Asturias invierte 12 millones en acabar con los vertidos a la ría de Ribadeo

El saneamiento de parte de Figueras y Castropol ya está operativo y en verano lo estará el de Vegadeo

j.a.
castropol / la voz

El saneamiento integral de la ría de Ribadeo podría ser una realidad el próximo verano. Esa es la expectativa con la que trabaja el Principado, para cumplir con el compromiso adquirido con Galicia de acabar con los vertidos a la ría, lo que ya se hizo en Ribadeo hace seis años, con la inauguración de la nueva depuradora de Vilaselán. Desde la franja asturiana se seguía vertiendo a la ría, pero desde el pasado mes de junio está en funcionamiento la depuradora de Castropol, a la que está conectada una parte importante del concejo de Castropol. La noticia la desveló por sorpresa el director general de Calidad Ambiental, Manuel Gutiérrez, el viernes, en una visita a Castropol para asistir a una reunión de trabajo con el gobierno local. Se sabía que la construcción de la depuradora estaba en marcha, pero públicamente no se había desvelado que ya está operativa desde el pasado verano.

Así las cosas, quedará pendiente el saneamiento de Vegadeo, núcleo de población que sigue vertiendo directamente a la ría tras pasar las aguas fecales por una depuradora provisional, instalada a las afueras del casco urbano, que será retirada cuando entre en funcionamiento la nueva red de saneamiento. La fecha avanzada por la Consejería de Infraestructuras es junio de 2018, aunque todo dependerá del avance de las obras durante este otoño e invierno. Son plazos que confirmó Manuel Gutiérrez. «Ha sido un esfuerzo muy grande por preservar los valores ambientales de la ría, la calidad ambiental del agua, las zonas de marisquero y el valor turístico», aseguró Gutiérrez. La inversión total rondará los 12 millones de euros.

El proyecto del saneamiento integral de la ría se dividió en dos fases, además de la parte relativa al levantamiento de la depuradora. La primera, ya concluida, consistió en la construcción de los colectores de saneamiento para recoger los vertidos urbanos de Castropol y una parte de Figueras, además de los núcleos de Aldeanova, Granda, Villagomil y Villadevelle. La actuación costó 4.346.199 euros. La segunda fase, todavía en marcha, consiste en la construcción de los colectores para la otra parte restante de Figueras, el polígono de Barres y alguna otra localidad como Brul o La Linera. El presupuesto de esta fase es de 3.554.603 euros. Irá entrando en servicio a medida que finalicen las obras, estando prevista la conexión en enero de la zona del área industrial de Barres y para junio Vegadeo. Cuando las aguas de los veigueños lleguen directamente a la depuradora se podrá decir que el proyecto ha sido ejecutado en su totalidad

Se trata de uno de los proyectos más cuantiosos de los ejecutados en el Occidente asturiano en los últimos años, exceptuando los tramos de autovía del Cantábrico.

El clamor para acometer esta actuación con celeridad era constante en la última década, al igual que las denuncias públicas tratando de hacer ver la realidad del estado del emisario. A finales de 2012 los vertidos en la ría llegaron ante la justicia. La coordinadora ecologista asturiana y la Plataforma por la Defensa de la Ría de Ribadeo denunciaron la situación ante la Fiscalía de Medio Ambiente, aunque finalmente se archivaron las diligencias al no poder confirmarse la existencia de un impacto medioambiental en la ría.

Hubo que es esperar hasta 2013 para que se comenzase a tramitar el saneamiento, con la licitación de la depuradora.

Ahora, más de cuatro años después, el proyecto está en su fase final y es cuestión de meses. La finalización de la obra es muy esperada en Vegadeo, donde desde hace años arrastran un gran problema de saneamiento. La red de tuberías actual es muy antigua y cuando llueve mucho o hay mareas muy grandes, el olor es insoportable en algunas partes del pueblo.

Ribadeo

La ría quedará saneada en lo que a sus poblaciones ribereñas atañe, pero quedarán pendiente resolver los vertidos que, desde el interior, llegan al Eo, por ejemplo, desde las parroquias rurales de Ribadeo.

Galicia cumplió su parte en el 2011, con la puesta en marcha de la nueva depuradora de Vilaselán

En el año 2011 entró en funcionamiento la nueva depuradora de Ribadeo, en Vilaselán, que sustituyó a la que había a unos centenares de metros y que no colmaba las exigencias de la Unión Europea. El presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, asistió a la inauguración y prometió actuaciones en Ribadeo (como el centro de día para enfermos de alzhéimer o una guardería) que siguen pendientes.

La depuradora costó cinco millones de euros. Con una capacidad para tratar los residuos de una población de 30.000 personas, su vida útil se calculó en 25 años. Se inauguró sin el emisario de 1,3 kilómetros que contemplaba el proyecto original y que se tardó varios años en construir. Entró en funcionamiento en 2015. En tanto, los vertidos iban a parar al río Vilaselán, junto a la depuradora, pero una vez tratados y depurados con las más modernas tecnologías.

En el otro lado de la ría, los residuos de Castropol, hasta este verano, se vertían directamente y sin depurar mediante un emisario en la bocana de la ría. Pero el emisario rompía habitualmente. Prueba de ello fueron vídeos que circularon por las redes sociales y que provocaron la denuncia de la Plataforma pola Defensa da Ría.

La más moderna de Galicia

La depuradora de Ribadeo fue presentada en su día como una de las más modernas de Galicia. La instalación emplea la última tecnología y opera mediante tres sistemas de filtrado, un primero separativo (el tradicional de las antiguas depuradoras), un segundo que contempla un digestor de bacterias y un tercero innovador; un tratamiento por rayos ultravioleta que hace que los residuos salgan, de momento al río, totalmente depurados.

Una instalación con tecnología puntera, con tratamiento de rayos ultravioletas

La nueva depuradora, que ha tenido un coste de 4.482.597 millones de euros, se encuentra en la localidad castropolense de Granda, en una zona boscosa que evita los impactos visuales. La instalación tiene capacidad de tratamiento suficiente para soportar la variación estacional de población que tiene lugar habitualmente en esta zona.

Para 6.000 personas

En principio dará servicio a unas 6.000 personas, pero la capacidad total se puede ampliar hasta los 12.000 habitantes.

El tratamiento de las aguas residuales está garantizado con un sistema de bombeo de agua bruta, un pretratamiento (con desbaste, desarenado y desengrasado), tanque de tormenta, tratamiento biológico, decantación secundaria, desinfección del efluente y la medición del caudal de agua tratada. Teniendo en cuenta el entorno natural y protegido de la Ría de Ribadeo, se desarrolla un tratamiento de filtrado y desinfección mediante rayos ultravioletas. Por todo ello, la instalación está a la cabeza de la vanguardia y es una de las más modernas del país.

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