Brañagallones y Meicín, refugios también de verano

Ambos equipamientos apuntan a un incremento de la ocupación durante los meses de julio y agosto

A la izquierda el refugio de Brañagallones y a la derecho el del Meicín
A la izquierda el refugio de Brañagallones y a la derecho el del Meicín

Redacción

Los encantos de los parques naturales de Redes y Las Ubiñas cada vez atraen a más visitantes que, incluso, se animan a «veranear» en los refugios con los que cuentan estos espacios. Así, aunque los alojamientos de Brañagallones y del Meicín suelen tener una mayor afluencia en otoño e invierno, este verano está siendo «satisfactorio» para los guardianes de ambos porque la ocupación se ha incrementado en estos albergues durante los meses estivales respecto al año pasado. De hecho, algunos fines de semana han tenido que colgar el cartel de completo, según han señalado los encargados de los mismos. El refugio de Brañagallones dispone de 39 plazas y el del Meicín cuenta con 46 plazas.

«Para nosotros el verano está siendo bastante satisfactorio», declara José Manuel Prado, Pepe, guardés de Brañagallones, quien explica que aunque julio «no suele ser un mes especialmente bueno» ni para los alojamientos rurales de los concejos de Caso y Sobrescobio, el refugio sí tuvo este año «una ocupación importante», hasta el punto de que «todos los fines de semana de julio estuvimos completos». Respecto a este mes de agosto, Pepe comenta que está siendo un mes «más en la línea del año pasado». «En agosto no se están dando las masificaciones de los fines de semana del mes pasado, pero hay gente en el refugio todos los días», destaca el guardés, que pone de relieve que hay clientes que repiten. «Estamos viendo que hay gente que repite año tras año y que animan a otra gente a venir», dice.

El guarda del refugio del Meicín, Alejandro Mier, más conocido como Apu, también señala que «el verano no va nada mal» y que las pernoctaciones han mejorado pese a que los meses estivales no son la época fuerte de este albergue de montaña. «En verano es raro que el Meicín se llene, pero hubo algún fin de semana que vinieron grupos grandes por las carreras que hubo y que estuvimos al completo», traslada el mismo, que asegura notar «mejoría» en la ocupación durante estos meses porque «hay muchos días seguidos con pernoctaciones», que pueden oscilar desde cuatro o cinco personas hasta doce o quince.

Pero ¿qué usuarios tienen los refugios de los parques de Redes y Las Ubiñas? Aunque mayoritariamente es gente aficionada a la montaña, desde el alojamiento de Brañagallones su guardés apunta a un incremento de las familias, que realizan «estancias cortas». José Manuel Prado, Pepe, concreta que julio es un mes en el que la ocupación es más de grupos de montaña que vienen de diferentes comunidades autónomas: «vienen mucho de Murcia, del País Vasco, de Galicia y, por supuesto, de Madrid». En cambio, en agosto indica que «casi todo son grupos reducidos pero familiares, que vienen a pasar unos días».

Alejandro Mier, Apu, destaca que por el refugio del Meicín pasa mucha gente extranjera, «portugueses, belgas e ingleses», mientras que los usuarios nacionales son, coincidiendo con los de Brañagallones, «gallegos, vascos o madrileños», sobre todo. La estancia media en el albergue de Las Ubiñas es de un par de noches, aunque el guardián matiza que depende de las actividades que vayan a hacer, «hay gente que se queda hasta cuatro noches».

El invierno, el fuerte de uno la asignatura pendiente del otro

La afluencia que están teniendo tanto Brañagallones como el Meicín este verano resulta «satisfactoria» porque para ninguno de los dos refugios es la época fuerte. Para el albergue de Brañagallones, los meses de otoño es el periodo de mayor afluencia porque «el bosque de Redes en esa época es una maravilla», argumenta José Manuel Prado, Pepe, que reconoce que «la asignatura pendiente sigue siendo el invierno», temporada que quieren impulsar. Precisamente, el pasado invierno el refugio de Brañagallones estuvo abierto de continuo ampliando el calendario de reservas.

El invierno es, en cambio, una de las épocas de mayor afluencia para el refugio del Meicín. Esto se debe a que es uno de los pocos refugios que permiten que en más o menos una hora estás en alta montaña y a través de una ruta asequible sin grandes pendientes, lo cual hace muy atractivo al albergue lenense cuando Las Ubiñas ya están cubiertas de nieve.

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