La tonada, un género vivo que necesita algo más que valientes

Carmen Liedo REDACCIÓN

CULTURA

Carmen Liedo

La canción asturiana está de moda (entre comillas), pero aún son pocos los cantantes que se atreven con melodías y composiciones nuevas. Además, le hace falta marketing y un apoyo institucional del que carece

22 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Puede la canción asturiana traspasar las fronteras de nuestra región y dar la vuelta al mundo como lo han hecho otros géneros vivos como el flamenco o el fado? Seguramente sí, porque los otros dos géneros vivos que hay en la península han traspasado las suyas; porque desde principios del siglo XX ha habido reconocidos cantantes que han llevado la tonada a escenarios de países como EE.UU., Francia, Argentina o Bélgica, entre otros; ya que se ha comprobado que fuera de la región asturiana tiene una gran acogida. También porque hay gente decidida a, por lo menos, intentar impulsarla y, así, ampliar unos horizontes a los que los más puristas de la asturianada ponen barreras al no ver con buenos ojos las fusiones, la mezcla de estilos, el que los acompañamientos se hagan con otros instrumentos diferentes a la gaita. Por tanto, hay quien opina que la renovación de la tonada necesita «valientes» que se atrevan a hacer cosas diferentes, y también quien asegura que la renovación de este género tan asturiano lleva cien años y que lo que le hace falta ahora es «algo más», como puede ser un marketing que aumente la población que respalda ese estilo y, por supuesto, un apoyo institucional del que ahora carece, más allá de haber sido declarada la tonada como Bien de Interés Cultural Inmaterial.

En la apuesta por la renovación están voces actuales conocidas y reconocidas como pueden ser los hermanos Valle Roso o Anabel Santiago e, incluso, Pablo Carrera, quien es el gaitero oficial de concursos tan populares como el de Rioturbio, además de organizador del certamen Cuenca del Nalón. Todos ellos coinciden en que la tonada tiene que evolucionar con los tiempos, modernizarse y no quedarse anquilosada «porque no es sólo un estilo de chigre o de endogamia cerrada», señala Anabel Santiago, quien después de 22 años de carrera piensa que su renovación es «casi instintiva» y que estancarse sólo significa «poner límites a la ampliación de horizontes». Desde luego, ella considera que hay que mantener los «patrones originales» de la tonada, pero también que «hay que trabajar hacia nuevos sonidos» porque su experiencia cuando ha cantado canción asturiana fuera, en países como Argentina, Bélgica o Francia, es que «casi tiene mejor acogida fuera que dentro» porque apostilla que «la raza y la esencia se valora mucho».

Un circuito de tonada para promocionarla

Lo que no entiende Anabel Santiago es que a la gente que se atreve con nuevas melodías «se nos encasille» cuando lo que hay que hacer es dar «un paso definitivo» porque los conciertos en los que la tonada se fusiona con otros estilos como el folk, el rock, el fado o el tango «atraen a un público más amplio». Y no sólo al público, sino a niños y jóvenes que están interesados en la tonada en general y, en particular, en la que ponen sobre el escenario ella o Marisa Valle Roso, por ejemplo. Y es que ambas imparten clases de tonada y señalan que sus alumnos llegaron a ellas interesados por el género pero, sobre todo, porque las escucharon y les gusta que canten desde la innovación. Así, Santiago percibe que «hay renovación y voces que vienen pegando fuerte».

Sin embargo, esta conocida cantante de tonada, ganadora de multitud de premios, indica que las instituciones también tienen que hacerse cargo de lo que supone y «explorar las posibilidades de este género», y plantea que debería haber «un circuito con la gente que hace cosas con la tonada», un circuito que permitiera darlo a conocer y que en la actualidad es un trabajo que hacen los propios cantantes de canción asturiana ante la falta de concienciación. Así, podrían trasladar que tienen «un conocimiento profundo del patrón de la tonada y que si no cambias estructuras, melodías o la forma de interpretar, no tiene porque estar desvirtuada». En conclusión, para Anabel Santiago fusionar la tonada con otro estilo no significa que se pisen, «sino que suman».

Renovación para enriquecer la cultura popular asturiana

A favor de la renovación están también los hermanos Valle Roso, Fernando y Marisa, quienes apuestan por experimentar siempre y cuando se mantenga «la misma forma de cantar», comenta el primero, quien dice que desde luego los cantantes de tonada tienen que aprender y ser conocedores del origen de la tonada «pero después no podemos quedarnos sólo en el referente», y no sólo por una gratificación personal, sino porque para él es una forma «de enriquecer la cultura popular asturiana» y así darle opción a este género, ahora «encasillado en la región y con un público determinado», a traspasar fronteras y a rejuvenecer a los aficionados a la canción asturiana, ya que ahora es un público mayor.

Y es consciente de que hoy por hoy «es difícil», y lo achaca en buena medida a los concursos de tonada en los que no hay jurados profesionales y cuyos integrantes valoran según lo tradicional «porque sino no tendrían referente», con lo que Fernando Valle Roso entiende que habría «que introducir músicos profesionales en el jurado» para que estos puedan valorar más allá de la mera imitación y, por tanto, pueda presentarse gente con fusiones, nuevas letras u otros acompañamientos diferentes a la gaita. Pero presentarse al concurso general y no a los apartados que en algunos certámenes se dedican a la innovación o a la renovación, ya que para Fernando con esa distinción «ya estás categorizando a la gente como fuera de la tonada, lo cual no debería ser así». Como ejemplo pone a Orestes Menéndez, a quien considera «un precursor de la modernización de la tonada», porque recuerda que a principios del siglo XX «cantó asturianada en EE. UU. acompañado de nuevos instrumentos».

Pero el que habla de que la tonada necesita «valientes» es el gaitero Pablo Carrera, con mucha experiencia en este género porque está presente en muchos concursos, siendo el gaitero oficial del concurso de Rioturbio y el impulsor del certamen Cuenca del Nalón. En su opinión, tonada es «cualquier canción que lleve los recursos, los giros, la pausas» y partiendo de lo que es origen de este género, considera que cualquier fusión, mezcla o cambio de acompañamiento no hace más que enriquecerlo y que así la tonada sí llama la atención de «mogollón de críos que se fijan en lo que hacen voces innovadoras fusionando la tonada». Además, apostilla que no debería haber rechazo a introducir variaciones dentro de lo que es la tonada ya que no sería nada que no se hiciera ya, y recuerda que «la Busdonga canta Al pasar el puerto acompañada de piano y, en este caso, en los concursos se permite participar con este instrumento».

Marisa Valle Roso va más allá. Para ella también es importante «no cantar lo mismo de hace 50 o 100 años. Hace falta creatividad para hacer cosas diferentes», gente «que componga nuevas canciones» porque, coincidiendo con Anabel Santiago, «hay una generación que viene fuerte» que además de tener la mentalidad, la formación y el aprendizaje de la tonada tradicional desde sus orígenes, también debe tener opciones para evolucionar. Por eso considera que «sería interesante» que en los concursos de tonada se diera posibilidad de valorar otras cosas, como la puesta en escena.

Y desde el ámbito de los organizadores de concursos de tonada también hay quien apoya que haya innovaciones en este género. Uno de ellos es el presidente de la Asociación de la Canción y el Folklore Valle del Nalón, José Luis Alonso, quien organiza el Concurso de San Martín del Rey Aurelio y señala que «se necesitan buenas voces y sacarle más rendimiento a la tonada», para lo que ve necesario «contar con los compositores» para que hagan renovación del repertorio. «Me parece bien porque sería bueno para que la canción asturiana evolucione», comenta Alonso, que señala que la innovación «podría dar más consistencia al género e involucrar más a la juventud» en una tonada que tiene «los cimientos bien asentados pero que necesita crecer».

Un siglo de constante renovación

Pero también hay quien considera que «la tonada lleva renovándose cien años, desde principios del siglo XX de la mano de compositores de música clásica que tenían influencia del final del romanticismo». Así lo ve el escritor e investigador de todo lo relacionado con la asturianada, Ismael González Arias, que explica que en el momento en que se creó este género se hizo un repertorio que aún hoy se sigue cantando pero que «a lo largo de estos cien años ese repertorio se ha ido renovando» de la mano de cantantes como Diamantina Rodríguez, El Presi o Mari Luz Cristobal. De hecho, considera que la asturianada, junto con el flamenco y el fado, son los tres géneros vivos de la península «porque se han ido renovando, sino sería aburrido y habrían desaparecido».

Lo que sí afirma Ismael González Arias es que a la canción asturiana le hace falta algo más que renovación, empezando por un apoyo institucional del que carece porque «el Gobierno de Asturias además de no hacer nada, suprimió todas las ayudas a los concursos de tonada», dice a modo de crítica reprochando que «apoyan cualquier historia que viene de fuera pero nunca a lo más identificativo de la música, que es la canción asturiana», un género que pone de relieve al ser «diferente, único y propio». «Se necesita algo que hacen en otras comunidades autónomas y en otros países, que es dar apoyo político a las manifestaciones artísticas, y ese apoyo siempre lo tuvo Andalucía, y lo tienen Canadá e Irlanda», comenta el escritor, que califica de «triste» que pueda costar lo mismo traer un grupo de alguno de estos dos países que uno de aquí. Esto es, según explica, porque a los grupos de esos países los promocionan los gobiernos financiándoles la parte de traslado y alojamiento en donde consigan una gira. Y, en este sentido, Ismael González opina que están desaprovechados los centros asturianos que hay repartidos por el mundo «que podrían ser embajadores culturales». «Pero el Gobierno de Asturias no hace nada», insiste.

Otro aspecto que este experto en tonada reforzaría es el del marketing para que este género asturiano llegue a tener el respaldo que tienen el flamenco o el fado. Ismael González Arias argumenta que este último está respaldado por 12 millones de portugueses y el primero por 9 millones de andaluces, más lo que se extiende por otras provincias limítrofes, lo que supone «mucha más población apoyando ese género de la que nosotros tenemos», lo que para él supone aún más motivo de satisfacción si cabe que Asturias «tenga un género vocal propio».

Un revulsivo para que este género traspasara los límites regionales podría ser, en su opinión «tener una gran figura», como en su día lo fue el Gaiteru Libardón, que según dice fue el primero que grabó con Deutsche Grammophon; o El Presi que en su día llegó a vender un millón de discos; o en los años 60 La Pastorina, que vendió medio millón de ejemplares de algunos de sus discos. Otra opción que plantea, aunque en un tono más bien jocoso, «es que cualquier día se introduzca la danza, mismamente, al cantar Al pasar por el puerto», y apunta a que el flamenco también tiene «bailes acoplados» para dar un mayor espectáculo porque «se bailan determinados palos del flamenco».

No obstante, Ismael González Arias concluye que hay ejemplos de gente que hace cosas diferentes «que funcionan fuera de la región y aquí casi no las vemos», como puede ser Belén Antón, «que canta tonada pura y dura acompañada por una guitarra eléctrica, pero cada vez que la veo tiene que ser en Madrid». Y quizá sea porque en Asturias hay un sector que cuida en exceso la tonada tradicional, «puristas, en palabras de González Arias, que no dicen nada positivo sobre la realidad» de asturianada.