La producción de la empresa estatal minera se redujo cerca de un 75% en una década

Carmen Liedo
Carmen Liedo REDACCIÓN

CUENCAS

Térmica de la Pereda, Mieres, propiedad de Hunosa
Térmica de la Pereda, Mieres, propiedad de Hunosa Hunosa

De los pozos que Hunosa mantiene abiertos se extrajeron 357.000 toneladas brutas en 2017 frente a los 1,4 millones que se sacaron en 2007. Todo el carbón extraído en Sueros, Carrio y Aller el pasado año se quemó en la Térmica de La Pereda

24 feb 2018 . Actualizado a las 17:27 h.

Hunosa lleva décadas menguando: ha reducido la cifra de trabajadores, el número de pozos y, por ende, las toneladas de carbón que se extraen de sus pozos. El balance de 2017 deja como dato que de los tres pozos que mantiene abiertos la empresa estatal minera (Aller, Carrio y área de Sueros) se extrajeron nada más que 357.000 toneladas de mineral brutas, lo que supone un 74,63% menos que hace diez años. Y es que la producción allá por 2007 fue de 1.407.000 toneladas brutas, eso sí, con alguna explotación más en funcionamiento.

La producción que se saca actualmente de los pozos de Hunosa da para poco más que abastecer a la Térmica de La Pereda, ya que fuentes sindicales apuntan que la empresa estatal «no saca carbón al mercado». Además, en dicha instalación se queman los estériles de escombrera ya que las 357.000 toneladas de mineral que se extrajeron el pasado año se quedaron en 253.000 toneladas de carbón una vez lavadas.

Para las fuentes sindicales consultadas, la cantidad de carbón que extrae Hunosa es insignificante frente «a los 23 o 24 millones de toneladas que se queman en España» y están convencidas de que aunque se cierre la minería «en este país se va a seguir quemando carbón, pero el que viene de fuera». Por eso lo sindicatos en general reclaman que se mantenga una reserva estratégica en vista de que algo más de 17% de la energía que se produjo en 2017 fue con carbón.

En cuanto a la Térmica de La Pereda, se hace referencia a la poca contaminación que genera «al ser la más pequeña de España» con sus 50 megawatios de potencia. Además, desde los sindicatos se fijan también en el beneficio que puede suponer para las comarcas mineras que en esta instalación se quemen estériles, lo que reduce el impacto visual que venían generando las escombreras de carbón. Eso sí, lo que se pide desde las centrales sindicales es que «todo lo que se queme sea regulado».