«Sicixia», la reivindicación de la cultura popular gallega

Efe

CULTURA

Juan González

El cineasta Ignacio Vilar presenta su última película, una historia de amor ambientada en la Costa da Morte

22 nov 2016 . Actualizado a las 18:28 h.

El cineasta Ignacio Vilar ha reivindicado este martes la cultura popular gallega como fuente de inspiración de su ultima película «Sicixia», una historia de amor ambientada en la Costa da Morte, que compite en la sección oficial del Festival Internacional de Cine de Gijón. Con Monti Castiñeiras y Marta Ladó en los papeles de Xiao y Olalla, el filme «es una ficción que se sumerge totalmente en la realidad», según la definición que ha dado el director en la rueda de prensa en la que ha presentado la obra.

Vilar ha destacado el papel protagonista que se le ha dado al sonido en esta película, que ha sido rodada en formato digital, con el propósito de que el espectador pueda sentirse dentro de un paisaje sonoro que se «funde con la naturaleza». Algunas escenas se han filmado con hasta cinco micrófonos ubicados en círculos, para captar la «esencia» de la Costa de Morte, un lugar «mágico» que capturó al director cuando era joven y la recorrió a pie. Villar ha dicho en el festival que los sonidos de las olas del mar rompiendo contra los acantilados, del viento que sopla entre los árboles, de las aves y de la lengua gallega cuentan por si mismos una historia.

«Sicixia» narra la historia de amor entre Olaya, una muchacha que «es la misma encarnación de la Costa da Morte», y un técnico que llega al lugar para grabar los sonidos del ambiente en la zona. Con un argumento que emula al de «Los puentes de Madison», la película tiene en el ritual del enamoramiento la excusa para mostrar la fuerza de la naturaleza y de la cultura popular, según ha explicado el director.

Vilar, que ha estado acompañado en la rueda de prensa por los actores protagonistas, ha destacado la «importancia» de la lengua gallega como eje vertebrador de una cultura que «va de abajo hacia arriba». «Vivimos bajo la dictadura de la cultura de masas, pero la cultura popular es la real, porque va de abajo hacia arriba, y es la que nos han transmitido nuestros antepasados», ha dicho.

El director ha destacado la diversidad de matices que tiene el habla en gallego en cada uno de los pueblos y aldeas de la región, lo que le da una riqueza que es minusvalorada.

Vilar ha considerado inexistente la frontera entre el cine de ficción y el documental, porque ambas cosas «son cine y el cine es vivir una experiencia que enriquece al ser humano».

Ha explicado, además, que incorporó en el relato una escena de violencia machista convencido de que el cine es «un instrumento necesario para concienciar sobre las situaciones que vivimos». Esta escena no estaba prevista en el guión original y surgió como un experimento creativo durante el rodaje, que obligó a buscar una localización y ralentizó el rodaje. El director ha añadido que lo hizo porque «quería experimentar con la libertad de crear» y se «dejó llevar» por el rumbo que tomaba la historia.