«Como en casa, pero mejor»

La casa de aldea El Castro, ubicada en El Franco, aplica esta máxima. Su Hidro Club y su servicio de bicicletas sin coste les avalan

Casa de aldea El Castro

Redacción

 

Es evidente que los hoteles siempre quieren que sus clientes estén lo mejor posible, poniendo a su alcance todo tipo de servicios y comodidades. Pero, ¿es posible estar mejor aún que en casa? Al menos, esa es la máxima que siguen en la casa de aldea El Castro, situada en la localidad de Arancedo, en el concejo de El Franco. «Hemos querido crear un lugar en el que te sientas como en casa, pero mejor», explica Victoria Zarcero, la gerente de este hotel rural de la costa occidental del Principado que pertenece, desde el año 2009, al selecto club de calidad Aldeas. ¿Qué han hecho para conseguirlo? El Hidro Club, la biblioteca y filmoteca o sus bicicletas son algunas de las propuestas que hacen tomar en serio sus afirmaciones.

La casa de aldea El Castro es un parador en modalidad compartida, es decir, estilo hotel por habitaciones. Dispone de 7 dormitorios dobles con baño privado. Cada cual tiene un nombre de río asturiano, y uno de ellos está adaptado a personas con movilidad reducida -al igual que toda la planta baja-. Donde estaba originalmente la antigua cuadra de la casa han creado un espacio dedicado a la relajación del cuerpo en el agua. Es el llamado Hidro Club, donde hay una piscina de hidromasaje con capacidad máxima para cuatro personas. No es lo único que atesora este edificio anexo, sino que también hay una cabina de hidrosauna con sistemas de hidromasaje con baño turco, ducha escocesa, aromaterapia y cromoterapia. En su esmero por hacer que sus huéspedes estén como en casa, El Castro reserva otros espacios para actividades culturales, ya que también dispone de una sala que hace las funciones de biblioteca y filmoteca.

Queda claro que mientras los visitantes estén entre sus cuatro paredes dispondrán de un montón de comodidades, pero la gerencia del hotel también les tendrá en palmitas cuando decidan salir a conocer el entorno «Tenemos un servicio de bicicletas para el uso de los clientes, sin coste», cuenta Victoria Zarcero. Actualmente, su parque móvil es de cinco bicicletas. Y tampoco se olvidan de los niños, porque además de esos cinco vehículos de dos ruedas también cuentan con triciclos y coches de juguete para que los más peques monten y pasen un rato divertido. Por último, gestionan reservas en empresas de turismo activo cercanas para hacer descensos de río en canoa, montar en quads o jugar a paintball.

Un castro celta rodeado de cosas que hacer

Para llegar al nacimiento de la casa rural El Castro hay que remontarse casi cinco siglos. El edificio principal es una antigua casa de labranza de más de 400 años de antigüedad, totalmente rehabilitada, manteniendo la identidad propia de la arquitectura de la zona con su piedra y madera. «Más que rehabilitada, yo diría reconstruida», afirma la gerente. La obra se realizó en 2006 y su nombre se debe a que en este lugar hubo, en su día, un castro celta o, siendo más concisos, un poblado fortificado de la época prerromana: el Castro de La Corona. En excavaciones realizadas sobre 1930 se localizaron restos de los siglos I a.C. y de la época romana, de los siglos I y II d.C..

En cuanto a qué hacer por la zona de Arancedo, las opciones con casi infinitas. Por ejemplo, los visitantes pueden optar por ir a ver las Cuevas de Andina, que se encuentran a solamente 2,5km y son monumento natural desde 2002. Se trata de unas preciosas cavernas de origen kárstico. Sus rocas son de gran valor debido a que están formadas por mármoles del cámbrico inferior. También, en las cercanías, están los grandes socavones causados por las minas de oro romanas, activas durante los siglos I y II d.C.

En cuanto a senderismo, la gerente recomienda la Senda Verde por el Río Mazo. «Es una ruta preciosa. Saliendo desde Arancedo, desde la puerta del Castro tiene la peculiaridad de que es circular así que salen y terminan en el hotel», asegura. Las playas de la zona también son abundantes y conocidas. Desde la playa de El Franco, pasando por la playa de Porcia con sus arenas blancas y llegando a la de Cambaredo, la primera playa asturiana apta oficialmente para perros.

Por último, otros puntos relevantes a los que acercarse son el castro de Cabo Blanco y las cascadas de Penadecabras. El primero, situado en Valdepares, es uno de los castros marítimos de la costa centro-occidental de Asturias y data del siglo IV a.C. Destaca su foso defensivo. En cuanto a Penadecabras, se trata de un conjunto de cinco cascadas en una zona de difícil acceso que ponen punto final a una ruta de senderismo.

Para más información: www.turismoasturias.es

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