«La Zona» mete al Candín en el perímetro de exclusión nuclear

Un día de rodaje de la serie que los hermanos Sánchez-Cabezudo están rodando para Movistar +


Langreo

El singular pozo Candín está siendo desde hace unos días espacio de descontaminación nuclear. Aunque Asturias no tiene ni ha tenido una central de estas características, es la región elegida por los directores Alberto y Jorge Sánchez-Cabezudo para situar una historia que comienza tres años después de un accidente nuclear con los trabajos de reconstrucción y desmantelamiento de esa central y la investigación que lleva a cabo un inspector de policía. Es La Zona. Un serie de ocho capítulos para Movistar + cuyo rodaje se está realizando en buena medida en diferentes localidades asturianas desde hace unas semanas y hasta el próximo 20 de junio. Y es que aquí los hermanos Sánchez-Cabezudo han encontrado la mezcla perfecta entre paisaje, naturaleza y elementos del patrimonio industrial y minero para narrar de una forma muy visual qué pasa un tiempo después de que una catástrofe de esas características ocurra, el drama y la tragedia que conlleva, cómo es ese nuevo universo y la crisis que subyace y padecen las personas que la han vivido.

Pero para contar una historia así hace falta mucho tiempo porque mucho es lo que hay que organizar. Los exteriores del pozo Candín fue durante toda la mañana un ir y venir de actores, directores, técnicos, ayudantes, auxiliares, figurantes, para grabar tres secuencias: la llegada por primera vez del inspector Héctor (Eduard Fernández) a la zona contaminada, la descontaminación de varios autobuses y la descontaminación de personas. Es decir, horas de preparación para obtener apenas un minuto o dos de serie. De hecho, uno de los directores, Jorge Sánchez Cabezudo, explica que el rodaje en Asturias tiene una duración prevista de 15 semanas en total con dos unidades, además de lo que ya han rodado o tendrán que rodar en otras localizaciones de, por ejemplo, Madrid. 

Así, en un espacio tan singular y emblemático para las cuencas como el pozo Candín se dan cita con los directores estos días actores de la talla de Eduard Fernández, Álvaro Cervantes o Manuel Solo, aunque en el reparto de la serie también hay nombres como los de Emma Suárez, Alexandra Jiménez o Alba Galocha. Los hermanos Sánchez-Cabezudo empezaron a trabajar allá por 2011 con la búsqueda de documentación sobre el accidente nuclear de Chernobil. Sin embargo, como explica Alberto, el proyecto se quedó aparcado en un cajón cuando sucedió la tragedia de Fukushima porque «ante una tragedia así no te poner a hacer ficción cuando hay víctimas tan recientes», aunque él mismo reconoce que pasado un tiempo de aquello «nos pareció interesante contar qué pasa tres años después de un accidente, cuando la noticia ya no es la explosión, sino lo cotidiano, el drama pequeño y la tragedia y cómo es ese nuevo universo». Además, apostilla que por la economía de mercado de Fukushima, «parecida a la nuestra», lo que buscan hacer llegar al espectador es un relato algo hiperrealista pero con el que ese espectador podría llegar a identificarse porque esa historia «podría pasar aquí en España de alguna manera», apostilla.

La complejidad de querer contar en Asturias lo que ocurre tres años después de un accidente nuclear cuando este tipo de centrales son inexistentes en la región, ha llevado a los directores y al equipo técnico a tener que rodar «en un puzle de localizaciones», de forma que lo que se traslada es que esa central está en un lugar de la región no determinado, «porque lo que queríamos era rodar con este paisaje e, incluso, con el paralelismo de la mina en algunas tramas de la serie, centrándonos en que unos paisajes tan bellos pueden estar contaminados, lo que genera ese punto inquietante que queríamos darle a la serie», ha indicado Alberto Sánchez-Cabezudo.

Así, pese a algunos inconvenientes, como pueda ser la inoportuna lluvia, su hermano, Jorge Sánchez-Cabezudo, asegura que «merece la pena rodar aquí» porque «las localizaciones son maravillosas» y, en su opinión, la adecuación de los espacios naturales para esta serie «es un reto de producción y de arte muy interesante», porque la pretensión de que esta serie «tenga factura de cine, hace que la fotografía tenga un especial tratamiento y cuidado».

Eduard Fernández, el inspector de policía «que va a su aire»

Encantado de estar rodando en Asturias se declara el actor Eduard Fernández, quien en la mañana de este viernes esperaba en las inmediaciones del pozo Candín a que la grabación de su secuencia comenzase. Entretanto, ha aprovechado para dar unas pinceladas de su papel en La Zona. «Mi papel es de policía, un inspector que va a su aire, que es bueno y cumple las normas hasta que deja de hacerlo en pro de una investigación mejor», y es que el personaje que interpreta explica que es «una persona muy herida porque tras un escape nuclear pierde a su hijo que fue mal enterrado, como ocurrió con las víctimas del Yak-42».

Lo más duro de este papel, según Eduard Fernández, es «rodar durante 15 semanas, cada día», sin embargo, señala que se siente compensando por los baños que aprovecha para darse en la playa, los paseos por San Lorenzo y por la gastronomía, ya que matiza que «aquí se come como Dios».

Álvaro Cervantes: un compañero «con claros y oscuros»

Otro de los actores que está aprovechando el rodaje de La Zona para conocer Asturias es el actor Álvaro Cervantes, quien ha desvelado que su papel en esta serie es la de oficial de policía, compañero del inspector Héctor, con quien mantiene en este thriller una relación paterno-filial  tras haber sido éste su mentor y haber mantenido una relación ya inexistente con la hija del inspector. Álvaro Cervantes declara que el rodaje «está siendo bastante intenso» al realizarse íntegro en espacios naturales, por lo que señala que la serie «es muy rica a nivel visual» y que, por tanto, «el guión no dejará tregua al espectador». Y lo dice por experiencia, ya que asegura que cuando empezó a leerlo le cautivó la historia y la propuesta de tener que interpretar a un personaje «con claros y oscuros, con dilemas morales y con una dimensión y un recorrido a lo largo de la historia que suponen situaciones muy ricas para un actor».

Decenas de figurantes 

Pero para que el rodaje de La Zona coja la forma y dimensión que los directores quieren que tenga, además de la localización es importante contar con suficientes figurantes. Pues bien, además del paisaje, Asturias también ha puesto paisanaje, y es que decenas de personas acuden también estos días al pozo Candín para participar en la grabación de la serie. En la mañana de este viernes la mayoría de ellos esperaban órdenes de rodaje ataviados con monos antiradiación, como es el caso de Manuel Pino Roces, un vecino de Barredos que acudió al casting de figurantes animado por una amiga y consiguió entrar hasta con frase. Para él es la primera experiencia «en algo así», pero se muestra satisfecho porque en total participará seis días en el rodaje y porque la previsión es que llegará a rodar alguna escena con los protagonistas de la serie.

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