El peor sitio de Asturias para huir de un atraco

PILAR CAMPO OVIEDO

COMARCAS

Uno de los atracadores de Cangas de Onís boca abajo en la acera delante de la oficina de Liberbank.Uno de los atracadores de Cangas de Onís boca abajo en la acera delante de la oficina de Liberbank
Uno de los atracadores de Cangas de Onís boca abajo en la acera delante de la oficina de Liberbank

Guardias civiles aseguran que los atracadores de Cangas de Onís no calcularon que la villa «no tiene vías de escape»

04 nov 2017 . Actualizado a las 08:42 h.

Los burgaleses Juan Carlos Sahagún Gobantes, de 59 años, conocido por el apodo de «El Rife»,  y J.M.S.V., de 43 años, habían elegido un día festivo para asaltar la oficina de Liberbank, ubicada en la Avenida de Covadonga, en Cangas de Onís. Pensaban que el pasado miércoles, día 1 de noviembre, era el día más propicio para obtener un mayor botín en la sucursal y planificaron el asalto, sin tener en cuenta que la villa canguesa «no tiene vías de escape». Esa es una de las principales razones junto con la «correcta y buena actuación de los compañeros» que, a juicio del secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Asturias, Alberto Llana, contribuyeron a que el atraco se frustrara, después de tres angustiosas horas en las que permanecieron atrincherados y manteniendo como rehenes en el interior de la entidad bancaria a dos empleadas y a un cliente.

Tras la mediación de un negociador adscrito al equipo de la Policía Judicial de Llanes, los rehenes fueron liberados. El guardia civil Marcos Aguirre recibió varios puntos de sutura tras ser alcanzado por un disparo en el hombro. El balance del operativo se cerró con el  suicidio del atracador Juan Carlos Sahagún, quien consumó su advertencia de que «antes de volver a prisión, se pegaba un tiro» y la detención de su cómplice J.M.S., que ya se encuentra ingresado en el Centro Penitenciario de Asturias.

Un plan de fuga abocado al fracaso

Para Alberto Llana, el atraco estaba irremediablemente condenado al fracaso, después de que una cliente hubiera dado el primer aviso de alerta tras percatarse de que los atracadores estaban dentro de la sucursal. «Inmediatamente se activó todo el operativo. Había tres anillos de seguridad, uno donde la sucursal bancaria, otro detrás del puente romano, desviando la circulación por la rotonda nueva y el tercero a las afueras de Cangas en el desvío desde donde puedes ir a la rotonda para dirigirte a Ribadesella».

En su opinión, era imposible que el plan de huida de los atracadores pudiera funcionar. «Cangas de Onís es de los peores sitios que pudieron elegir para huir en caso de que, tal y como ocurrió, fueran descubiertos,  porque no hay vías de escape. Puedes ir hacia el puerto de Tarna, pero tienes una carretera que va hacia León y ahí ya tienes a los guardias civiles de León esperándote. ¿Qué otras alternativas tienes?, ¿meterte en un caserío? Pues a buscar todos los caseríos con perros, helicópteros o como sea», sostiene.

La actuación de los agentes, «muy correcta»

Alberto Llana está convencido de que las alternativas que tenían los atracadores al elegir Cangas de Onís eran prácticamente nulas. «Tenían muy pocas alternativas. Si iban en dirección a Covadonga, no tenían salida al igual que si subían hasta los Lagos. Si iban en dirección a Cabrales o Panes, tenían que ir a 25 kilómetros, ir al cruce de La Rebollada, en la AS-117, bajar hasta Posada de Llanes. No tiene lógica. Quizá creían que era bueno elegir un día festivo, pero el lugar elegido era fatal para sus planes», reitera.

El secretario general de AUGC valora muy positivamente la actuación de los guardias civiles que intervinieron para frustrar el atraco. Pese a las críticas que realiza por la escasez de chalecos antibalas de que disponían para distribuir entre todos los integrantes que participaron en la intervención, sostiene que suplieron con una gran profesionalidad la falta de medios. «Su actuación fue muy correcta», ratifica. Y resalta especialmente la actitud del agente herido, Marcos Aguirre, que «demostró una gran serenidad pese a resultar alcanzado por los disparos y actuó con gran calma en momentos de gran tensión».