampostería de pizarra y granito, presenta una única nave y ábside recto y en su interior un retablo de columnas salomónicas acoge unas tallas que podríamos datar alrededor del año 1700. A su lado encontramos la fuente de Santa Irene (s. XVII), esculpida en 1692; aunque falta la imagen de la santa, la tradición popular atribuye a esta agua propiedades curativas, sobre todo en lo que se refiere a las enfermedades de la piel. 

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El Camino de los ausentes 

Tal vez sorprenda encontrar, saliendo de Salceda, el monumento a Guillermo Watt. Se trata del recordatorio fúnebre a un peregrino suizo de 69 años que falleció en 1993 en este mismo punto del Camino, cuando sólo le faltaba un día para llegar a la meta. Si Watt murió antes de poder ver con sus propios ojos las luces de Compostela, no le ocurrió lo mismo a Myra Brennan, una peregrina holandesa que también falleció en la ruta jacobea y a la que también se recuerda unos kilómetros más adelante. En su caso, murió en 2003 al término de su segunda experiencia consecutiva en el Camino de Santiago, mientras dormía plácidamente en la capital gallega. No son los únicos. A lo largo de estos últimos kilómetros se hará constante el recuerdo bien de aquellos que alguna vez hicieron o intentaron cumplimentar el Camino y ya no están, bien de quienes tuvieron que abandonar este mundo sin peregrinar nunca a Santiago. La historia de las rutas jacobeas es también la historia de las ausencias que las pueblan.

Monumento a Guillermo Watt.
Monumento a Guillermo Watt.

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Comer y dormir

Compartimos recorrido con el Camino Francés y eso se nota, principalmente, en la multiplicación de las opciones para reponer fuerzas o tomarse un respiro que nos saldrán al paso, a veces con tanta frecuencia que puede llegar a asombrarnos. Encontraremos establecimientos hosteleros ya a la salida de Melide, y en Boente y, por supuesto, en los alrededores de Ribadiso y en Arzúa y en Pedrouzo, dos enclaves que han hecho del Camino su razón de ser.

Peregrinos en Arzúa.
Peregrinos en Arzúa.

También abundan los alojamientos. De hecho, las posibilidades son tan variadas que la etapa podría acortarse casi en función de los gustos de cada caminante, y son muchos quienes optan por alargar un poco más su periplo y, tras descansar en algún punto del itinerario que va de Melide a Pedrouzo, pasar luego una noche adicional en el albergue del Monte do Gozo, con Compostela ya a sus pies. En cualquier caso, ciñámonos a nuestro recorrido. De camino a Arzúa se encuentran el Albergue Boente (Boente, s/n; tfnos: 981 501 974 / 638 321 707), el Albergue Os Albergues (Boente, s/n; tfnos: 629 146 826 / 981 501 853), el Albergue Santiago (A Fraga Alta, s/n; tfnos: 981 501 711 / 699 761 698), el Albergue de Ribadiso da Baixo (Ribadiso da Baixo, s/n; no dispone de teléfono ni hace reservas), el Albergue Los Caminantes (Ribadiso da Baixo, s/n; tfnos: 647 020 600 / 981 500 295) y el Albergue Milpes (Ribadiso, 7; tfnos: 981 500 425 / 616 652 276). En Arzúa hay, también, múltiples posibilidades: las que ofrecen el Albergue de peregrinos de Arzúa (c/ Cima de Lugar, 6; no dispone de teléfono ni hace reservas), el Albergue Ultreia (c/ Lugo, 126; tfnos: 981 500 471 / 626 639 450), el Albergue Los Caminantes II (c/ Santiago, 14; tfnos: 981 508 127 / 647 020 600), el Albergue Don Quijote (avda. de Lugo, 130; tfnos: 981 500 139 / 696 162 695), el Albergue da Fonte (c/ del Carmen, 18; tfnos: 981 501 118 / 604 002 380), el Albergue Vía Láctea (c/ José Antonio, 26; tfnos: 981 500 581 / 616 759 447), el Albergue Santiago Apóstol (avda. de Lugo, 107; tfnos: 660 427 771 / 981 508 132 / 981 500 004), O Albergue de Selmo (avda. de Lugo, 133; tfno: 981 939 018) o el Albergue Turístico Arzúa (c/ Rosalía de Castro, 2; tfnos: 981 508 233 / 608 380 011). En Salceda están el Albergue Turístico Salceda (N-547, pk 75; tfno: 981 502 767) y El Albergue de Boni (junto al Camino, al lado del bar A Casa Verde; tfno: 618 965 907). Si las fuerzas flaquean en los últimos tramos se puede hacer noche en el Albergue Rural Astrar (Astrar [Santa Irene], s/n; tfnos: 981 511 463 / 608 092 820), el Albergue de peregrinos de Santa Irene (Santa Irene, s/n; no dispone de teléfono ni hace reservas) o el Albergue Privado de Santa Irene (Santa Irene, s/n; tfno: 981 511 000). En Pedrouzo, una vez más, se multiplican las opciones. Los peregrinos pueden elegir entre el Albergue de Arca do Pino (Pedrouzo, s/n; no dispone de teléfono ni realiza reservas), el Albergue Otero (c/ Forcarei, 2; tfno: 671 663 374), el Albergue Porta de Santiago (avda. de Lugo, 11; tfnos: 981 511 103 / 607 835 354), el Albergue O Burgo (avda. de Lugo, 47; tfno: 630 404 138), el Albergue REMhostel (avda. de la Iglesia, 7; tfnos: 981 510 407 / 618 533 515), el Albergue Edreira (rúa da Fonte, 19; tfnos: 981 511 365 / 660 234 995) y el Albergue Cruceiro de Pedrouzo (avda. de la Iglesia, s/n; tfnos: 981 511 371 / 629 518 204). 

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