Yoga y acupuntura para un fin de semana de relax en Villaviciosa

Graciela M. Camporro REDACCIÓN

COMARCAS

La Casona de Amandi destaca por su toque zen y la tranquilidad que desprende. Durante años fue el refugio vacacional de los fundadores de sidra El Gaitero

14 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

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Disfrutar de un fin de semana en Villaviciosa practicando yoga y relajándose con sesiones de reiki o acupuntura. Esa es la oferta de La Casona de Amandi, un refugio rural que en su día perteneció a la familia fundadora de sidra El gaitero y y que ha sido distinguido con el sello de calidad del Club de Casonas Asturianas. Si algo destaca en esta edificación del siglo XIX son sus largas galerías en los dos laterales de la casa y sus más de 12.000 metros cuadrados de parcela. Desde hace dos años, Trinidad y Bárbara Bucero son las encargadas de regentar este establecimiento en el que la gente no solo puede disfrutar de un fin de semana en el corazón de la comarca de la sidra, sino también relajarse con las múltiples actividades que se realizan. Además, este se ha convertido en uno de los escenarios preferidos por las novias para celebrar una boda 100% asturiana. 

Relax a golpe de yoga y acupuntura

Si algo tenían claro Trinidad y Bárbara Bucero cuando decidieron hacerse cargo de La Casona de Amandi era que tenían que darle un toque zen y de tranquilidad. Durante estos años de duro trabajo han llevado a cabo una serie de terapias de bienestar para todos aquellos que busquen el cuidado de cuerpo y mente. Pilates o yoga son algunas de las técnicas que se imparten en sesiones para todas las edades y niveles y que están también abiertas a los vecinos del pueblo. Otra opción para los días de descanso y cuidado de sus clientes son las terapias de salud que se realizan en la casona como la acupuntura, psicoterapia, flores de bach, masaje tuina o reiki.

Estas actividades son ideales para los extranjeros que se acercan a este hotel y es que se encuentra en pleno Camino de Santiago, por lo que son muchos los peregrinos que deciden hospedarse aquí. «El punto más fuerte que tenemos es la tranquilidad. La gente dice que se percibe cierta energía relajada. Todos los que vienen dicen que se tenían que haber quedado más tiempo», comenta Trinidad Bucero.