El mercado editorial se desdibuja en Asturias

El número de títulos publicados, al contrario de lo que pasa enel resto de España, continúa descendiendo y más empresas del sector se ven forzadas a echar el cierre


Redacción

Cierran editoriales y se editan menos libros. Ese es a grandes rasgos el panorama que el Ministerio de Educación y Cultura pinta del sector editorial en Asturias. Lo confirma también el gremio de libreros, que confía en vislumbrar la luz al final del túnel en breve, pero que cree que todavía se están lanzando más títulos de los que el mercado puede absorber. Ni siquiera las nuevas tecnologías han sido un revulsivo. El libro electrónico no termina de comerse ese pedazo del pastel que se les adjudicaba y el papel parece que ha soportado la embestida. En España, en 2015, se editaron 79.397 obras, casi 18.000 obras menos que en 2011 pero un centenar más que en 2014. Quedan en pie menos de 3.000 editoriales y la cifra sigue bajando. La estadística asturiana es incluso más desalentadora. el número de libros inscritos en ISBN no se ha frenado, como sucede en el resto del país, y en el último ejercicio cerraron seis empresas más. Permanecen abiertas 51. El recorte afecta a todo tipo de trabajos. En asturiano ya no salen al mercado ni medio centenar al año.

Así queda recogido en la Estadística de la Edición Española de Libros con ISBN, cuyo avance acaba de publicar el propio ministerio y que pretende recoger una visión global del sector. Desde el 2011, el número de libros inscritos en el ISBN ha descendido de forma paulatina en el país, pero en 2015 se ha frenado. Esto se debe a que la actividad ha repuntado en algunas comunidades, como Andalucía, Aragón, Cantabria, Comunidad Valenciana o Navarra. Asturias, sin embargo, está en el mismo vagón que Cataluña y Madrid, que juntas suman casi el 50% y que siguen presentando un saldo negativo. Leonardo Prado, presidente de la Asociación de Libreros de Oviedo y gerente de la Librería-Café Santa Teresa, vaticina que la cantidad de títulos seguirá adelgazando.  

La edición en Asturias

En 2015, Asturias registró la menor cifra de libros con ISBN publicados de los últimos cinco años, con un total de 648. En 2011, la cifra estaba muy cerca del millar anual. De esos 648 trabajos, 521 llegaron al mercado en formato papel y otros 127 en otros soportes, la inmensa mayoría en digital. Esto supone que ocho de cada diez siguen saliendo de una imprenta. Ese porcentaje es ligeramente superior a la media nacional y casi 10 puntos más altos que comunidades como Cataluña, con una mayor implantación de otras modalidades. Con respecto a los años anteriores, baja tanto el papel como los digitales. No resiste ninguno de los dos. Esto no es así en todas las regiones. En Cataluña, Comunidad Valenciana o Baleares los soportes alternativos remontan. ¿Cuántas de esos 648 títulos lanzados al mercado desde el Principado eran nuevos? La estadísticas reflejan que el 98% son primera ediciones. Toda esta crisis pasa también factura al asturiano. El año pasado, solo 42 libros se publicaron en llingua, 21 menos que en 2014.

Este recorte del mercado está estrechamente vinculado a la disminución en el número de editoriales. En el año 2015 cerraron seis y la cifra de empresas quedó reducida a 51. De media, lanzan 13 títulos anuales cada una. Este promedio es muy inferior al de la media nacional, que se sitúa en 27 y está al mismo nivel que en Baleares, La Rioja o Extremadura. Las comunidades como Madrid o Cataluña cuentan con firmas más fuertes que ponen de medias 33 y 32 títulos al año, respectivamente.

«Nosotros nos fijamos en los datos de Estados Unidos que es el mercado de referencia. Allí el 30% son publicaciones digitales y el 70% en papel», explica Leonardo Prado, que está convencido de que el mercado todavía no se ha estabilizado y que el descenso en las públicaciones seguirá siendo la tónica durante los próximos años. La consecuencia directa es que cierran más librerías. Solo resisten aquellas que están más asentadas o las que se especializan. Prado cuenta experiencias muy arriesgadas en toda Europa que van desde librerías que mezclan los libros con talleres de reparación de electrodomésticos a cosas más modestas como los cafés o el merchandasing. Lo mismo pasa con las editoriales. El presidente del gremio explica que aquellas que se especializan resisten. Un dato para el optismismo es que el mercado digital se ha estabilizado. «Nunca ha sido tan fácil sacar un libro, con autoediciones desde tres y cuatro euros por ejemplar, y nunca ha habido tan pocos libros. Esa es la paradoja», resume.

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