Hunosa presenta una primera lista con los 140 traslados del pozo María Luisa

A Carrio irían destinados unos 20 trabajadores y los otros 120 se dividirían entre Aller y Sueros. El proceso de trasvase de personal se prevé que se prolongue durante un mes

Pozo María Luisa
Pozo María Luisa

Langreo

El año 2017 comenzaba en el pozo María Luisa con aparente normalidad tras el cierre técnico fijado para el 30 de diciembre del pasado año. Los casi 240 trabajadores de esta explotación han permanecido en ella estos primeros días de enero, unos asegurando las zonas donde se sacaba carbón hasta ahora por seguridad, recuperando material y maquinaria que pueda servir en otra explotación de la empresa y otros realizando tareas de mantenimiento; incluso se puede ver girar con cierta asiduidad las ruedas de los castilletes, aunque ese movimiento ya no es para sacar toneladas de carbón. Sin embargo, en la jornada de ayer miércoles Hunosa presentaba un primer listado con los 140 traslados previstos desde María Luisa al resto de pozos que la empresa estatal minera mantiene en activo -uno en la comarca del Nalón y dos en la del Caudal-, listado que aún podría sufrir modificaciones.

Lo previsto inicialmente es que de esos 140 trabajadores, y según ha podido saber LA VOZ DE ASTURIAS, una veintena irán destinados a Carrio, mientras que el resto se repartirán más o menos a partes iguales entre el pozo Aller y el área de Sueros, en Mieres. No obstante, los traslados serían progresivos y una vez se iniciara el proceso podría prolongarse hasta un mes a fin de encajar a estos trabajadores en las plantillas de los centros de trabajo a los que vayan destinados y en los diferentes relevos con el objetivo de que se trastoque lo menos posible el normal funcionamiento de esa explotación. En principio las personas trasladadas seguirían haciendo en el nuevo destino las mismas funciones que hasta ahora venían desarrollando en el pozo María Luisa, aunque podrían darse excepciones según las necesidades de Carrio, Aller o Sueros.

En la explotación de Ciaño continuarán entre 80 y 90 trabajadores. Su trabajo será el de recuperar todo el material y maquinaria del interior que pueda ser aprovechado, sellar galerías o, incluso, deshullar como parte del cierre seguro del pozo. Lo previsto es mantener en el María Luisa a los miembros de la actual plantilla que tienen a la vista su prejubilación, bien sea en el transcurso de este 2017 o en el 2018. Y es que las labores para el cierre definitivo se prolongarán hasta, al menos, mediados del año que viene por lo que conlleva ejecutar el plan de cierre y abandono de la explotación. Además, a la hora de hacer definitiva la lista de traslados se tendrá en cuenta a las personas que tengan ciertas preferencias por razones como la conciliación.

María Luisa tendrá gastos eternos 

El pozo María Luisa no tendrá un cierre como el realizado en otros casos. El uso turístico que se le da al pozo Sotón, cuyo interior es visitable por el público general, condicionará hasta donde se puede inundar la explotación de Ciaño al estar comunicadas ambas bajo tierra y, por tanto, requerirá de un mantenimiento y un control que derivará en lo que se viene a llamar gastos o costes eternos puesto que nunca se dejan de generar. Al estar María Luisa más profundizado que el pozo Sotón el agua podrá llegar hasta una cuota, pero las bombas de achique habrán de mantener a raya ese nivel por debajo de las galerías que comunican con el Sotón.

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