«La primera vez que estuve en una guerra sentí que la Historia estaba sucediendo delante de mí»

El camarógrafo norteamericano afirma que las fotografías «han de basarse en la intuición, la espontaneidad y la improvisación»


Oviedo

«El heredero de Robert Capa». Así suelen definir a James Nachtwey (Siracusa, Nueva York, 1948), el fotógrafo de guerra que ha retratado todas las situaciones posibles que se pueden dar en un conflicto bélico a lo largo de las últimas décadas: genocidio en Ruanda, fratricidio en los Balcanes, pobreza en Indonesia, hambruna en Africa, degradación ambiental en el este de Europa, el 11-S en Nueva York, represión en Sudáfrica, retratos de la muerte en Chechenia, penurias en Rumanía, la guerra civil en Afganistán... El fotoperiodista galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades ya está en Oviedo para sumar un nuevo reconocimiento a su carrera tras lustros denunciando todas aquellas injusticias que ha visto por el mundo a través de su objetivo, mediante sus trabajos para la Agencia Magnum, la revista Time y fundando, finalmente, su propia agencia de fotografía. 

-¿Qué es para usted una buena foto?

-Vaya preguntita. Yo creo que no lo llegas a saber hasta que la tienes delante. Para mí las fotos son intuitivas, espontáneas... son fotos que se basan en la improvisación siempre. Trabajamos en el mundo real, en tiempo real, y no sabemos qué va a pasar de un minuto para otro, así que tenemos que sincronizar esa mentalidad con lo que está sucediendo ante nuestros ojos. Por lo tanto no eres tú el que se impone ante la realidad, es ella la que lo hace. No se pueden imponer los elementos de una buena foto sino que emergen de la realidad y, si tienes la percepción y la destreza, con suerte capturas el momento.

-¿Por qué las fotos de guerra se hacen mejor en blanco y negro?

-No sé si diría que se retrata mejor, pero es verdad que el color resulta ser un fenómeno impresionante en la naturaleza. Es algo muy potente, en tanto que una imagen en la que se ve una situación parece que el color está compitiendo con ella. En el color quizá hay algo subconsciente. Parece que el color intenta robarle el protagonismo para convertirse en el tema de la foto. Aunque el B&N  no es algo tan abstracto, como no tiene color esa foto considera que te deja ver mejor el significado de lo que está sucediendo. Verlo con una mayor inmediatez. También tengo que decir que hay muchas fotos de conflictos maravillosas que se han hecho en color estos años y que se siguen haciendo en color. Creo que sería más bien un fenómeno de difícil control precisamente por el poder del color estaríamos más bien hablando de ese control.

-Me gustaría que me diera su opinión sobre el bombardeo de imágenes de situaciones de conflicto, como en el Mediterráneo y muchísimos otros sitios. ¿Hasta qué punto sensibilizan o insensibilizan?

-Esas fotos son necesarias, yo creo que sí que nos sensibilizan. El hecho de que tengamos distintas fuentes de información es positivo ya que no todo el mundo usa la misma. Un profesional como usted tendría en cuenta todas las fuentes a su disposición y podría pensar «¡mira! ¡hay muchas imágenes!», pero yo creo que un ciudadano normal no tiene tantas fuentes para elegir y no tiene tanto para orientarse. Necesitan saber cuáles son las historias que están pasando en el mundo porque no están todo el tiempo observando qué ocurre así que que haya muchas fuentes es beneficioso porque así llega a mucha gente. Así opino que las personas tienen la capacidad de gestionar esa gran cantidad de información y tenemos un público sofisticado que es capaz de crear una perspectiva a partir de esas imágenes. 

-Sobre la libertad de prensa hoy en día, ¿cree que a la prensa le interesa siempre mostrar ese tipo de imágenes? ¿O hay intereses, por ejemplo políticos, que pueden producir sesgos?

-Creo que es el trabajo de la prensa mostrar todo esto. Me parece que es una contradicción terminológica decir que los medios de comunicación no están interesados en hacer su trabajo pero sí, supongo que todos nos tenemos que enfrentar con este tipo de sesgos. Nos tenemos que preguntar cómo vamos a reaccionar con estos casos también saber si los tenemos nosotros esos sesgos. Supongo que las organizaciones de prensa más validas no creo que quieran generar propaganda activamente o por omisión, yo creo que esas organizaciones de prensa quieren registrar lo que está pasando y mostrárselo al pueblo. Si que hay organizaciones, claro está, que tienen ese sesgo político. Es obvio y por lo general sabemos muy bien quién es quién y podemos distinguir esas asociaciones de las que tienen una buena y verdadera reputación. 

-¿Merece la pena dedicar la vida al fotoperiodismo?

-Sí, ha merecido la pena. No ha sido una vida fácil para nada, pero sí ha sido una vida que, al menos para mí ha tenido significado y sentido. Espero que el trabajo que he hecho haya transmitido ese significado a otra gente, esto es lo que me motiva para hacer mi trabajo. Creo que no tuve elección, sentí esa necesidad de hacerlo, tuve que hacerlo, pero lo elegí y me siento muy afortunado de poder vivir en una sociedad en la que realmente tuve la opción e  intenté conseguirlo así que me siento muy afortunado de ello.

-¿Qué sintió la primera vez que estuvo en un conflicto bélico?

-Mi primera vez fue en Irlanda del norte, en Belfast, durante la huelga de hambre de 1981. Había manifestaciones a diario en las calles y yo llevaba ya 10 años queriendo ser un fotógrafo de guerra. Esta fue la primera vez que intenté serlo sobre el terreno y sentí que la Historia estaba sucediendo delante de mí. Fue una sensación sobrecogedora poder sentir que la Historia estaba teniendo lugar en tiempo real y estaba intentado interpretarla sin saber qué iba a pasar de un momento para otro. Fue muy emocionante sentir el peso de la responsabilidad de lo que estaba haciendo y al mismo tiempo que me daba cuenta de había encontrado lo que quería hacer con mi vida.

-¿Dónde está el límite entre sacar una buena foto o auxiliar a la persona que va a aparecer en ella?

-Hay muchas situaciones en las que me he encontrado a gente que estaba herida pero que ya tenían una asistencia médica de amigos, compañeros, profesionales sanitarios o una víctima que estaba en un centro y ya estaba recibiendo ayuda así que ahí ya no había nada más que yo pudiera aportar como fotógrafo. No somos médicos ni tampoco trabajadores sociales. Tenemos un objetivo que es estar allí para contarlo y tiene valor ese propósito porque es muy importante hacer nuestro trabajo. Sí que es verdad que, de vez en cuando, hay momentos en los que el fotógrafo sería la única persona que podría ayudar en ese momento y es ahí cuando sueltas la cámara y ayudas porque, al final del día, lo primero es que eres un ser humano y conozco a muchos compañeros que son así y lo han hecho.

-¿Cuál es la relación entre la belleza y la brutalidad en una fotografía?

-Me parece que es la paradoja de la vida. La belleza, la tragedia, la brutalidad; yo creo que coexisten. No se trata de algo que yo fuese a imponer al hacer una foto si lo veo no lo rechazo porque ahí esta porque es parte de la vida y sí que entiendo que es una paradoja. Pero si nos lo planteamos ha sido el sujeto del arte y literatura desde tiempos inmemoriales porque existe como tal. No estoy seguro de por qué pero es así, es una de las paradojas a lo largo de la Historia. Si una foto nos muestra algo trágico sin duda puede ser también bonito, pero quizás el objeto de las fotos no era la belleza sino que ella es parte del resultado. A lo mejor esa belleza nos ayuda a entender la tragedia porque sin ella quizá nisiquera nos pararíamos a mirar la imagen. Puede que ese sea el motivo que da razón de existencia a dicha paradoja: permitirnos acceder, contemplar y sentir esa fotografía.

 -¿Cuando no trabaja le gusta hacer fotografías? Por ejemplo en el caso de este viaje a Asturias.

-No. Para mí la fotografía tiene precisamente un objetivo, un propósito. Si no estuviese intentado hacer algo con un valor social no sería fotógrafo. 

-¿Cree que se puede cambiar al mundo?

-Podemos cambiar las cosas de una en una, no cambiar el mundo al completo de una vez. No creo que podamos cambiar la naturaleza humana, pero sí que podemos cambiar situaciones concretas y eso es lo que tenemos que hacer. Una a una, aunque siempre habrá una nueva que cambiar así que tendremos que estar comprometidos por siempre jamás en este proceso de cambio continuo.

-Finalmente, como norteamericano que es, ¿tiene algo que decir sobre Donald Trump?

-(Se queda en silencio. Se levanta y se va).

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