Así cambiaron la minería (y la I Guerra Mundial) el corazón de Asturias

Juan Carlos Gea GIJÓN

CULTURA

El Pueblu d'Asturies expone una colección de fotos de Vallet de Montano de 1916 que documentan el impacto de la industria minera, acicateada por el conflicto bélico, en el valle de Turón

06 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El pozo de Santa Bárbara, en La Rebaldana, en pleno proceso de profundización. La construccion de la primera fase de las viviendas para los obreros de Hulleras de Turón en el barrio de San Francisco. Las locomotoras de la Hullera resoplando en plena tarea, en La Cuadriella. Estampas, todas ellas, de 1916, y todas ellas pertenecientes al legado del fotógrafo Luis Vallet de Montano, un madrileño que acabó afincándose en Asturias y dejando testimonios de su tiempo como estos: los de un valle de la Asturias profunda que, en un ensalmo, vio transformado su paisaje rural de siempre en un entorno minero. Pero, como siempre, esos documentos son también el testimonio de algo más profundo: la trágica coyuntura de la I Guerra Mundial y la posición favorable del carbón de una potencia neutral como España, que estaban llenando muchos bolsillos y socavando muchos valles asturianos en aquellos días.

Todo ello se ve y se documenta en Paisajes de Carbón. Sociedad Hulleras de Turón, 1916. Fotografías de Luis Vallet de Montano, la exposición fotográfica que se ha inaugurado hoy en el Muséu del Pueblu d'Asturies en Gijón, en un acto arropado musicalmente por el Coro Minero de Turón. La muestra recoge 14 excepcionales fotografías, por calidad y por formato, que fueron adquiridas por el museo en Madrid, procedentes, salvo dos de ellas, del Fondo fotográfico de Manuel Gurdiel Sierra.

Su autor, Vallet de Montano, quiso captar en ellas las transformaciones originadas en el valle de Turón por iniciativa de la empresa bilbaína Sociedad Hulleras del Turón, que se constituyó en 1890 para suministrar carbón a la industria siderúrgica vasca. Además de los castilletes y las galerías, el ferrocarril y la maquinaria pesada para la extracción y el transporte del mineral, en apenas unos años el enclave vio como surgían edificios inimaginables en ese entorno profundamente rural hasta entonces: el hospital, el economato, las viviendas de obreros y empleados, una central termoeléctrica... El ritmo de transformación se aceleraría considerablemente en los años de la bonanza económica desencadenada por la guerra.