Gijón entra en su Festival de Cine a través de la fotografía

La inauguración de «Platea», una mirada hacia la cinematografía desde la obra de 40 fotógrafos, abre en el Naútico la programación del certamen

Una de las fotografías de  Platea , en el Naútico de Gijón
Una de las fotografías de "Platea", en el Naútico de Gijón

Gijón

Del mismo modo que la fotografía fue antes que el cine que la puso en movimiento, el Festival Internacional de Cine de Gijón empieza este año con imagen fotográfica antes que con fotogramas llenando la pantalla. La programación oficial del FICX54 se ha abierto hoy al mediodía con la inauguración de Platea: los fotógrafos miran al cine, una exposición producida por Acción Cultural Española (AC/E) que reúne cuarenta fotografías de otros tantos autores españoles -absolutamente consagrados y entre la crema de los que van al alza- rendidos ante el hechizo de lo cinematográfico. Blanca Berlín, una de ellos, es también la comisaria de la muestra, que desde hace unos días ya se deja ver en la explanada del Naútico gijonés después de haber visitado Cádiz, Málaga, Murcia o San Sebastián.

«Al fin y al cabo, cine y fotografía son primos hermanos. Y hay que recordar lo que dijo Godard: si una foto es una verdad, el cine es una verdad 24 veces por segundo», explica Blanca Berlín para resaltar el vínculo entre ambos lenguajes. Un intercambio con muchas rutas posibles, como queda claro en las aproximaciones de una nómina de fotógrafos que incluye a referencias como el Premio Nacional Fotografía de este año, Castro Prieto, Cristina García Rodero, Pérez Siquier, Ouka Leele Chema Conesa, Chema Madoz, Ciuco Gutiérrez, Catalá Roca, Momeñe, Joan Fontcuberta, Jordi Socías o Gerardo Custance... En Platea hay «anécdotas, documentos de rodaje, obras más conceptuales, visiones críticas sobre la situación del cine, montajes para carteles...», enumera la comisaria, para quien la exposición -como el googlegrama que aporta Fontcuberta- compone un mosaico del que surge «una lectura y una mirada distinta» hacia el cine.

Así, el visitante podrá encontrarse momentos de rodajes de películas como El embrujo de Shanghai o Anacleto, agente secreto; momentos insólitos, como el de un Charlton Heston que aprovecha un descanso en el set de El Cid para darse un chapuzón en el Mediterráneo; visiones insólitas de cines irrumpiendo en una calle de pueblo o en mitad de un descampado; fotomontajes para carteles de festivales que no llegaron a ser o visiones alegóricas de la difícil situación de la cinematografía española actual, a través del icono de una pantalla que naufraga. Visiones, casi siempre, con tanta carga narrativa en su interior como la que, en determinado momento, hizo que el estatismo de la fotografía estallara en una corriente de imágenes en movimiento que cambió nuestra forma de ver el mundo. Y de fotografiarlo, claro.

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