Siete edificios «florero» que adornan las comarcas mineras

Son proyectos concebidos para la reactivación de las cuencas en los que se han invertido cerca de 26 millones de euros pero continúan cerrados, sin equipamiento y sin fecha de apertura

El Centro de Discapacitados Stephen Hawking, en Langreo.El Centro de Discapacitados Stephen Hawking, en Langreo
El Centro de Discapacitados Stephen Hawking, en Langreo

Langreo / Mieres

El declive de la minería y la industria, la búsqueda apresurada de proyectos que permitieran reactivar las comarcas mineras y la posterior época de vacas flacas motivada por la crisis general han dejado a las cuencas plagada de construcciones «florero», que a lo sumo están sirviendo para adornar a estos territorios porque, pese a hacer años que están terminados, en la actualidad siguen sin tener actividad, es más, en la mayoría de los casos ni siquiera cuentan con un equipamiento que haga pensar que su puesta en funcionamiento es cuestión de unos pocos meses. Estamos hablando de proyectos como el Centro de Discapacitados Stephen Hawking, en Langreo; el Museo de los Quesos, en Morcín; el Centro de la Fauna Salvaje, en Rioseco; el Museo de la Tonada, en Mieres; la Casa del Urogallo, en Caso; o el Centro de Interpretación de La Carisa, en Aller. Emblemático fue también el Centro de Estudios Medioambientales (CEMPA) de El Entrego hace unos años, un edificio que nunca fue utilizado y que tras 16 años fue derribado. Común a todos ellos, además de carecer de actividad, es la cantidad de veces que han sido noticia por los anuncios de apertura, por las reivindicaciones políticas y sociales para que se abra o por las críticas ante los continuados retrasos.

La cuestión es que los edificios citados suman una inversión cercana a los 26 millones de euros pero esa cantidad, procedente de fondos mineros, presupuestos ordinarios de las administraciones, fondos Proder, fondos Leader o Plan A, habrá de incrementarse cuando realmente se quiera poner a funcionar cualquiera de esos proyectos, por un lado por la falta de equipamiento o contenido de los mismos y, por otro, porque al permanecer cerrados durante tantos años presentan un notable deterioro que habría que subsanar antes de su apertura. Al margen de eso, cabe citar la expectativa infructuosa que todos esos proyectos han creado, ya que en el momento del anuncio de los mismos y al comienzo de las obras se habló de los empleos que crearían o los turistas que atraerían redundando en beneficio de los territorios mineros. Sin embargo, por el momento, ni uno ni otro.

Centro de Discapacitados Stephen Hawking, en Langreo

El Centro de Discapacitados Stephen Hawking es el «florero» más caro de las cuencas, aunque existe la inquietud entre la ciudadanía de que pueda ser desbancado por el soterramiento de las vías de Feve entre Sama y La Felguera, que no tiene quien le pague la superestructura necesaria para que todo lo realizado hasta ahora no se quede en un mero túnel con estaciones sin uso. En cuanto al Centro de Discapacitados de Barros, recordar que la construcción del equipamiento arrancó en 2009 y, teóricamente, concluyó en 2011, aunque desde entonces hasta ahora se han seguido acometiendo actuaciones, entre ellas el acceso o la reparación de las láminas de acero de la fachada. Así, tras casi 16 millones de euros de inversión, último dato del que se ha hablado, el Centro Stephen Hawking sigue sin fecha concreta de apertura si bien desde el Gobierno estatal se había dicho que sería en el transcurso de este año 2017.

El alcalde de Langreo, Jesús Sánchez, asegura que «no hay novedades» después de la reunión que mantuvo la Consejera de Servicios Sociales con la Ministra de Sanidad y Servicios Sociales y se mantiene a la espera de que desde departamento estatal se den plazos reales para la puesta en marcha del mismo, aunque aún queda por definir también el modelo de gestión para este centro y aprobar la ley que lo regula.

Centro de la Fauna de Redes, en Sobrescobio

Los concejos del Alto Nalón también tienen edificios que, por el momento, están de adorno. Menos visible por su ubicación pero igualmente infrautilizado, está en Sobrescobio el Centro de Recuperación de la Fauna de Redes, que fue ejecutado entre 2008 y 2011 con una inversión cercana a los 7 millones de euros de fondos mineros. Aunque desde el Principado se anunciaba hace un año la intención de ponerlo en marcha aunque fuera de forma parcial, la realidad es que aún no se han dispuesto los recursos necesarios para echarlo a andar de forma continuada, porque desde que se concluyera su construcción hace seis años sólo ha servido para albergar a las osas «Lara» y «Molinera» durante su recuperación. El centro se proyectó con la idea de acoger, tratar, recuperar y, en caso de ser posible, liberar a las especies que ingresaran en él para ser atendidas; así como para la cría en cautividad de especies en peligro de extinción y la realización de labores de investigación de la fauna salvaje de la cornisa cantábrica. Además, la iniciativa contemplaba la construcción de cercados exteriores que permitieran ver a los animales en estado de semilibertad desde unos miradores, de forma que pudiera ser también un atractivo turístico y un revulsivo para más para el Parque Natural de Redes. 

Museo de los Quesos de Asturias, en Morcín

Una construcción que ya estaba en el paisaje morciniego pero que ahora tiene en su ser una inversión de casi 1,2 millones de euros son las antiguas tolvas de carbón de La Foz, las cuáles teóricamente se iban a convertir en el Museo Etnográfico de la Lechería y los Quesos de Asturias. Por lo pronto, está ejecutada la obra civil del proyecto, pero el edificio, terminado desde 2008, sigue sin tener contenido. El anterior alcalde de Morcín, Jesús Álvarez Barbao, estimó que para darle contenido serían necesarios otros 800.000 euros, cantidad que el Ayuntamiento no podía asumir ni tampoco los gastos corrientes de mantenimiento. El caso es que el nuevo alcalde morciniego, Maximino García, advierte que el retraso en la puesta en marcha no es sólo una cuestión de dinero, puesto que aún está sin resolver la cesión o compra del equipamiento, todavía propiedad de Hunosa. El regidor ha explicado que en su día se hizo una cesión en precario para poder acometer la reforma de Las Tolvas pero que desde que concluyó la obra en 2010 «nadie movió un papel más» para hacerse con una propiedad que, según concreta, está dentro del Plan Territorial Espacial de Hunosa y, por tanto, «hay que empezar de cero en la negociación» para que la administración local pueda hacerse con inmueble rehabilitado con fondos mineros.

La Casa del Urogallo, en Caso

La Casa del Urogallo de Tarna, proyecto vinculado al Centro de Recuperación de la Fauna de Sobrescobio, fue inaugurada en mayo de 2010 por representantes del gobierno regional de entonces pese a que el equipamiento no tenía (ni tiene) contenidos, ni siquiera suministro de electricidad. Allí se invirtieron alrededor de 678.000 euros pero, a día de hoy, su entorno sigue sin urbanizar, carece de contenido expositivo y el inmueble empieza a sufrir el deterioro propio de estar cerrado durante los siete años que ya han pasado. El alcalde de Caso, Tomás Cueria, ha manifestado en más de una ocasión que no ve tan fácil que la Casa del Urogallo pueda abrirse aunque ésta tuviera contenido expositivo y es que las dificultades financieras por las que atraviesan Ayuntamiento como el de Caso hacen que sea casi imposible hacer frente a los gastos de mantenimiento y personal que podrían derivar de la apertura de un edificio así que, por tanto, es un adorno más en este caso del Alto Nalón.

Centro de Interpretación del Río y la Trucha, en Laviana

A medio gas tiene Laviana el Aula de Interpretación del Río Nalón y Centro Ictiogénico de la Trucha, puesto que por falta de financiación no se ha podido equipar el edificio construido en la zona de La Chalana para la primera de las finalidades, aunque el centro de la trucha sí funciona desde el año 2009 como centro de alevinaje. El plan Proder del Alto Nalón aportó los 750.000 euros necesario para este proyecto en el que se tuvo muy en cuenta la estética puesto que está ubicado en uno de los márgenes del río Nalón, sin embargo, al mismo no se le sacado todo el rendimiento que se había pensado y uno de los módulos de la edificación sigue sin actividad.

Centro de Interpretación de La Carisa, en Aller

El edificio que por el momento adorna la localidad allerana de Nembra es el acondicionado para acoger el Centro de Interpretación de La Carisa, un proyecto cuya apertura también se dilata en el tiempo y en el que se gastaron 450.000 euros procedentes del plan Proder de la Montaña Central y del «Plan A» que en su día puso en marcha José Luis Rodríguez Zapatero cuando era presidente del Gobierno Central. Los últimos anuncios realizados por alcalde allerano, David Moreno Bobela, es que se estaba en fase de redacción de los textos que formarán parte del contenido expositivo que incluirán los últimos hallazgos de La Carisa. No obstante, este equipamiento también sigue sin fecha concreta de apertura.

Museo de la Tonada, en Mieres

Una partida de 180.000 euros procedente de los fondos mineros se gastó el Ayuntamiento de Mieres en 2009 para adquirir la conocida como «casa del Notario Justo Vigil», un chalé ubicado en la calle Numa Guillou cuyo destino era acoger el Museo de la Tonada como complemento al Centro de Estudios de la Asturianada que se encuentra anexo, aunque también cerrado. La pretensión del entonces gobierno de Mieres (del PSOE) era reformar el chalé y dotarlo de contenido, sin embargo, la crisis hizo que el proyecto se quedara en un cajón y que el edificio se esté desmoronando por falta de rehabilitación y eso que se trata de un edificio incluido en el Inventario de Patrimonio Cultural del Principado por ser uno de los chalés construidos hace casi cien años por el arquitecto vasco Teodoro de Anasagasti y Algán. Así, ya no es sólo que el Museo de la Tonada no haya salido adelante, sino que el edificio que debería albergarlo presenta su peor aspecto.

Valora este artículo

11 votos
Comentarios

Siete edificios «florero» que adornan las comarcas mineras