El oso ha sido grabado por las cámaras del FAPAS mientras comía fruta cerca de unas casas rurales
01 sep 2017 . Actualizado a las 18:32 h.Escogido, goloso y aseado. Así es Aurelión, el gran macho dominante que campa a sus anchas por Teverga. El oso ha sido grabado por las cámaras del Fondo para la Protección de Animales Salvajes (FAPAS) en una de sus escapadas nocturnas por el concejo asturiano. En su visita al pueblo de Coañana, el plantígrado se ha acercado a escasos metros de una casa de turismo rural.
Aurelión ha comido peras y manzanas de buena calidad, prueba de que le gusta ser escogido. Cuando no tenga otra opción, tendrá que conformarse con alimentos de peor calidad, pero por el momento todavía queda donde elegir. Con el estómago lleno, las cámaras le han grabado bañándose en el bebedero de ganado del pueblo. La noche prosigue y el baño le ha abierto el apetito, por lo que ha decidido sacar su lado más goloso y acercarse a una colmenar. Después de tantear el terreno, ha decidido no arriesgarse y dar marcha atrás. Ya ha comido suficiente por esa noche, así que deja a las abejas descansar tranquilas.
Osos y turismo rural
En su página web, el FAPAS minimiza las daños que incursiones como las de Aurelión pueden causar en los pueblos. Es más, considera que el hecho de que estos animales se acerquen a pocos metros de las casas rurales puede servir como reclamo. Los ecologistas consideran la presencia de una especie emblemática como el oso a apenas unos metros de los alojamientos es una oportunidad. «Puedes escucharlos, quizás verlos y sentirlos de cerca al levantarte por la mañana» señala la asociación. El FAPAS sostiene que a estas alturas del año y durante casi todo el mes de septiembre se va a producir esta situación, ya que «es el momento que el oso frecuenta estas zonas fruteras de los fondos del valle».
Respecto a los daños causados en las plantaciones y en los frutales, la organización ecologista se limita a asegurar que «poca gracia les ha hecho encontrarse con sus árboles destrozados» a los dueños de los establecimientos. En su opinión, esto no solo no es negativo, sino que es una oportunidad de negocio. «Hagamos que un pequeño daño de oso se convierta en un gran beneficio», sentencia el FAPAS.
Radicalmente distinta es la opinión de los ganaderos, que afirman que el «descontrol» de la especie está acabando con sus animales y exigen a la administración que tome medidas. Desde Asturias Ganadera sostienen que el oso es «un peligro inminente».