Nacionalismos, alienígenas y globalización

eduardo galán blanco

CULTURA

02 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Roland Emmerich, especialista en desastres y responsable -es un decir- de mamotretos como El día de mañana, 2012 y Godzilla, celebra con una segunda parte los veinte años de su principal éxito. Y es que al auteur le van las cosas grandes. En Independence Day: contraataque, la nave alienígena mide cinco mil kilómetros de nada y, cuando pasa planeando, se hace de noche en varios Estados.

Como siempre, el director y productor ha demolido la rica herencia de la ciencia ficción. Si en la primera parte echó mano de Ultimátum a la Tierra, La Guerra de los Mundos y otros clásicos de los años cincuenta, aquí se permite piratear materiales más modernos como La Guerra de las Galaxias, Alien, Encuentros en la tercera fase y, sobre todo, 2001. Porque aquí hay una especie de entelequia virtual, que tiene buen rollo con los terrícolas, habla como una locutora de GPS, arrastra el aspecto de la bola de Geffen Records y evoca al monolito de Kubrick.

De la primera entrega repiten Jeff Goldblum y el presidente Bill Pullman, al que una de las criaturas le echa los tentáculos al cuello cual boa de la belle époque. Caído en combate, no está Will Smith sacudiéndoles tortas a los alienígenas, pero sí Liam Hemsworth, el hermano de Thor, que se orina en los marcianitos. Y, tristemente, Maika Monroe, esa joven Susan George que nos enloqueció en It Follows, aquí va casi de incógnito. Aunque no lo parezca, la película es menos patriotera que la anterior entrega. No cantemos victoria. Hay un pero. En un mundo sin países, ni fronteras, ni guerras -que diría John Lennon-, con una ONU de africanos, chinos, americanos y franceses, que, por cierto, son los únicos que hablan con acento, todo es uniforme. La globalización se enfrenta al Mal con mayúsculas, repulsivo y feo-feo: una Reina Cosechadora rodeada de alegres secuaces que presentan un aspecto de pura grifería. El bestiario es lo único que nos ha divertido un poco: un cruce muy trabajado de pulpo-calamar-lagarto-crustáceo-mantis religiosa.

Se anuncia una tercera parte, para pronto. Es el fin del mundo. Huyamos.