Una emotiva ceremonia institucional y familiar despidió ayer en Santo Domingo de la Calzada al filósofo al mismo tiempo que su fundación inauguraba un centro de investigación en Guanajuato (México)
09 ago 2016 . Actualizado a las 07:42 h.Gustavo Bueno Sánchez, uno de los cinco hijos del filósofo Gustavo Bueno Martínez, ha hecho hoy un llamamiento a «ver con alegría» la despedida de su padre, que ha fallecido «por razones biológicas», pero que «vivió una vida plena y su obra sigue viva». Bueno Sánchez ha pronunciado estas palabras en la ceremonia institucional y familiar que se ha celebrado en el Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) para despedir en su ciudad natal al filósofo, a la que han asistido, entre otros, el presidente del Gobierno regional, José Ignacio Ceniceros, y el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García.
Ha recordado en su intervención que su padre, quien falleció ayer en Niembro (Asturias) con 91 años, fue el creador del «materialismo filosófico», una corriente que «no pretendía crear, pero que fue saliendo y ahora ya está fuera de él, en cientos de discípulos y tesis doctorales». «Ahora hay un antes y un después porque el autor principal ya no existe y esta corriente tendrá que seguir con vigor sin su creador», ha afirmado Bueno Sánchez, quien se ha emocionado al explicar que hoy, «en el mismo momento del entierro», en la universidad mexicana de León, en el estado de Guanajuato, se inaugura un centro de investigación filosófica creado en colaboración con la Fundación Gustavo Bueno.
Se trata, ha dicho, de «una circunstancia simbólica porque el sistema filosófico cobra vida nueva en la nueva España», con lo que «la alegría es mayor, aunque estemos en la tristeza». Ha calificado de «ridículo» y de «puro subjetivismo sensiblero» «demostrar tristeza, sino alegría» porque «mis padres han tenido vidas plenas» -en alusión a su madre, Carmen Sánchez Revilla, quien falleció hace dos días- y porque «la vida de mi padre sigue viva» y «se va mantener gracias a las Universidades de Oviedo y La Rioja».
En la ceremonia de despedida han intervenido también el alcalde de Santo Domingo de la Calzada, Agustín García, quien ha aludido al filósofo como «un gran discutidor, que no renunció a sus orígenes»; y el secretario de la Fundación Gustavo Bueno, Tomás García, que le ha recordado como «alguien firme» y «partidario de la disciplina en todos los órdenes de la vida», calificándolo como el «filósofo del siglo».
Pero el gran protagonismo del acto ha sido para la familia del filósofo fallecido, dado que también han intervenido sus hijos Carmen, quien ha presentado a todos los que han hablado; y Álvaro, quien ha explicado que su padre, aunque no creía en la existencia de un alma inmortal, sí diferenció entre la muerte del individuo, algo biológico, y la de la persona, que está relacionada con su obra. Estos dos hijos, junto a uno de sus cinco nietos, han leído varios pasajes de la obra de Gustavo Bueno El sentido de la vida; mientras que otros tres nietos han realizado «ofrendas» a su abuelo, todas con momentos de emoción.
Uno de ellos ha interpretado al piano una parte de la banda sonora de la película Gladiator, que muchas veces tocaba con su abuelo, ha dicho; otra ha recitado una de las poesías favoritas del filósofo; y una tercera ha tocado al violín una pieza de Bach, que también le gustaba. Ha cerrado el acto uno de los dos hermanos vivos de Gustavo Bueno, Fernando, quien ha leído una elegía a la muerte de sus hermanos, en alusión también a la esposa del filósofo. «Espero que hayan llegado pronto y juntos a su destino, aunque no sepamos dónde están, creo que será el jardín donde descansa el guerrero», ha concluido.
Tras este acto, el féretro de Gustavo Bueno ha sido portado por sus hijos y algunos nietos hasta el coche fúnebre entre el aplauso de cientos de personas y, después de que la banda municipal interpretara el himno de Santo Domingo de la Calzada, ha sido llevado al panteón familiar del cementerio de su ciudad natal.
«Aunque desde joven se afincó en Asturias, siempre se sintió riojano y así lo dejaba patente allá donde estuviera», ha recordado Ceniceros en una nota. Se ha referido a que Bueno, siempre que tuvo ocasión, participó de la vida social, cultural e intelectual de la comunidad riojana; recibió, en 1991, la Medalla de La Rioja y, en 1997, fue nombrado Hijo Predilecto de Santo Domingo de la Calzada. «Son pequeños gestos para reconocer a un grande, que nunca morirá porque su obra, sus reflexiones, sus pensamientos, quedarán para siempre», ha destacado el presidente riojano.