El patrón mayor de Ribadeo recoge de un naufragio a su hermano y otro tripulante

Tras el rescate, José Ángel Redondo fue derivado al hospital por un cuadro nervioso

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RIBADEO / LA VOZ

El pesquero Leixón, un barco de bajura de madera, de 8,90 metros de eslora y con base en el puerto de Ribadeo, naufragó ayer frente a la costa de Piñeira (Ribadeo), con dos tripulantes a bordo, que fueron rescatados con síntomas de hipotermia. Todo apunta a que sufrió una vía de agua.

El naufragio ocurrió sobre las diez de la mañana, con el mar tranquilo, sin apenas olas. Cuando estaban recogiendo las nasas del pulpo, con otros barcos faenando por la zona, el Leixón sufrió una vía de agua que lo hundió en unos minutos. Los dos tripulantes apenas tuvieron tiempo de dar la voz de alarma y quedaron flotando en el mar. Fueron otros pesqueros quienes lanzaron la alerta y acudieron en su ayuda, siendo finalmente el José Antonio 2º, capitaneado por el patrón mayor de Ribadeo, José Ángel Redondo, quien los rescató. Se da la circunstancia de que el patrón del Leixón es Andrés Redondo, hermano de José Ángel.

Tanto Andrés Redondo como su compañero presentaban síntomas de hipotermia y, ateridos, fueron trasladados al puerto pesquero de Ribadeo.

En la cofradía de pescadores se dieron duchas de agua calientes y les atendió personal médico, con la ambulancia medicalizada, realizándoles diferentes pruebas, como electros, por la hipotermia que presentaban. Finalmente, Andrés no requirió mayor atención, mientras que el otro marinero, que tiene su residencia en Asturias, fue derivado al Hospital de Jarrio, en el Occidente astur, para ser sometido a observación. Según las fuentes consultadas, su estado de salud era bueno.

El patrón mayor de Ribadeo, José Ángel Redondo, relataba al llegar la fuerte impresión al haber perdido de vista en un instante al Leixón. A causa del impacto emocional del naufragio sufrió un cuadro nervioso y una subida de tensión, y los facultativos decidieron que fuese trasladado al Hospital de Burela, donde ayer fue atendido en Urgencias.

El Leixón, un barco que entró en servicio en 1994, quedó totalmente hundido a veinte brazas. En la cofradía de pescadores ribadense se lamentaba ayer el infortunio de este accidente, cuyas causas aún se ignoran, aunque por suerte parece haberse saldado sin daños personales.

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