50 años siendo cómplices

Víctor Manuel cierra en Gijón sus bodas de oro en el escenario con un público entregado


Gijón

El cantante Víctor Manuel ha cerrado en Gijón su gira 50 años no es nada con la complicidad del público, que puesto en pie le acompañó para interpretar Asturias al cierre del concierto para el que ha contado en el escenario, con la participación de Ana Belén, Sole Giménez, Pedro Guerra y Marisa Valle Roso.

La actuación, celebrada en el palacio de los deportes de la ciudad asturiana, se prolongó durante más de dos horas, que concluyeron con un recuerdo con la reivindicación por parte del artista para que «no se deje» la búsqueda de los dos navegantes asturianos desaparecidos en el Mediterráneo, y el mierense vistiendo una camiseta del Sporting e interpretando el himno que compuso para el centenario del club.

Los primeros acordes de Danza de San Juan, una canción de 1994 dedicada a las fiestas de su Mieres natal, ha servido para abrir la actuación, que ha proseguido con La romería de los mártires de Valdecuna a la que iba de pequeño, y La sirena en la que alude a la mitología asturiana.

Se ha dirigido por primera vez al público mostrando su satisfacción por actuar en el palacio de los deportes de Gijón, del que guarda «recuerdos imborrables» por ser el lugar en el que grabó hace más de dos décadas los discos Vivir para cantarlo y Mucho más que dos.

Tras interpretar El hijo del ferroviario, en homenaje su padre, recordó a su abuelo al hilo del tema Cómo voy a olvidarme, con el que ha reivindicado la memoria de las víctimas de la Guerra Civil, y ha reprochado que «ningún gobierno» haya dado solución a los enterrados en fosas comunes.

«Puro talento asturiano», ha dicho Víctor Manuel al presentar a los artistas asturianos que le han acompañado en las siguientes canciones: Chus Pedro en Cuélebre, Marisa Valle Roso en La planta 14 y ambos en Paxarinos y Por el camino de Mieres, junto al gaitero Pablo Carrera.

Los aplausos que el público brindó a cada uno de los integrantes del equipo que le acompañaban en la actuación a los que el cantante iba presentando se han intensificado cuando tocó el turno a «esa chavala que está haciendo coros», su hija Marina San José. A ella le dedica Nada nuevo bajo el sol, un tema que recrea muchas escenas familiares entre ambos, y que le escribió cuando un día ella llegó a casa y le dijo que un chico le estaba escribiendo una canción. La saga familiar le ha llevado a Canción para Pilar, dedicada a su mujer, Ana Belén, con la que ha interpretado a continuación Contamíname.

La temática amorosa le ha llevado a ¡Ay amor! y Nada sabe tan dulce como tu boca, para cuyas canciones ha encontrado la complicidad coral de los espectadores, que han demostrado ser grandes conocedores del repertorio del asturiano.

Junto a Pedro Guerra ha interpretado a dúo Canción pequeña, otro tema dedicado a su esposa, del que ha declarado que es «una de esas canciones desgraciadas porque solo te gustan a ti», en cuyo grupo ha incluido Me gusta saber ti, una evocación a un primer amor, con Ramón Prada como acordeonista.

Entre las composiciones «celebradas» de su extenso repertorio, Víctor Manuel ha bromeado al presentar Adónde irán los besos, en la que rememora sus sesiones de cine al que ha dicho iba «con Juanita», una chavala a la que no ha escatimado piropos.

Sube al desván y Quiero abrazarte tanto, un tema que no se «aburre» de cantar, en el que por primera vez dijo «te quiero», interpretados en solitario, le han llevado ante otro momento compartido musical familiar, con su hijo David San José, del que ha dicho que, además de «arreglos y piano, canta», como lo hizo en Bailarina.

Sole Giménez y el cantante asturiano emocionaron al público con La madre, la desgarradora historia que cuenta cómo una madre dio muerte a un hijo enganchado a la heroína.

De nuevo con una artista sobre el escenario, Víctor Manuel dejó una de sus composiciones más populares, Luna en la voz de la joven Tania Pereira,, una artista «nada más y nada menos que de Cangas del Narcea», ha apuntado el mierense sobre la cantante cuyo nombre ha pedido no olvidar.

Para el fin de actuación, las clásicas Solo pienso en ti, El abuelo Víctor, Soy un corazón tendido al sol -que tenía previsto cantar con Joaquín Sabina, ausente por enfermedad-, La puerta de Alcalá -junto a Ana Belén- y Yeren dos guajes, una historia «muy guapa» de dos chavales que van a ver el mar, situada en Alicante y trasladada a la playa de Gijón, a unos metros del lugar del concierto.

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