Gijón

La noche se abrió a los sones de un Premio Nobel de Literatura. Pero, para el caso, el Knockin' on Heaven's Door que Supersonora puso como prólogo musical a la gala de apertura del 54º Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) podría haberse permutado para la ocasión por un Llamando a las puertas del FICX: de los ocho días de un certamen que acaba de ponerse en marcha en sus distintas secciones y que el periodista Toni Garrido ha bautizado sobre el escenario del teatro Jovellanos con una intervención ligera y bien resuelta, muy  documentada sobre las cuitas de la política asturiana y la política local según las pautas de un brillante guión de Julio Rodríguez. La noche tuvo su momento más especial en la entrega del Premio de Honor a uno de los programas dedicado al séptimo arte con más veteranía de cualquier parrilla televisiva del planeta: un «Días de cine» que cumple 25 años y cuyo título enmarca mejor que ninguna otra expresión lo que se le viene encima a Gijón y algunas otras localidades del Principado.

La entrega de una pequeña butaca, reproducción de las antiguas del Jovellanos, a Gerardo Sánchez -director del programa que indefectiblemente irá siempre asociado a las caústicas y a menudo surrealistas presentaciones de Antonio Gasset- estuvo rodeada del habitual espolvoreo de imágenes de los distintos ciclos,  la presentación del Jurado Internacional o del que concede la asociación de mujeres cineastas CIMA a la mejor directora del FICX, aparte de la intervención de la realizadora holandesa Mijke de Jong, cuya película a competición en Sección Oficial Layla M abrió las proyecciones al término de la gala planteando un asunto -dijo De Jong- «urgente y necesario»: la radicalización de jóvenes musulmanes en países europeos.

Pero antes de ponerse grave, la noche anduvo graciosa. Naturalmente, Donald Trump mereció una especie de miniciclo de chistes por parte del presentador, aunque Toni Garrido tuvo que acabar admitiendo que «lo de Trump no tiene ninguna gracia».Tampoco faltó un análisis del ya archidivulgado anuncio de la Lotería de Navidad rodado en tierras asturianas por Santiago Zannou, uno de los invitados al FICX. O alusiones a la política regional, no poco maliciosas. Por ejemplo, la enumeración de un catálogo de atractivos del Principado que incluyó a «Javier Fernández, Gabino de Lorenzo, Álvarez-Cascos, Tini Areces y el Museo del Jurásico». O la comparación de la dificultad de ser cineasta en Asturias con la de «ser el neurólogo de Villa» (José Ángel Fernández Villa, claro). O una muy local y muy sutil -quién sabe si en alusión a las relaciones entre el gobierno local de Foro y Xixón Sí Puede- cuando Garrido, después de comentar la ausencia de la alcaldesa («está en los cines Centro») supuso que entre el público se encontraba el secretario general y portavoz de XsP Mario Suárez del Fueyo (que sí se encontraba) porque «la entrada a la gala es gratis hasta completar aforo».

También, sorprendentemente, hubo una alusión no poco maliciosa a las relaciones entre la dirección del FICX, en manos de Nacho Carballo, y el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez. Toni Garrido dio por sentado que Domínguez no se encontraba en el patio de butacas y se pregunto si «estará en Cineteca», en referencia al proyecto de divulgación cinematográfica impulsado por el viceconsejero. El consejero, Genaro Alonso, sí se encontraba entre el público. Y apenas si estuvo, porque pasó como una exhalación vestida de rojo, la actriz y modelo Paloma Bloyd, «madrina» de la Sección Oficial.

Así, en poco más de una hora, se entró de lleno en el FICX54. Un festival que este año atraviesa turbulencias y momentos delicados, y que podría ser el último de Nacho Carballo si su candidatura no pasa el concurso convocado para decidir, justo cuando acabe el certamen, quién dirigirá, al menos, las dos próximas ediciones. Pero es de suponer que todo eso se olvidará ante las pantallas que volvieron a iluminarse en las sedes del festival; entre ellas, los ya clausurados y reabiertos expresamente para el festival Cines Centro. El llamamiento de Toni Garrido para que un empresario reabra las últimas salas del centro de Gijón cosechó, sin duda alguna, el aplauso más cálido y prolongado de la velada por parte de un públco un tanto pasivo. Eso, y la breve y agradecida mención con la que el presentador quiso recordar a otro hombre vinculado para siempre a Asturias, el gran Leonard Cohen, que sonó justo antes de Dylan en la ambientación de la gala; justo después de que los acordes del Premio Príncipe de Asturias al que aquí tampoco vimos los rizos abriesen -en versión Supersonora- estos ocho días de cine.

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Toni Garrido empuja a Gijón a ocho intensos «Dias de cine»