Una nieta hizo creer a su abuelo que padecía cáncer para apropiarse de 45.000 euros

El anciano, que falleció con 94 años, tenía en febrero de 2014 buena salud y sólo padecía de insomnio

Un ancianio
Un ancianio

Redacción

Una mujer será juzgada el lunes en Avilés acusada de un delito de trato degradante a su abuelo, fallecido en abril de 2014 tras convivir con ella varios meses en los que le suministró tranquilizantes «sin necesidad» y sin autorización médica por lo que afronta una pena de un años y nueve meses de cárcel. Además, le hizo creer que padecía un tumor cerebral lo que motivó que el anciano le entregase de forma voluntaria a la acusada 45.000 euros para curarse.

Según las conclusiones provisionales de la Fiscalía, el anciano, que falleció con 94 años, tenía en febrero de 2014 buena salud y sólo padecía de insomnio por lo que le habían prescrito varios medicamentos, entre ellos un comprimido diario de Orfidal. En esa fecha el fallecido residía en Villaviciosa y sufrió una caída por lo que su nieta lo trasladó al municipio de Pravia para que residiera con ella y otros familiares y, según la Fiscalía, desde ese momento le privó de todo contacto con sus parientes y con los vecinos de la localidad donde vivía hasta entonces.

Además, le hizo creer que padecía un tumor cerebral lo que motivó que el anciano le entregase de forma voluntaria a la acusada 45.000 euros para curarse a la vez que la acusada controlaba toda la medicación que se le suministraba, que guardaba en un armario de la cocina sin que en ningún caso estuviera a disposición del anciano.

Sin autorización médica

La Fiscalía señala además que la acusada, sin autorización médica, cambió la medicación que tomaba y le suministraba diariamente «sin necesidad» dos pastillas de Orfidal por la mañana con el desayuno y otros dos por la tarde a la hora de la merienda, así como tres gotas de Haloperidol tres veces al día.

A partir de abril de 2014 esta medicación se la suministraba, siguiendo sus instrucciones, una cuidadora contratada por la acusada que en una ocasión inmovilizó a su abuelo con una sábana y le sujetó con el brazo para dársela ya que el hombre negaba a tomarla.

La procesada recibió el 22 de abril de ese año una llamada en la que se le informó de que el anciano tenía adjudicada una plaza en la Residencia de San Francisco de Villaviciosa por lo que debía ser trasladado a la misma y ese mismo día le suministró la medicación prescrita por el médico «en dosis de rango terapéutico».

Estudio toxicológico

Según la Fiscalía, la asociación de benzodiacepinas con barbitúricos, sustancias detectadas por estudio toxicológico, le provocaron un efecto secundario de depresión respiratoria lo que, asociado a su edad, le ocasionó la muerte esa misma tarde.

El Ministerio Público considera que la muerte no puede imputarse al actuar imprudente de la acusada ya que las muestras detectadas en el fallecido derivan todas ellas de medicinas prescritas por el médico y en cantidad no sólo no letal sino en rango terapéutico.

No obstante, considera que los hechos son constitutivos de un delito de trato degradante y solicita para la acusada una condena a un año y nueve meses de prisión y al pago de las costas procesales.

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