Los últimos del pozo María Luisa siguen trabajando un año después del cese de la extracción de carbón

Se dedican exclusivamente a labores de mantenimiento de la instalación y a la recuperación de material, tareas que se prolongarán, al menos, hasta mediados de 2018

Concentración delante del pozo María Luisa
Concentración delante del pozo María Luisa

Redacción

El 30 de diciembre del pasado año 2016 se producía el cierre técnico del pozo María Luisa. Un día antes salían las últimas toneladas de carbón de la emblemática explotación tras siglo y medio de actividad. Desde entonces, todavía a diario, se pueden ver girar en lo alto del castillete las ruedas que indican que la jaula está subiendo o bajando, y es que 70 personas aún tienen el María Luisa como lugar de trabajo un año después de que haya cesado la extracción de carbón. Su tarea es exclusivamente realizar labores de mantenimiento de la instalación o recuperar material que pueda ser usado en alguno de los tres pozos de Hunosa de los que todavía se extrae mineral: el pozo Carrio, el pozo Aller o el área Sueros, en Mieres. Los trabajos de mantenimiento y recuperación de material está planificado que continúen, al menos, hasta mediados del 2018, según han manifestado fuentes sindicales a La Voz de Asturias.

Algo más de una cuarta parte de los trabajadores que se han quedado en el pozo María Luisa tras concluir su actividad extractiva son trabajadores que alcanzarán la prejubilación antes del cierre definitivo de la explotación, evitando así su reubicación en alguno de los otros pozos. Los otros 50, en cambio, serán trasladados a Carrio, Aller o Sueros como lo fueron otros 140 mineros (de los 250 que tenía María Luisa) en los primero meses de este año.

Desde el cierre técnico hasta la actualidad también se han producido prejubilaciones, menguando así no sólo la plantilla de esta explotación, sino la plantilla de la empresa estatal minera, a la que a finales de noviembre le quedaban 1.100 trabajadores de los casi 28.000 mineros que llegó a tener a principios de los años 70, cuando tenía medio centenar de pozos en funcionamiento y de ellos se sacaban 4,6 millones de toneladas de carbón.

No obstante, aunque a lo largo del 2018 concluyan los trabajos de recuperación de material en el pozo de Ciaño, en el mismo habrán de mantenerse las labores de mantenimiento y no se producirá un cierre definitivo como el realizado en otros pozos mientras se mantenga el uso turístico en el pozo Sotón, cuyo interior puede ser visitado por el público general. La razón es que ambas instalaciones están comunicadas bajo tierra por galerías y, al estar el María Luisa más profundizado que el Sotón, el agua podrá llegar hasta una cuota, pero las bombas de achique habrán de mantenerlo a raya en un nivel inferior a las galerías de comunicación con este último.

El cierre técnico del María Luisa el 30 de diciembre de 2017 supuso otro mazazo para las cuencas mineras, que se enfrentaban de nuevo a otro episodio del declive de la minería cuando no se ha avanzado en la reindustrialización de estos territorios, una reindustrialización que reclamaron las 200 personas que aquella fría mañana se concentraron delante del pozo en un simbólico acto a medio camino entre la despedida del emblemático pozo de Ciaño y el homenaje a la familia minera.

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