«Sin los valores de la Ilustración, Europa no es Europa: es barbarie»

«El auge de la extrema derecha es consecuencia del populismo de extrema derecha, el verdadero, porque el populismo es de extrema derecha»

Sami Naïr, en el hotel Reconquista
Sami Naïr, en el hotel Reconquista

Redacción

Entre su condición de ministrable en el gabinete en la sombra del candidato socialista Pedro Sánchez divulgado hace unos días, y la de jurado debutante en el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, Sami Naïr prefería esta mañana hablar exclusivamente de la segunda. El politólogo, sociólogo y articulista argelino, especializado en el estudio de las migraciones y uno de los máximos defensores del llamado codesarrollo, compareció ante los medios antes de encerrarse a deliberar solo para destacar el «muy alto nivel» de los candidatos, apuntar a la presencia de especialistas como el también estudioso de las migraciones profesor Portes, y renunciar a «mezclar» las noticias de los últimos días sobre su persona con la presencia como jurado en el hotel Reconquista. Sí admitió, no obstante, hacer una cauta prospección rápida del panorama electoral ante el 26-J.

Sami Naïr en el Premio Princesa de Asturias Sami Naïr, jurado del Premio Princesa de Asturias 2016, en el hotel de la Reconquista

«No sé qué va a pasar; creo que tanto el PSOE como el PP tienen posibilidades de ser los más votados, pero la situación es muy compleja. Está claro que estamos saliendo de un ciclo histórico iniciado en la transición, de un sistema bipolar», ha señalado Naïr, que considera que «la crisis ha provocado una desestabilización total de las identidades y las pertenencias políticas» en España, «haciendo que millones y millones de españoles no se reconozcan el el programa político del sistema de grandes partidos». A cambio, añadió, «hemos visto emerger otros, y probablemente eso va a tener consecuencias como las tuvo el 20-D».

Pero la actualidad del día no invitaba plantear ante un jurado como Naïr el asunto electoral español. Las imágenes de la jornada venían más bien de Idomeni, el campo de refugiados que ha empezado a ser desalojado por la policía.

-Le invito a pensar en esas imágenes. ¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza?

Demuestran la crueldad de Europa, el hecho de que Europa ha violado sistemáticamente sus valores y no vacila a la hora de poner en marcha políticas tan duras como estas de las expulsiones de las familias de estos pobres refugiados, de esa gente que se encuentra totalmente desesperada. Es la misma realidad, en un nivel evidentemente diferente porque ahí lo vemos en imágenes, pero es la misma política que ha afectado a veinte millones de europeos, de los cuales cinco o seis millones son españoles, únicamente para respetar un plan de austeridad elaborada no sabemos dónde ni por qué de esa manera. Cuando todo el mundo está en contra de la austeridad, Europa, bajo la batuta alemana, sigue abogando por la austeridad para fortalecer el papel del Bundesbank y la economia alemana. El acuerdo entre Alemania y Turquía se está poniendo en marcha, y lo que están haciendo los griegos es obedecer como buenos gendarmes al servicio de la política alemana.

-¿Forma todo parte de una continuidad, de un mismo proceso?

Hay una continuidad. Estamos en un salto cualitativo en el sentido de que tenemos delante a cinco millones de refugiados y la destrucción de todo Oriente Medio, de la que también somos responsables, porque la destrucción de Irak en 2003 es la causa de todo, y los europeos han participado, salvo Francia y Alemania, poniéndose del lado de Estados Unidos y frente a la legalidad internacional. Hemos destrozado Irak, hemos visto la extensión del integrismo, que ha partido de ahí porque el ISIS es un movimiento iraquí, no Sirio. Eso ha provocado la huida de millones de personas, frente a lo cual no estamos practicando nuestros propios principios y valores; no estamos respetando la Convención de Ginebra de 1951. Estas imágenes son evidentemente impactantes, mucho más trágicas, pero la situación de la gente que tenía un trabajo, que tenía una familia que nutrir, que tenía que pagar su alquiler, y que se encuentra de repente en paro...

-Igual que se habla de un exilio interior, ¿algo así como unos «refugiados interiores»?

Es una muy buena definición. Yo lo veo así.

-Uno de sus libros habla del «desengaño de Europa». Un término que parece quedarse corto para describir posturas de los antiguos países del Este, ascensos como el de la ultraderecha en Francia o, más reciente, en Austria, el brexit...

"Desengaño" se queda muy corto, sí. Vemos un auge de la extrema derecha que es consecuencia del populismo de extrema derecha, el verdadero populismo. Porque el populismo es de extrema derecha; cuando la izquierda utiliza la palabra pueblo no tiene la misma connotación que cuando lo hace la extrema derecha, que lo hace en el sentido orgánico de la palabra, como unidad homogénea que expulsa de su seno los gérmenes, la enfermedad, una visión muy romántica. Europa vive una situación muy diferente a la de hace solo unos años. Vivimos por todas partes un auge del nacionalismo xenófobo, de la extrema derecha Sucede en casi todos los países, salvo felizmente en España, y es algo que se va a desarrollar porque viene fundamentalmente de la crisis económica de Europa. No es un problema identitario, es un problema que tiene que ver con la crisis. 

-Una situación cuyas consecuencias, por desgracia, conocemos bien por la historia del siglo pasado...

Lo vimos en los años treinta del siglo pasado, sí. Las reacciones que salen de todo eso son bien conocidas: xenofobia, repliegue, odio al otro, considerar que el otro es un competidor. 

-¿Desde dónde oponerse a esa deriva? ¿Dónde están los valores que dice que Europa ha perdido?

Me parece que la respuesta es muy clara. Hemos perdido los valores porque no hemos sido capaces de construir una Europa política común; porque hemos puesto todo en la economía, considerando que desde la economía íbamos a ir a la construcción política, mientras que desde la economia solo hemos construido la oposición entre ricos y pobres, sin conciencia política, sin Europa política. Y hablo de una Europa confederal, de una Europa que integra las naciones europeas en un gran proyecto confederal sin negar la especificidad de las naciones. Sin eso, nunca, nunca, nunca recuperaremos lo que constituye el fondo cultural común, lo que constituyen nuestros valores. Los valores de la Ilustración.

Siempre. Siempre. Porque es lo que ha afirmado el corazón de Europa como civilización universal y mundial. Europa sin los valores de la Ilustración no es Europa. Es la barbarie.

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«Sin los valores de la Ilustración, Europa no es Europa: es barbarie»