Óliver Díaz: «La única fórmula para salir de la crisis es ingenio + creatividad»

El director musical asturiano ultima en Valencia una producción de «El Gato montés»


Oviedo

El director musical del teatro de la Zarzuela de Madrid, el asturiano Óliver Díaz, ha asegurado que, para atraer el interés de los jóvenes, la música clásica en general, y la ópera en particular, tienen que competir con las series de televisión con bajo contenido cultural y con un IVA «que no es de recibo».

Oliver Díaz ha asegurado también que, para salir de la crisis, la única fórmula es «a través del ingenio y la creatividad», pues, en su opinión, «las únicas disciplinas que mejoran la creatividad y el ingenio son la cultura y al educación».

«Hoy nos rasgamos las vestiduras por la violencia que hay en el mundo, la incomprensión, el racismo y la intolerancia, pero hay otra forma de llamarlo: falta de educación y sensibilidad», ha asegurado Díaz, que ultima en Valencia el estreno de una producción de la ópera El Gato montés en el Palau de les Arts de Valencia.

Según el maestro asturiano, «esa sensibilidad» solo se puede conseguir a través de la cultura y la educación.

«No conozco ninguna otra herramienta para salir de la actual crisis económica y social. Los pilares de una civilización son la medicina y la investigación, por un lado, y la educación y cultura, por el otro. Hay que primar el ingenio y la creatividad», ha defendido.

Como ejemplo, ha puesto la «barbarie» registrada durante la Eurocopa de fútbol de Francia, con violencia, enfrentamientos entre ultras, peleas con botellas y destrozos: «¿Alguien se imagina a una persona que lea libros o escuche música en medio de esa barbarie? No es posible».

Según opina, la ópera ha de ser accesible para todo el mundo, y, para lograrlo, sería conveniente una combinación mixta entre actuación institucional y participación de empresas privadas a través del mecenazgo, pero «todavía estamos lejísimos» de eso, ha puntualizado.

«El mecenazgo permite que la cultura siga a flote, porque las empresas invierten aunque con ello quieran ganar imagen y establecer algunos condicionantes. Con la actuación institucional, la cultura es más independiente porque se destina un dinero que no se pretende recuperar en taquilla», ha subrayado.

Según conviene, «es una inversión en educar a la sociedad, que permite asumir riesgos, encargar obras a nuevos compositores y que se puedan hacer cosas que no se asumirían con una cultura patrocinada».

Ha afirmado que, en España, «no hacemos ni una cosa ni otra. No tenemos ley de mecenazgo, sufrimos unos recortes tremendos en cultura y tenemos un IVA que no es de recibo».

Del mismo modo, ha dicho que el problema que tiene la ópera y las artes en general para atraer a un público joven es la formación: «Si uno va a ver La traviata y antes ha leído La dama de las camelias y ha escuchado la obra en una grabación, va a reconocer más cosas, comprenderá la psicología de los personajes y disfrutará todavía más».

Según ha asegurado, la ópera «requiere preparación por parte del oyente. Hoy es difícil competir con las decenas de cadenas de televisión que ofrecen programas diseñados para tenernos pegados al sofá. Uno se sienta y se lo dan todo hecho. La música exige una cierta preparación pero el nivel de disfrute es incomparable».

«Hay que establecer un trabajo de colaboración entre las instituciones y los colegios para crear ese lenguaje que motive a la gente joven a venir al teatro, a quitarle de la cabeza que esto no es para bichos raros», ha comentado.

Ha insistido en que no hay diferencias entre Romeo y Julieta de Shakespeare y West side story: «Es la misma historia pero modernizada. Las grandes obras de literatura o de ópera tratan los mismos temas: amor, pasiones, celos y muerte, temas universales que a todos nos han interesado».

Por otro lado, ha indicado que no siempre es cierto que hay que salir de casa para luego triunfar en España, pero en su caso los estudios en Estados Unidos (Baltimore y la Juliard) le dieron un sello que le permitió afrontar con mejores garantías los retos que le llegaron de España.

En ese sentido, percibe que en España «está demasiado separada la parte práctica de la parte educativa».

«Se enseña en los conservatorios pero no se permite, por la ley de incompatibilidades, que los profesores toquen en orquestas. Hay gente que se dedica a enseñar y no toca, y otros que tocan y no enseñan», ha explicado. EFE

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