«La nostalgia es un sentimiento bastardo. Lo puro es la memoria»

Miguel Ríos vuelve a los escenarios con la gira «El gusto es nuestro 20 años» que recalará en A Coruña el 29 de julio


redacción / la voz

Miguel Ríos (Granada, 1944) vuelve a los escenarios tras cinco años de frenética jubilación, entregado a causas benéficas y a la escritura de sus memorias. Ahora se une a Víctor Manuel, Ana Belén y Joan Manuel Serrat, para celebrar el 20.º aniversario de su emblemática gira conjunta El gusto es nuestro.

-Cinco años desde su retiro: ¿qué es lo que le hace volver a los escenarios de nuevo?

-La verdad es que la llamada de tres grandísimos amigos y la idea de revivir una gira que estuvo muy, muy bien hace veinte años. Y bueno, la posibilidad ahora de volver a cantar con tres personas a las que admiro mucho y respeto.

-¿De quién surge la idea de este retorno veinte años después?

-La idea original del concierto se le ocurrió a Víctor. A mí me comentó de forma un poco crípticamente a finales del año pasado «hace veinte años de ‘el gusto es nuestro’». Y yo dije, ah, pues estupendo. Todos estamos llenos de efemérides, pues no nos hemos muerto y los discos cumplen años y... Pero él se quedó así un poco como pensando «Este no lo entiende, ¿no? Hay posibilidades de si queremos hacer la gira otra vez». A mí me pareció como si fuera un receso en la jubilación y desde que empezamos a ensayar todo ha estado fantástico, todo ha estado lo mismo que hace veinte años solo que con más intensidad, porque claro, ahora ya sabemos que no habrá veinte años después.

-¿Qué es lo que se encontrará el público gallego cuando vaya a verles?

-Por lo que yo he podido ver, la gente que ha venido a estos conciertos recordaba una cosa más pequeña. Sin embargo, cuando ve esto, lo ve muy grande, porque todo es muy apabullante, es muy rotundo. También la combinación de canciones, la combinación de las cuatro emocionalidades, de lo que despertamos los cuatro, creo que suma muy bien esta vez y tiene una especie de punch extra. Todo eso hace que la gente vea un poco el concierto o lo sienta como si fuera el que ellos hubieran diseñado. Donde estamos reflejados lo que para ellos significamos, lo que nuestras canciones han despertado en ellos.

-Usted ha dado actuaciones memorables en Galicia, desde la actuación en las fiestas de Ferrol en el 2014 a aquel Rock in Ríos en Riazor que casi se suspende... Parece que tiene una vinculación especial a Galicia.

-La verdad es que muchas veces, cuando nos contamos las batallitas, Galicia siempre aparece por la sensibilidad de la gente y también por la sensibilidad de nuestros estómagos [risas]. Recuerdo Galicia desde Viveiro una vez que fui a actuar y que un concejal me preguntó si era imprescindible la luz eléctrica para que actuáramos a... a Riazor absolutamente invadido, no creo que nadie nunca haya metido tanta gente. Cuando juega el Dépor, los jugadores juegan en el verde pero nosotros lo ocupamos todo. Fue una noche memorable. He estado en prácticamente todos los locales y he tenido la suerte de ir muchísimas veces; entonces la familiaridad que ya existe para nosotros con la gente que nos ha seguido y que nos ha soportado en Galicia es muy grande y creo que A Coruña va a ser un sitio donde va a haber mucha magia, seguro.

-Desde la perspectiva que aporta una carrera tan larga como la suya, ¿qué es lo que destacaría? ¿Con qué se quedaría?

-Yo creo que con el sentimiento, no sé si gratuito o no, de haber contribuido al establecimiento de algo, sobre todo si analizas de donde veníamos. Que eso hiciera que algo como ese mensaje primario de los tres acordes del rock conmovieran al mismo tiempo a tanta gente que no sólo no se conocía de nada, sino que eran personas, casi contrapuestas, es lo que más me emociona al recordarlo. Pero la verdad es que yo no soy partidario de la nostalgia, es un bastón que uno no puede agarrar en la vida a no ser que te quedes ya absolutamente colgado. La nostalgia, desde mi punto de vista, es un sentimiento bastardo. El sentimiento puro es la memoria, es la historia, es lo que pasó, no lo que tu crees que pasó o como te fue a ti cuando pasó.

-¿Cómo ve la situación actual de la música, de la cultura, en comparación a cuando empezó?

-Creo que es muy complicado comentar el panorama actual porque se supondría que es un oficio defenestrado y desafecto y sin embargo tiene más gente practicándolo que nunca. Tal como está la industria de la cultura por un lado y el concepto de la cultura que tiene la sociedad, o del uso de la cultura que tiene la sociedad ahora, se supondría que no habría nadie practicándolo, y sin embargo hay más que nunca, más gente, más fervor, más y más dedicación, además más dedicación con más información. Que esta gente sabe por un lado que la creación proporciona mucho dolor y muchísimo gusto también, tiene pues una especie de sentimiento sado [risas] y me emociona muchísimo que ya no sea por el rollo de la pela. Ahora que parece que ya no hay salida es cuando la gente es más pura, se hacen mejores canciones... rizan el rizo continuamente. Yo creo que la creación está muy bien y la cultura está muy mal. La valoración de la creación, que es el hecho cultural, está fatal, fatal... Y bueno, sin tejido cultural eso cae también. Todo.

-¿Qué más le queda por hacer a Miguel Ríos?

-A mí, no morirme [risas] ¡me encantaría! Pero no... A mí lo que me queda por hacer es seguir aprendiendo a hacer un buen viajecito, a seguir interesándome por las cosas, apostando por la curiosidad y la sorpresa, por la emoción y sobre todo por la admiración. Seguir admirando, eso es lo que más me interesa. Es un ejercicio muy, muy bueno para desarrollarte como ser humano. Que alguien te guste y que se lo digas y lo aprecies. Con eso ya me doy por pagado.

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