El pozo Entrego sigue vivo

Más de 80 extrabajadores celebran un encuentro al pie del castillete de la mina vertical más antigua de Asturias para homenajear a los fallecidos


El Entrego

El 1 de marzo de 1993 el pozo Entrego amanecía sin más actividad que las labores de mantenimiento propias de una explotación en cierre. Sus 400 trabajadores habían sido recolocados en otras minas de Hunosa y sólo medio centenar continuaron unos meses más en él en tareas de recuperación de material. Hoy, 25 años después del cierre de la mina vertical más antigua de Asturias, más de 80 antiguos trabajadores de este pozo que lleva el nombre de la localidad en la que está ubicado, El Entrego, se han reunido en el entorno del castillete para recordar aquel día tan simbólico y para rendir homenaje a todos los mineros fallecidos en el mismo, a los 17 que perdieron la vida durante la etapa de Hunosa y también a los que murieron en ella cuando pertenecía a la empresa Nespral y Cía. Así, la nostalgia no ha faltado en este emotivo acto que se produce en un año clave para la minería, aunque también ha habido menciones a que se haya recuperado parte del empleo perdido en el pozo Entrego con la construcción en el terreno que ocupaba la casa de aseo del Edificio TIC, en el que actualmente trabajan unas 360 personas.

Muchos de los antiguos mineros que acudían al encuentro de hoy recordaban que éste era «un pozo familiar», «muy de amigos, con los problemas de todos los trabajos, pero siempre estábamos juntos», comenta Juan José Vallina. Tal es así, que ésta no es la primera vez que se reúnen los antiguos trabajadores del pozo Entrego. Desde hace 13 años se reúnen anualmente en el mes de mayo y celebran una comida de confraternización. Sin embargo, el mismo señalaba este mediodía visiblemente emocionado que «hoy un es un día especial» al cumplirse un cuarto de siglo del cierre y acudir al pie del castillete a depositar un ramo de flores en memoria «de todos los que quedaron ahí dentro». Justamente ha sido el hijo de uno de los mineros fallecidos en esta explotación el encargado de colocar el ramo después de que uno de los organizadores del acto recordara el nombre y la fecha en que murieron los 17 mineros desde 1969 hasta 1993 e hiciera extensivo el acto a los mineros que perdieron su vida allí en tiempos de la empresa Nespral y Cía.

Vallina, que trabajó 10 años en el pozo Entrego y otros 6 en el María Luisa antes de prejubilarse, asegura sentirse «triste y nostálgico viendo lo que pasa con la minería» porque «todos tenemos hijos que se tienen que marchar porque aquí no hay futuro y de recuerdo nos queda esto». No obstante, ha querido poner de relieve el que en los terrenos que ocupaba la antigua casa de aseo se haya levantado un centro tecnológico y que éste haya conseguido dar casi tantos empleos en superficie como los que hace 25 años tuvo el pozo Entrego bajo tierra. «Si en todos los pozos hubiera ocurrido esto, nuestros hijos no se tendrían que marchar», apunta Juan José Vallina para quien el Edificio TIC «es de lo poco bueno que ha tenido la reconversión».

Con él coincide un antiguo compañero que trabajó durante 34 años en las galerías de la mina entreguina. Horacio Fernández Velasco considera que no ha habido reconversión «porque en estos años no se hizo nada» y va más allá al señalar que la planificación de la minería no tenía que haber comenzado en 1991 «sino hace 50 o 60 años», por lo que lamenta que no hubiera visión de futuro y que ahora se esté decidiendo prescindir del carbón «antes de lo previsto».

El alcalde de San Martín del Rey Aurelio, Enrique Fernández, también ha asistido a este encuentro de antiguos trabajadores del pozo Entrego y ha destacado la importancia de que se desarrollen «homenajes espontáneos a los mineros que son y fueron» de esta explotación. «La actividad minera lo condicionó todo en estas comarcas mineras: la cultura, el urbanismo, el sindicalismo, la forma de ser de las personas, los valores de lucha, solidaridad, compañerismo y compromiso, que no se perderán nunca», ha manifestado el regidor haciendo ver que además de la nostalgia también quedan atributos positivos entre las gentes de las cuencas al haberse convertido esas cualidades «en señas de identidad».

Fernández, quien también ostenta el cargo de secretario del Área de Política Económica, Industria, Empleo e Innovación en la Federación Socialista Asturiana, no ha querido dejar pasar la oportunidad de reivindicar la continuidad de la minería autóctona como garantía de suministro para no depender de otros países, como garantía para que los precios del carbón no suban y como reserva estratégica. «No pedimos que vuelva a haber doce pozos en nuestro concejo ni 28.000 mineros, pero sí pedimos una reserva estratégica, un respiro cuando estamos necesitados de empleo, y por eso reivindicamos que la minería siga», ha manifestado el regidor de San Martín del Rey Aurelio después de apuntar que «no es muy inteligente lo que le están haciendo al sector». No obstante, el mismo trasladaba a los antiguos trabajadores del pozo Entrego, subido a un banco similar al utilizado antiguamente por lo mineros para expresar sus reivindicaciones, que «la mina nunca la van a conseguir enterrar» porque «siempre tendrá un lugar en la historia», una historia que se mantiene viva con actos como el de hoy.

El encuentro, desarrollado entre los soportales del Edificio TIC y el pie del castillete del pozo entreguín, servía también para hacer un reconocimiento a los compañeros más veteranos de los que participan en los actos de confraternización anuales, a los que se les hacía entrega de un reloj de mina. En este caso el presente fue para Maximino «Calluca» y para Ramón Pandiella. El acto en el pozo Entrego culminaba en torno a las dos menos cuarto de la tarde con una foto de familia con la que recordar los 25 años del cierre de esta explotación.

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