Natalia Fernández, la pequeña de 10 años, que facilitó su rescate y el de su madre tras un accidente de tráfico, recuerda lo sucedido en una jornada de felicitaciones y declaraciones a los medios
20 ene 2017 . Actualizado a las 09:02 h.Natalia Fernández fue ayer la protagonista en Vegadeo. De 10 años, estudia en el colegio público Jovellanos y reside con su padre en una pequeña aldea de la parte alta del concejo. Ayer lidió con una importante presión mediática y vecinal tras la sangre fría demostrada durante los minutos posteriores a un aparatoso accidente de tráfico, cuando hizo gala de aplomo y tranquilidad para salvarse ella y a su madre aunque, admite, «tuve mucho miedo».
Ambas se dirigían a casa en coche por la carretera que une Vegadeo con la comarca de Los Oscos cuando, según relatan las afectadas, un animal se cruzó delante y el coche perdió el control. El suceso tuvo lugar sobre las ocho de la noche en una curva cerrada cercana a la localidad veigueña de Piantón, una zona que estos días registra bajas temperaturas e importantes heladas. El vehículo se precipitó por un desnivel de unos siete metros y acabó enterrado en una zona de maleza pegada a un pequeño riachuelo, afluente del río Suarón. La niña Natalia Fernández, la nueva heroína de Vegadeo, arrastró a su madre a la parte trasera del coche y pidió auxilio desde su móvil al 112.
La madre, cocinera en Ribadeo
Natalia tomó las riendas de la situación porque su madre, de 41 años y cocinera en un conocido restaurante de Ribadeo, se mostró muy nerviosa tras el siniestro. El Centro de Emergencias recibió el aviso a los pocos minutos y envió a la zona a varios efectivos. Los bomberos no daban encontrado el lugar exacto del siniestro, por lo que se le requirió a la niña que enviase su localización GPS a través del teléfono, aunque tampoco surgió efecto al abarcar una zona muy extensa. Comenzó en ese momento un operativo de rastro, en colaboración con la Guardia Civil y personal sanitario. Surgió la idea de hacer sonar las sirenas de los vehículos de emergencias y, a través del teléfono, la niña tenía que indicar si las estaba oyendo cerca. Ella, a su vez, respondía tocando la bocina del vehículo.
El operativo de rescate puesto en marcha obtuvo resultado y sobre las nueve de la noche lograron localizar el automóvil siniestrado y a sus dos ocupantes. Fue necesario desbrozar la zona para que los bomberos accedieran al lugar y colocar una escalera hasta el río para ayudar a cruzar a las dos heridas hasta el otro lado. Tras ello, fueron trasladadas en ambulancia al Hospital de Jarrio para una revisión médica y recibieron el alta antes de medianoche. La madre presentaba ayer un cuadro de magulladuras y la menor únicamente sufrió un esguince en un pie.
«Tuve mucho miedo»
Con el miedo todavía en el cuerpo, Natalia rememora los instantes precisos en los que el coche se precipitó. «Recuerdo que se cruzó con el coche un bicho pequeño. Mi madre frenó y se fue de la carretera», explica. Tras la caída, y con su madre muy nerviosa, decidió pasar a la acción. «Saqué a mi madre del asiento del conductor. Estaba boca arriba. Fue en ese momento cuando llamé desde mi móvil al 112 y al poco no sacaron los bomberos», explica.
No fue tan sencillo como cuenta, ya que los servicios de emergencia no lograban dar con el lugar exacto del siniestro. Para facilitarles el trabajo, dice, tuvo que poner de su parte. «Tuve mucho miedo. Me dijeron que cuando escuchase las sirenas, tocase el claxon del coche. Lo toqué y nos encontraron», comenta la nueva heroína de Vegadeo. Natalia ayer no fue a clase para descansar y curar el esguince que el accidente le provocó en su pie derecho. Fueron muchas las felicitaciones que recibió, y por partida doble. Además de haber contribuido a salvar su vida y la de su madre, ayer cumplió años, diez, que podrá celebrar con los suyos y consciente de haber hecho una acción valiente y responsable.