Las Cuencas pasan revista al agujero negro de los proyectos de diversificación

Todos los concejos de las comarcas mineras tienen alguna iniciativa que ha caído en saco roto por falta de financiación o han tenido que modificar para poder darle viabilidad


Langreo

La reestructuración de las comarcas mineras tras el declive minero e industrial de estos territorios, la necesidad de diversificar la economía de unas zonas que pierden población cada día y la disposición a partir de 1996 de cantidades ingentes de fondos mineros echaron a volar la imaginación de quienes por aquel entonces tenían capacidad de decisión sobre qué hacer con esas partidas que compensaban el cierre de minas y proyectos varios cuya sana intención era dinamizar económicamente las cuentas surgieron creando unas expectativas que con los años han ido desapareciendo tras abrirse un agujero negro para esos proyectos de diversificación. Un agujero del tamaño de las comarcas mineras que se ha tragado iniciativas de todos los concejos, tanto del Nalón como del Caudal, aunque alguna de ellas aún se encuentra en lo que astronómicamente se llama «el horizonte de sucesos» y podría ser rescatada constituyendo un gran avance en el estudio de esos agujeros negros de los que, también hay que decir, no tienen la exclusividad las cuencas ya que en Asturias hay otros dignos de investigación. Eso sí, como cualquier recate, el de los proyectos para los que parece que todavía hay una oportunidad también es una cuestión de más dinero.

Langreo, concejo cabecera de la comarca del Nalón, proyectó en su día un recinto ferial a ubicar en los antiguos Talleres del Conde. Esta iniciativa, concretamente, es una de esas que constituyen un agujero negro en sí mismas, ya que aunque cuando se paralizó, aún en tiempos del PSOE en el gobierno local, se hacía sí por falta de financiación pero con la pretensión de continuarla en cuanto fuera posible. La primera fase suponía una inversión de 1,2 millones de euros, llegando a aportar el Ayuntamiento de Langreo 300.000 euros antes de paralizar la actuación; y 6,5 millones se gastarían en una segunda fase. Sin embargo, la llegada de IU a la alcaldía ha convertido a los Talleres del Conde «en las ruinas más caras y sin uso» de las cuencas en palabras del propio alcalde, Jesús Sánchez, quien en una entrevista concedida a La Voz de Asturias a principios de julio aseguraba que «no vamos a invertir ni un euro en estas condiciones económicas».

El municipio mierense también tiene equipamientos rodeados de interrogantes e, incluso, de polémica. Un ejemplo es el pozo Santa Bárbara, ubicado en el valle de Turón, declarado Bien de Interés Cultural y reformado gracias a la financiación del Ministerio de Cultura. Tras dirimir el Ayuntamiento y la empresa Hunosa a cargo de quien debían correr una pequeñas reformas que había que realizar y que, finalmente, costeó la entidad hullera, ésta ponía en marcha las visitas guiadas a las instalaciones reformadas, visitas que deben realizarse sí o sí por ser el pozo Santa Bárbara un BIC. Sin embargo, el proyecto previsto inicialmente para este equipamiento minero contemplaba dotarlo de una carga museística que por falta de financiación ha caído también en saco roto y, por el momento, ni el Consistorio mierense ni Hunosa tienen una propuesta concreta de uso más allá de que pueda ser visitando un día por semana. Pero no es el único pozo minero del valle de Turón rehabilitado pero sin uso. El pozo San José también espera que se le de utilidad, aunque por el momento no hay nada definido.

El Museo del Movimiento Obrero es el proyecto del concejo de San Martín del Rey Aurelio que no acaba de ver la luz al final del túnel, y nunca mejor dicho. Y es que el túnel que conecta este equipamiento con el Museo de la Minería y la Industria (MUMI), por el que debería estar circulando un tren turístico, está terminado desde hace años tras una inversión de 1,2 millones de euros al igual que la rehabilitación de las instalaciones del pozo San Vicente, reforma que se llevó a cabo a través de varias escuelas taller de Fucomi. Sin embargo, este proyecto está a falta de equipamiento tras la paralización de los 980.000 euros que se habían previsto para ello.

Aller tiene el centro de interpretación de La Carisa como proyecto que se dilata en el tiempo, aunque según el alcalde allerano, David Moreno Bobela, éste se pondrá en marcha cuando concluya el equipamiento del mismo que, en la actualidad, está en fase de redacción de textos puesto que se incluirán los últimos hallazgos de La Carisa. Así, aunque no tiene fecha de apertura, sí cuenta con financiación que es un punto a favor para salir del saco de los proyectos de diversificación que después de años siguen sin funcionar. En la construcción del mismo en la localidad allerana de Nembra se gastaron 450.000 euros, financiación que se consiguió con los fondos del plan Proder de la Montaña Central y del «Plan A» que en su día puso en marcha José Luis Rodríguez Zapatero cuando era presidente del Gobierno Central.

El concejo de Laviana tiene ejemplos de proyectos en diferentes situaciones. Coto Musel, que se reformó con idea de convertir estas instalaciones como museo también vinculado a la minería con una partida cercana a los 600.000 euros, finalmente y después de cinco años sin actividad, abría sus puertas a finales del pasado 2015 reconvertido en rocódromo. A medio gas tiene el municipio lavianés el Aula de Interpretación del Río Nalón y Centro Ictiogénico de la Trucha, puesto que por falta de financiación no se ha podido equipar el edificio construido en la zona de La Chalana para la primera de las finalidades, aunque el centro de la trucha sí funciona desde el año 2009. El plan Proder del Alto Nalón aportó los 750.000 euros necesario para este proyecto. Y la idea que se tragó por completo el agujero negro fue el Parque Europa que en tiempos del alcalde Marcia Barreñada se diseñó para la zona que discurre entre Pola de Laviana y Barredos, en el que se habló de poner esculturas de Pepe Noja y un espacio deportivo y para el que se llegaron a destinar 7 millones de euros.

El proyecto fantasma del concejo de Lena que no ha sido más que un pretencioso documento es el Centro de Información al Visitante «Puerta de Asturias», para el que se estimaba un coste de 5 millones de euros. Sin embargo, el cambio de signo político en el Ayuntamiento lenense fue desinflando la iniciativa en la que inicialmente quería participar el Gobierno del Principado aportando más fondos y aquella recreación virtual que incluía un centro en el que los visitantes podrían conocer las maravillas turísticas de Asturias derivó en un modesto centro de recepción que, en definitiva, se ha quedado en nada con el conocido bloqueo de los fondos mineros tras el decreto del Gobierno Central de 2012. Pero no es el único proyecto que tiene Lena en ese saco de proyectos pendientes de las comarcas mineras. Allá por 2009, el Principado habló de un proyecto museístico para el aula de interpretación de La Carisa que se ubicaría en el municipio lenense, concretamente en el Palacio de los Faes de Carabanzo. Pero la idea pasa porque este inmueble se repare con fondos del 1% Cultural de la Variante de Pajares, para lo que tendría que ser Bien de Interés Cultural, una declaración con la que aún no cuenta y que, por tanto, ha dejado en el aire todo lo demás.

El Centro de Recuperación de la Fauna de Redes, ubicado en Sobrescobio, fue ejecutado entre 2008 y 2011 con una inversión cercana a los 7 millones de euros de fondos mineros y una ocupación de suelo que supera los 4.000 metros cuadrados y es otro de los proyectos desarrollados en las comarcas mineras que se han quedado a medias. Así, durante la última visita que realizó la consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, María Jesús Álvarez, hace unas semanas ésta señaló que aunque es intención de su departamento «trabajar para que sea una realidad» es necesario «disponer de los recursos necesarios» y admitió que aunque ya lleva un lustro parado «no hay una propuesta cerrada y concreta» para poner en marcha el equipamiento. El centro se proyectó con la idea de acoger, tratar, recuperar y, en caso de ser posible, liberar a las especies que ingresaran en él para ser atendidas; así como para la cría en cautividad de especies en peligro de extinción y la realización de labores de investigación de la fauna salvaje de la cornisa cantábrica. Además, la iniciativa contemplaba la construcción de cercados exteriores que permitieran ver a los animales en estado de semilibertad desde unos miradores, de forma que pudiera ser también un atractivo turístico y un revulsivo para más para el Parque Natural de Redes.

Morcín también tiene su lastre. Del proyecto de recuperación de las antiguas tolvas de carbón de La Foz para convertirlas en Museo Etnográfico de la Lechería y los Quesos de Asturias ha logrado salir adelante la obra civil. El edificio está terminado desde 2008 y en él se gastaron más de 500.000 euros. Sin embargo, para darle contenido se estimó en su día que serían necesarios otros 800.000 euros y el Ayuntamiento de Morcín tendría que asumir, por otro lado, los gastos corrientes de mantenimiento, unos gastos que según ha reconocido el propio alcalde, Jesús Álvarez Barbao, la administración local no se puede permitir asumir. Así, el primer edil reconoce que las corporaciones morciniegas se equivocaron y quizá se ideó un proyecto demasiado «ambicioso». Ahora, el planteamiento de Álvarez Barbao es que sea un edificio de servicios múltiples en el que pueda tener cabida el pequeño Museo de los Quesos que existe actualmente en La Foz de Morcín y que dirige Pepe Sariego y todas las asociaciones existentes en el concejo para que desarrollen su actividad.

La Casa del Urogallo de Tarna, proyecto vinculado al Centro de Recuperación de la Fauna de Sobrescobio, fue inaugurada en mayo de 2010 por representantes del gobierno regional de entonces, eso sí, sin contenidos ni siquiera suministro de electricidad. Allí se invirtieron alrededor de 678.000 euros pero, a día de hoy, su entorno sigue sin urbanizar, carece de contenido expositivo y el inmueble empieza a sufrir el deterioro propio de estar cerrado durante los seis años que ya han pasado. Y según ha trasladado el alcalde de Caso, Tomás Cueria, «yo no veo tan fácil que aunque tengamos posibilidad de abrirlo se pueda» puesto que alude también a las dificultades financieras del Ayuntamiento para hacer frente a los gastos de mantenimiento y personal que podrían derivar de la apertura de este equipamiento.

Por último, el concejo de Riosa también tiene un proyecto ejecutado a medias, el de la rehabilitación del poblado minero de Rioseco y la recuperación de las minas de cobre de Texeo. Por el momento está a disposición de los visitantes el mirador y una de las bocaminas, recursos que salieron adelante con una partida de 150.000 euros procedentes del anterior programa Leader. Pero el proyecto era mucho más ambicioso. La idea era recuperar las casas del poblado minero de Rioseco para habilitarlas como alojamientos y aunque con una partida de 700.000 euros se consiguieron rehabilitar tres por fuera, por dentro sólo hay una acondicionada según ha confirmado la alcaldesa de Riosa, Ana Isabel Díaz, quien espera que se desbloqueen los fondos mineros y poder continuar con el desarrollo de un proyecto que heredó de su antecesor en el cargo José Antonio Muñiz y con el que el concejo riosano sacaría partido en el futuro a las milenarias minas de cobre de Texeo.

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