El «caso Ardines»: el crimen y el mar de fondo

J. C. Gea

COMARCAS

 Vista de la casa de concejal de IU en Llanes, Javier Ardines, de 52 años cuyo cadáver fue hallado ayer con varios golpes en la cabeza a unos 300 metros de la misma. La autopsia practicada hoy confirma que Ardines fue asesinado
Vista de la casa de concejal de IU en Llanes, Javier Ardines, de 52 años cuyo cadáver fue hallado ayer con varios golpes en la cabeza a unos 300 metros de la misma. La autopsia practicada hoy confirma que Ardines fue asesinado Alberto Morante

Lo que se sabe del asesinato del concejal llanisco de IU y la situación política en el municipio cinco semanas después de un suceso que ha adquirido relevancia nacional

23 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Mientras nada lo desmienta, el asesinato de Javier Ardines y la situación política en Llanes son «realidades paralelas». Y todos en Llanes esperan que así siga siendo cuando se esclarezca quién mató y por qué motivos al concejal de IU en la corporación llanisca. Su alcalde, Enrique Riestra (Vecinos Por Llanes), y su socio popular en la coalición de gobierno local Juan Carlos Armas coinciden en echar mano de esa misma expresión -«realidades paralelas»- para describir la situación en Llanes desde que se produjese el hallazgo, en las proximidades de su domicilio, del cadáver del que también era su socio de IU en el gobierno local. Pero lo cierto es que la investigación no ha permitido borrar todavía ningún móvil de la pizarra de las hipótesis. El mar de fondo político forma parte del paisaje del concejo casi tanto como el Cantábrico mismo, y todos en Llanes parecen dar por sentado que, como el Cantábrico o como la cercana sierra del Cuera, seguirá ahí después de que el caso se resuelva. Todo lo que se sabe cinco semanas después del crimen se recorta contra ese fondo; de momento, como la figura sobre un paisaje.

Antes del 16 de agosto

Javier Ardines estaba más que familiarizado con ese mar de fondo, y no en el sentido figurado. Era patrón de pesquero -y de los más cualificados de la zona- y siguió siéndolo después de entrar no sin dudas en la concejalía como cabeza de lista de IU. Lo hizo como pieza que resultó decisiva para armar el cuatripartito que desbancó al PSOE de nueve mandatos encadenados con siete mayorías absolutas: Vecinos Por Llanes (VxLl), Foro Asturias, Partido Popular y el único representante de IU, él mismo. Se implicó hasta las cachas en la labor pública, pero renunció a su sueldo y siguió también faenando.

En sus tres años de actividad municipal demostró al frente de su concejalía -Medio Rural, Playas y Personal- tanto criterio y temple como un patrón habituado a vérselas con oleaje bravo. Lo tuvo que encarar en un área empeñada en varios frentes broncos. Uno de ellos, regularizar mediante procesos públicos el acceso a las plazas de funcionarios cubiertas por personal interino a lo largo de los mandatos previos del PSOE. Eso le llevó a encontronazos con los sindicatos que acabaron en juicios (por el momento, ganados por el ayuntamiento). Desde su militante defensa medioambiental del litoral llanisco -un concejo turístico, sin planeamiento urbanístico y en perpetuo riesgo de big-bang inmobiliario al que se ha motejado de «Marbella asturiana»-, también estableció una estricta regulación de los accesos a los Bufones de Pría, una zona de gran tirón turístico, y estuvo al frente de la concejalía el último tramo de la batalla legal para derribar en Barro el hotel Kaype. Otro enclave con expresivo mote mediterráneo: «El Algarrobico de Asturias».