«Quería hacer frente a la imposibilidad de rechazar la brutalidad humana»

rita álvarez tudela LONDRES / CORRESPONSAL

CULTURA

HANNAH MCKAY | efe

Kang ganó el Man Booker International con una novela sobre una mujer que se convierte en árbol para huir de lo banal

22 may 2016 . Actualizado a las 10:30 h.

La escritora surcoreana Han Kang (Gwangju, 1970) ganó en Londres el premio Man Booker International con la novela The Vegetarian, traducida al inglés por la británica Deborah Smith. Ambas mujeres comparten un premio valorado en unos 63.000 euros, en el que se impusieron a finalistas como el Nobel de Literatura turco Orhan Pamuk, la escritora italiana Elena Ferrante y el autor chino Yan Lianke. El jurado valoró el estilo «evocativo y sugestivo» de la novela de Kang, en la que su personaje central es una mujer que busca escapar de la banalidad doméstica transformándose en árbol.

-¿Cómo se siente después de ganar el Man Booker Prize?

-Vine a Londres esperanzada y con optimismo, pensando que era una gran oportunidad para reunirme con mi editor, Max Porter, y disfrutar de Londres. Fue inesperado que me lo dieran a mí. Es por eso que estoy más que encantada.

-¿Tuvo «The Vegetarian» el respaldo de los lectores?

-The Vegetarian no fue un gran éxito comercial en Corea del Sur, pero sí que fue bien recibido por la crítica. El público encontró una novela un poco extraña en comparación a las que están acostumbrados. Con los años, sin embargo, se ha convertido en una especie de libro de éxito de culto. Mi novela más reciente, Human Acts, se mantuvo en las listas de los libros más vendidos durante más de un año. Esa obra supuso el gran estallido de mi éxito.

-¿Qué la historia hay detrás de su novela?

-Escribí una historia breve cuya traducción sería algo así como El fruto de mi mujer. En esa historia una mujer se convierte literalmente en una planta. Su marido la coloca en una olla, le pone agua y cuida bien de ella. Cuando ella se encoge, su marido se pregunta si volverá a florecer de nuevo la próxima primavera. Cuando acabé la historia, sentí como si algo no hubiese terminado. Después de varios años, empecé a escribir la novela The Vegetarian. Era mucho más oscura y más feroz. En parte, porque termino enfrentándome a una pregunta fundamental sobre el ser humano cada vez que escribo novelas. He estado viviendo con esta cuestión en relación con el espectro de la humanidad, que se extiende desde la raíz hasta lo sublime. Yo quería hacer frente a la violencia humana y la imposibilidad de rechazar la brutalidad humana.

-¿De dónde viene su inspiración?

-Crecí leyendo muchas obras literarias coreanas y también de ficción traducida de otras lenguas. Todavía hoy me nutro de todas estas obras contemporáneas escritas en coreano. Sería maravilloso si pudiera compartir estos libros con personas de diferentes orígenes culturales. Ese tipo de encuentro, creo que es siempre fructífero.

-¿Hacia donde dirige al personaje principal de la novela?

-La protagonista, Yeong-hye, no quiere pertenecer a la raza humana por más tiempo. Su determinación significa que, irónicamente, ella se mueve a sí misma más cerca de la muerte, mientras existe la creencia de que ella está salvándose a sí misma. Esta determinación podría haber sido percibida por el público como demasiado extraña y extrema.

-¿Cómo fue el proceso de trabajo con la traductora, Deborah Smith?

-Deborah terminó su borrador de la traducción y me lo envió con varias notas y consultas, a las que le respondí. Intercambiamos más mensajes y sentí como si estuviésemos teniendo una conversación interesante y amable sobre este libro en el que las dos estábamos tan involucradas. Siempre me he sentido fascinada por los sutiles matices de la lengua, por lo que me gusta aprender sobre el proceso de traducción.

-¿En qué se encuentra trabajando ahora?

-Desde la publicación de The Vegetarian, he escrito Human Acts, cuya traducción fue publicada a principios de año en el Reino Unido. También he colaborado con el artista Cah Mihye en una instalación que pronto abrirá sus puertas en Seúl. Espero con interés la inauguración.