Las maestras absueltas por las tartas compradas en Vegadeo: «Intentaron arruinar nuestras vidas»

José Francisco Alonso Quelle
José Alonso RIBADEO

COMARCAS

OSCAR CELA

Las dos profesoras absueltas de cargar al colegio el gasto dicen haber pasado «un calvario de catro anos» en el que se les ha causado «un daño irreparable»

16 dic 2016 . Actualizado a las 18:04 h.

Su voz, por momentos apenas un hilo, se corta con la emoción y la afonía. Lourdes Marqués Espina, directora del colegio Gregorio Sanz de Ribadeo, sin sacudirse aún la tensión de los últimos días, dolida, apunta: «Sufrimos una trama de acoso y derribo, que en estos momentos siento que destruyó mi vida personal, familiar y la salud. El daño al colegio, a los alumnos, a la familia... es irreparable. Intentaron arruinar nuestras vidas». Lourdes Marqués, con la secretaria del centro, Mari Carmen Marqués, fueron absueltas el miércoles por un jurado popular en la Audiencia de Lugo. Una exprofesora del centro las acusó -sin pruebas documentales- de malversar 139 euros en la gestión del comedor escolar. Para ellas comenzaba así un calvario que ha durado casi cuatro años. La absolución ha sido un mal menor: «El daño está hecho», sentencian.

Al oír el veredicto, las dos acusadas no pudieron contener las lágrimas. Acababa para ellas una pesadilla en la que se jugaban mucho: su honor y el del centro. No es casual que las primeras llamadas de Lourdes Marqués fuesen a su familia y al representante de la asociación de padres, miembro del consejo escolar que controla las cuentas del comedor. «Tengo 56 años, llevo 33 de profesora, ocho como directora en Ribadeo y antes otros seis en equipos directivos. Y nunca mi dignidad fue cuestionada. Siempre, siempre actuamos con rigor, pero fuimos acusadas de forma injusta», explica.

El año pasado, en pleno proceso judicial, Lourdes Marqués decidió solicitar la prórroga de dirección: «Podía dejarlo, dimitir, pero tenía que mantener limpio mi honor», sostiene. Ayer, tras dos días en la Audiencia, regresó a su despacho de dirección. No estuvo todo el día. Demasiadas emociones. «Vengo aquí porque es mi trabajo, y el centro y los alumnos son lo primero. Siento que el daño que se le ocasionó al centro con todo esto, y me duele mucho. Pero no puedo más, me voy a descansar», comentaba al filo de las dos de la tarde.

Fueron casi cuatro años en los que Lourdes y Mari Carmen estuvieron en vilo pendientes del proceso judicial: «Fue mucho tiempo. Lo llevamos con tranquilidad, en silencio, y aunque no había nada que ocultar y teníamos la conciencia tranquila, el peso siempre lo llevabas encima, porque cuando te sometes a un juicio, aunque sepas no no hiciste nada malo, no sabes cómo puede acabar. Estaba tranquila porque el centro siempre se llevó bien. Cuando hubo denuncia, Inspección de Educación emitió un informe que lo acreditaba. Pero una profesora, sin pruebas, quiso seguir adelante y pasamos un calvario injusto».

Cuatro años en los que han sido objeto de comentarios y acusaciones insidiosas, singularmente en las redes sociales. Lourdes reconoce que no consulta Facebook: «Lo tiene mi hijo, pero no me dice nada». Caso contrario es el de Mari Carmen: «Los daños morales son irreparables, sobre todo en las redes sociales. Leí cosas que no tienen nombre, contra mí y contra mi familia. Tengo capturas de pantallas, registradas ante notario, y ahora voy a tomarme un tiempo de reflexión, y después veré qué hago, porque es una verguenza lo que se tiene dicho por ahí. El honor está por encima de todo».

«Estamos contentas, sí, pero para recuperarse de esto... Cuando se acabó el juicio, desde las dos de la tarde hasta las ocho en que estuvo deliberando el jurado, pasamos unas horas que no le deseo a nadie. Y todo por una diferencia que decían que era de 139 euros, pero que en realidad era de 56 y que estaba, como se demostró, totalmente justificada. El tiempo pone a cada uno en su lugar, pero no hay derecho a pasar este calvario durante casi cuatro años y soportar todo lo que se ha dicho de nosotras», concluyó Mari Carmen Marqués.

Todo el proceso para aclarar el gasto de 139 euros tuvo un coste de unos 20.000

Fueron dos días de juicio en la Audiencia de Lugo para que un jurado popular decidiese si dos profesoras habían cometido un delito de malversación de caudales públicos. Lo que se dirimía era el gasto de 139 euros de los fondos de un comedor escolar en el que cada día comen 385 personas, con un proceso y un juicio que ha costado sobre 20.000.

Es una estimación prudente si se tiene en cuenta que el proceso de instrucción se inició en 2013, generando un sumario de más de 400 folios. En esa instrucción tomaron parte abogados, fiscal, juez, funcionarios, tramitadores judiciales y testigos, alguno de los cuales reclamó el pago de indemnizaciones por viaje. A ello hay que añadir el sorteo para decidir el jurado popular. El martes se constituyó entre una veintena de candidatos que debieron desplazase a Lugo y cobraron desplazamientos. El jurado, integrado por nueve titulares y dos suplentes, pasó dos días en Lugo, con la estancia en el Gran Hotel y comidas pagadas. Además, cobraron la indemnización correspondiente, que rondó los 70 euros diarios por persona. Si a ello se suma el sueldo del magistrado, la secretaria, la agente judicial, los abogados, procuradores, el fiscal y las dietas por desplazamientos de testigos, el gasto total del proceso, según expertos consultados, podría rondar los 20.000 euros.