«Si por gobernar IU en Morcín no llegan inversiones del Principado, se van a encontrar con una mosca cojonera»
CUENCAS
Maximino García está dispuesto a dar un «cambio radical» a la gestión de Jesús A. Barbao está haciendo en el municipio si prospera la moción de censura que registrará el viernes. Critica que el actual alcalde crea «que el Ayuntamiento es su casa» y que en cuestión de inversiones «empieza todo y no acaba nada».
12 may 2017 . Actualizado a las 12:41 h.Maximino García (Morcín, 1961) ha cobrado especial protagonismo en los últimos días tras anunciar su intención de presentar una moción de censura al actual gobierno socialista de Morcín y asegurar que cuenta con los apoyos necesarios para sacarla adelante. El portavoz de Izquierda Unida y candidato a la alcaldía del concejo morciniego en cuanto el próximo viernes día 12 de mayo registre la moción, explica que «una suma de errores» en la gestión municipal de parte del actual alcalde, Jesús Álvarez Barbao, han terminado por colmar el vaso después de haber dado al PSOE dos años de margen, años en los que, asegura, su grupo colaboró, recibiendo a cambio sorpresas por la toma de «decisiones unilaterales» por parte del regidor, a quien critica por creer «que el Ayuntamiento es su casa» y porque en cuestión de inversiones «empieza todo y no acaba nada». Con la moción de censura pretende dar un giro a la gestión municipal. En concreto, «Mino» habla de «un cambio radical» que, según dice, los vecinos de Morcín percibirán desde el día siguiente. Y es que, tras su etapa sindical al frente de la Federación Minerometalúrgica de CC OO, llega con «ilusión» y «fuerzas renovadas» para pelear por los intereses de su concejo. Por eso advierte, sin querer que suene a amenaza, que «si por gobernar IU en Morcín no llegan inversiones de la administración regional, se van a encontrar con una mosca cojonera». Quizá sea porque su experiencia como sindicalista le haya dado unas tablas especiales para negociar, ya que el portavoz de la coalición entiende que «el sindicalismo es un elemento para tratar de obligar a la clase política a moverse».
-En unos días registrará una moción de censura para sacar al PSOE y a Jesús Álvarez Barbao del gobierno de Morcín ¿cuál ha sido el punto de inflexión para tomar una decisión tan drástica a mitad de legislatura?
-El punto de inflexión fue la suma de errores desde el punto de vista en la gestión y en la información al resto de la Corporación. Nosotros llegamos en 2015 e intentamos colaborar en todo con el gobierno socialista y salimos criticando sólo aquello que no compartíamos o no entendíamos, pero también informamos a la gente cuando creíamos que había una gestión nefasta, como por ejemplo que se invirtieran los impuestos de los vecinos de Morcín en obras que tenían que haber sido financiadas con otro tipo de fondos, y como ejemplo está el campo de fútbol de Santa Eulalia, que se iba a financiar con fondos mineros pero que por una mala gestión supuso la friolera de 450.000 euros a las arcas municipales, y aún está sin terminar pese a haber contratado a dos personas con los planes de empleo. Eso conlleva que nos hayamos encontrado en 2017 con una propuesta de presupuesto que incluye otra inversión de 62.000 euros para finalizar las instalaciones, aunque para nuestra sorpresa nos encontramos que ya hay una empresa trabajando en los vestuarios sin haber sido aprobado el presupuesto y sin haberlo sacado a concurso. Esto es un ejemplo de cómo funciona el alcalde, pero tenemos otros, como lo que iban a ser las instalaciones del Museo de la Lechería. Por otro lado, en 2016 acordamos el presupuesto con nuestras prioridades y quedaron unas partidas por adjudicar para carreteras y caminos públicos con el acuerdo de que cuando llegase el momento de la inversión nos sentaríamos a decidir dónde se iba a hacer la inversión. Cual es nuestra sorpresa cuando el alcalde decide unilateralmente destinar los recursos donde él cree más oportuno. El caso es que las inversiones que hace es empezar todo sin acabar nada, y eso es lo que creo que no puede seguir en el concejo de Morcín, donde hay que tener en cuenta que se perdió una parte importante del empleo como consecuencia de la reducción drástica del cierre del Pozo Monsacro, y hay que buscar alternativas económicas y que nos permitan crear actividad dentro del concejo. Nosotros creemos que una base fundamental puede ser el turismo, tenemos qué ofertar porque tenemos un potencial importante como es el Monsacro y otra parte importante que es el Aramo. Lo que no tenemos son infraestructuras. Tenemos unas carreteras que vertebran el concejo pero que siguen a la espera de proyecto. Esto muestra que no hay una acción de gobierno, ni una presión al gobierno regional para que haga una inversión real acorde a las necesidades del concejo.
-¿Cuáles son esas carencias que tiene el concejo a las que que considera que el partido socialista no ha sabido dar respuesta?
-Hay un abandono y falta de mantenimiento en la mayor parte de los pueblos, tanto en sendas como en protección de vallas de madera, la constante de los vecinos es quejarse del abandono y esperemos que no haya un accidente, porque experiencias las hay en Asturias, y como responsables subsidiarios pagaríamos lo que sería la inversión multiplicada, como mínimo, por cinco. El trazado de sendas que se hizo desde la Montaña Central está intransitable incluso para los vecinos del concejo, así que los turistas ni se plantearán pasar. Entonces, quien va a venir al concejo de Morcín cuando las carreteras están así y las sendas intransitables. A esto hay que añadir que nosotros habíamos presentado una moción sobre el Monsacro para que sin alterar nada y aprovechando los antiguos caminos, que más del 80% están en muy buenas condiciones, se pudiera vertebrar una ruta circular alrededor del Monsacro. Pues esa moción está aprobada pero no se hizo ningún tipo de gestión. Y podría poner muchos más ejemplos de mala gestión.
-Habrá quien le reproche que busca hacerse con un cargo que no le dieron las urnas ¿lo asume?
-Lo asumo, porque quien me lo puede reprochar llegó al Ayuntamiento de Morcín como consecuencia de que el alcalde del PP se sometiera a una moción de confianza, que pierde y sale una propuesta alternativa donde Jesús Álvarez Barbao sale alcalde. La diferencia entre aquel momento y este es que hubo un alcalde que fue valiente y se sometió a esa cuestión, y en este momento hay un alcalde que sabiendo que no tenía el apoyo para los presupuestos se los guarda en el cajón y trata de seguir con una prórroga presupuestaria. Por lo tanto, lo que valía en aquel momento vale en este y, por lo tanto, durante dos años dejamos gobernar y apoyamos en muchas ocasiones al equipo de gobierno, lo que está claro es que cuando hay un parón desde el punto de vista de la gestión, la moción de censura para eso está. Por tanto, asumo que no lo compartan, pero la hemeroteca también nos ilustra.
-Sin embargo, los cuatro concejales de la coalición son insuficientes para sacar adelante la moción de censura y ha tenido que negociar con la edil de Somos y el representante de AMI ¿cuáles han sido sus exigencias para darte el voto?
-Son las mismas que veníamos compartiendo el conjunto de la oposición de peticiones al equipo de gobierno: participación, toma de decisiones compartida en todos los casos y, por supuesto, en los que se considera que son temas de estado; toda la información que llega al Ayuntamiento la debe tener la Corporación en tiempo y forma; se debe contestar a todos los vecinos que hacen peticiones, porque lo que no se puede hacer es silencio administrativo como constante; planteamos buscar un presupuesto consensuado, y eso significa que antes de hacer un borrador debes saber cuáles son las peticiones del resto. Y nos demandan esos grupos que intentemos acabar las obras que están iniciadas y no tienen ningún tipo de contenido; que seamos más enérgicos en la defensa de los intereses del concejo ante la Junta para lograr inversiones reales para el concejo… No nos piden ninguna cosa que en estos momentos nosotros no estemos demandando también al equipo de gobierno. Por lo tanto, yo creo que son peticiones totalmente asumibles. Y la diferencia es que si logramos que la moción de censura el día 26 sea efectiva, el cambio radical se va a notar al día siguiente. Trabajaremos en la creación de la figura del alcalde de barrio, y lo haremos con el acuerdo de cómo lo queremos hacer y no por decreto de alcaldía. Y esas son las demandas que veníamos haciendo a alguien que cree que el Ayuntamiento es su casa, y no, porque eres un cargo público pero no es tu casa.
-Hablas de un cambio radical desde el día siguiente. Como por ejemplo ¿en qué?
-Yo no comparto que el alcalde diga que no cobra sueldo y después tenga una dieta diaria de 26,75 euros más los kilómetros que hace cuando va a algún lugar, y cuando llegamos logramos que sólo cobrara 13 dietas mensuales. Yo eso no lo voy a hacer: no voy a pasar dietas cuando visite un pueblo o por hacer gestiones fuera del Ayuntamiento. Yo pasaré el importe de los gastos que tenga si llego a ser alcalde, sea de aparcamiento o si tengo que comer fuera, del menú, pero teniendo una pensión, no tenemos porqué llevar dinero a casa, aunque tampoco de casa. A mi esas cosas me fastidian y lo voy a combatir siempre.
-Ellos han declinado participar en el equipo de gobierno ¿está preparado el grupo municipal de IU para hacerse con las responsabilidades de un concejo como Morcín?
-Sin duda, porque somos conocedores de la situación del concejo y porque aunque el trabajo lo vamos a asumir nosotros, vamos a hacer coparticipes a todos los que sin estar en el equipo de gobierno quieren colaborar. No obstante, tenemos equipo para sacar el concejo y la gestión adelante. Es un equipo de gente joven e ilusionada, y ellos son el futuro. Por mi parte, trataré de contribuir a su formación desde mi experiencia, porque yo tengo fecha de caducidad. No voy a perpetuarme.
-A la legislatura le quedan dos años exactos ¿crees que será tiempo suficiente para demostrar de lo que es capaz su partido y lo que puede hacer por el municipio?
-Si no fuese así no estaríamos presentando la moción. No estamos hablando de ego personal como dice el señor alcalde, sino de demostrar lo que podemos y lo que somos capaces de hacer. Porque nos estamos jugando mucho, y no como organización política, sino por el bien de los vecinos de Morcín.
-Desde luego no les dará tiempo a realizar todo lo que llevaban en el programa electoral de 2015 ¿cuáles son las prioridades que sí espera sacar adelante?
-Una parte del programa lo vamos a intentar consensuar con el resto de la oposición, pero tampoco es la prioridad. Siendo conscientes de la situación del concejo y de la necesidad económica, lo primero son las personas, las necesidades de la gente y hay que volcarse en los temas sociales. Lo segundo después de cubrir las necesidades de las personas sería atender el mantenimiento de lo que ya tenemos en el concejo y la otra es hacer entender por la vía del diálogo tanto al gobierno nacional como al gobierno regional que hay un concejo a 13 kilómetros de Oviedo que quieres ser, no sólo una ciudad dormitorio, sino que quiere tener capacidad para que la gente pueda vivir y trabajar y para eso hay que involucrar en gran medida a los empresarios que tenemos en el concejo. También tenemos que ver cómo somos capaces de ayudar al sector de la hostelería, una idea es hacer una convocatoria de emprendedores que nos permita ver cómo les podemos dar ayuda, porque si queremos atraer turismo, eso va ligado a ello y a día de hoy tenemos un déficit importante. Tenemos ideas que pueden relanzar el interés y hacer que la economía fluya dentro del concejo. No son grandes inversiones, pero son ideas que creemos que se pueden llevar a efecto.
-Otros ayuntamientos de las cuencas gobernados por IU se han quejado en los últimos meses del abandono al que están sometidos sus concejos por parte del Principado ¿teme que a Morcín le pueda pasar lo mismo con el cambio de signo en la alcaldía?
-Entiendo la queja de los compañeros que gobiernan en los diferentes ayuntamientos, pero como decía antes, peor va a ser imposible. Pero si no llega inversión desde la administración regional, posiblemente se encuentren con una mosca cojonera, soy alguien que no va a pasar porque se lleven las inversiones sólo a determinados municipios por otro tipo de intereses. También creo que hay que abandonar los localismos, y con el resto de ayuntamientos de la comarca, debemos ver inversiones que puedan ir más allá del ámbito local. Por tanto, si alguien tiene esa tentación, posiblemente tenga algún tipo de sorpresa, y no se trata de amenazar.
-Maximino García tiene un pasado sindical y hace unos días el todavía alcalde, Jesús Álvarez Barbao, le acusaba de querer hacer política sindical en el Ayuntamiento ¿qué tiene que decir a eso?
-El actual alcalde no entiende que el sindicalismo es política, por lo menos en el ámbito en el que yo estuve y sigo militando, que es en CC OO, es un sindicato socio-político, por tanto siempre entendimos más allá del ámbito de la reivindicación de los propios trabajadores, lo que significa la reivindicación más allá del ámbito de la empresa, por lo tanto creo que no es malo, y si alguien tacha de que un sindicalista pueda ser buen político es que no tiene memoria o no tiene historia. Lo que creo es que cuando uno no tiene otra justificación, trata de buscarlas donde no las hay.
-¿Cree que hay un nexo común entre política municipal y la acción sindical?
-Lo primero defender los derechos de los trabajadores municipales y al mismo tiempo hacerles comprender cuáles son sus obligaciones. En el sindicatos siempre defendimos necesidades sociales, y en el concejo tenemos esas necesidades… Son solo ejemplos de los nexos que confluyen, porque siempre he entendido que el sindicalismo es el elemento tractor para obligar a la clase política a que realmente se mueva. Por tanto, más justificación no puede existir.
-¿Qué le hizo dar el paso hacia la política municipal y presentarse como candidato a la alcaldía en 2015 por un concejo como Morcín?
-Tratando de responder a quienes dicen que tengo ego personal diría que después de haber estado en el ámbito sindical regional, podría haber optado por otras posibilidades, pero preferí defender el interés de mi concejo, donde en aquel momento ya entendía que había una situación insostenible y fue lo que me hizo dar el paso. Hubo mucho gente que no lo entendió pensando que podía tener otras aspiraciones, pero yo he demostrado que pudiendo estar en otros sitios, renuncié por el interés de mi concejo.
-Si, finalmente, logras dar a IU otro gobierno en la comarca, en el Caudal habría una mayoría aplastante de la coalición ¿qué lectura hace de ese giro?
-Se debe a dos factores: la gente ya nos ve capaces de gobernar, no solamente en la oposición, como se suele decir, los comunistas dando guerra, y a que demostramos en muchos ayuntamientos que somos capaces de gobernar mejor. En otras casas no voy a entrar y lo que pasa en el PSOE es su problema. Yo lo que defiendo es que somos capaces y lo estamos demostrando, por eso la gente nos ve como una opción de gobierno. Eso significa que la gente pide cambios y que entiende que hay otra forma de hacer política y, seguramente, nosotros tengamos que ir evolucionando hacia esas nuevas formas de hacer política.
-¿Se atreve a opinar sobre la situación del Ayuntamiento de Aller, en el que también ronda la sombra de una moción de censura?
-No, no me atrevo, porque desconozco la información exacta y prefiero no meter la pata. En cuanto a las decisiones que tome de apoyar o no una moción, son decisiones del ámbito local y los compañeros de allí son los que tienen la potestad y, por tanto, respetaré la decisión que tomen, como espero que respeten, que es lo que defiendo a nivel Confederal, que las Asambleas locales puedan decidir por ser las conocedoras de la situación
-Para terminar, y por saber su opinión sobre la confluencia entre Izquierda Unida y Podemos ¿cuál es la postura de Maximino García viendo el panorama nacional donde, parece ser, no prosperará la moción de censura a Mariano Rajoy?
-Tengo muy claro que es necesaria una confluencia y aglutinar a toda la izquierda en el ámbito del marco nacional, tengo claro que las diferencias, a veces personales, se están imponiendo a las decisiones colectivas, pero ahondando en eso también tengo claro que como militante de IU tenga la posibilidad de discutir y votar en tiempo y forma. Lo que no quiero es que no acontezca como nos pasó en las últimas elecciones generales que estábamos votando un confluencia con Podemos sin tener un texto ni las condiciones que estábamos negociando. Eso no me gusta. Por tanto, eso es lo que estamos reclamando en Asturias, donde parece que no se entiende así, que aquí, quien está liderando la organización, que fue legítimamente elegido por la afiliación entiende que todos aquellos que pensamos de manera diferente estamos en la oposición y no estamos de acuerdo con nada, pero se equivoca porque nosotros lo que plantemos es que necesitamos ya un debate interno de cómo quiere ir la organización en 2019 a las elecciones dejando claro que respetaremos lo que la afiliación decida, faltaría más. Pero no en el momento oportuno y no como alguien pretende llevarnos a esa toma de decisiones en un momento muy cercano a las elecciones donde no tengamos esa capacidad de poder discutirlo. Y eso es algo a lo que me niego, y utilizamos las armas que nos dan los propios estatutos de la organización.