Hunosa: un futuro entre el turismo y las energías limpias

La hullera cumple 50 años centrada en la diversificación de negocio ante el declive de la actividad extractiva


Oviedo

La hullera pública Hunosa, la empresa minera más importante de España desde su creación en 1967, cumple mañana 50 años con el futuro centrado en la diversificación de negocio ante el declive de la actividad extractiva y la finalización, en 2018, de las ayudas europeas al carbón que conllevará el cierre de las explotaciones deficitarias. Servicios energéticos, geotermia, biomasa, biogás o investigación de las tecnologías de captación de dióxido de carbono (CO2) son algunas de las líneas estratégicas en que la empresa se encuentra inmersa ante el cierre ordenado de las explotaciones de la minería del carbón no competitivas dictado por la Comisión Europea.

Hulleras del Norte Sociedad Anónima (Hunosa) fue constituida mediante decreto el 9 de marzo de 1967 como solución a la tradicional crisis del sector, lastrado por el encarecimiento de la producción debido a las complicadas condiciones geológicas y por la falta de inversiones. A la hullera pública se incorporaron numerosas empresas privadas que operaban en la cuenca central asturiana y que se encontraban en crisis, descapitalizadas y con una producción cada vez menor, y cuyas acciones fueron adquiridas por el Instituto Nacional de Industria (INI), precursor de la actual Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Finalizada la integración, en la que las empresas aportaron un total de 45 pozos y minas, Hunosa inició un proceso inversor y modernizador -por ejemplo con la introducción de la mecanización sistemática- y también racionalizador, tanto de las plantillas como de las instalaciones en explotación para mejorar la productividad, sin que ello permitiera abandonar las pérdidas de la actividad extractiva.

Hunosa, que a principios de la década de los 80 contaba con más de 22.000 trabajadores frente a los 1.300 actuales, ha pasado desde entonces por diferentes planes de reestructuración y redimensionamiento para ir adaptándose al marco energético europeo, en un contexto de pérdida de protagonismo del carbón en el sector energético, y por programas de dinamización y reactivación económica en la búsqueda de proyectos y de empleo alternativos para las cuencas.

La reducción de la plantilla de Hunosa se ha realizado de modo paulatino y mediante prejubilaciones con el objetivo de sostener el tejido económico y social de las comarcas mineras, algo que ha sido posible gracias a las ayudas europeas, condicionadas al abandono de las explotaciones no rentables. El último de los planes acordados entre la empresa y los sindicatos (2012-2018) prevé el mantenimiento de tres pozos mineros -Aller, San Nicolás y Carrio- dentro de los requerimientos de la UE, la reducción de la plantilla a 800 personas con el mantenimiento de la política de regulación no traumática hasta 2020 y el impulso de la estrategia de diversificación con el objetivo de garantizar un marco de estabilidad.

Con la actividad extractiva en retroceso -según la patronal Carbounión, la producción de carbón cayó en España un 43 % en 2016- y la inminente finalización de las ayudas públicas, la apuesta de la empresa pasa por nuevas áreas de negocio, desde la formación y consultoría en ingeniería y sistemas de información hasta los nuevos aprovechamientos de los recursos naturales de los yacimientos. En este último apartado destacan los proyectos puestos en marcha en geotermia, para climatizar edificios a partir del agua que se bombea de las minas; la biomasa, con un plan pionero para quemar de forma combinada biomasa, estériles de mina y carbón; o biogás, donde ha desarrollado una tecnología propia. Además, Hunosa es un referente en la investigación de las tecnologías de captación de CO2 en su central térmica de La Pereda, en el concejo de Mieres, donde se están obteniendo algunos de los mejores resultados de Europa a través de una agrupación de interés económico en la que también participan el Instituto del Carbón, del CSIC, y Endesa.

La diversificación de Hunosa ha llegado incluso al sector turístico con la apertura al público del Pozo Sotón, donde los visitantes pueden sentirse mineros por un día picando carbón y bajar hasta 557 metros de profundidad, la cota más baja que puede visitar un turista en una explotación minera de carbón en toda Europa.

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