El músico gijonés presenta esta noche y mañana su segundo álbum, «Red Social Medieval», en las salas La Salvaje de Oviedo y Chelsea de Gijón
27 ene 2017 . Actualizado a las 11:39 h.Pablo Tamargo, El Támar, ha crecido como músico en los suburbios del rock de mucha tralla (Los Izquierdos, Black Horde) y las encrucijadas del blues (Pantano) con la misma convicción con la que ahora viaja (más o menos) en solitario. Es verdad que en esas condiciones se muestra más tranquilo en lo musical, pero sus letras y todo lo que las rodea se afilan a base de humor y ganas de sacar punta a la cosa y pinchar un poco al respetable, por si anda demasiado adormilado.
Es lo que pueden esperar quienes esta noche (La Salvaje, Oviedo) y mañana (Chelsea, Gijón) acudan a escuchar las canciones del segundo álbum del músico gijonés, Red Social Medieval, que acaba de aparecer junto a la reedición de su primer disco, El Támar, de 2014. En este último se ha rodeado de compañías que dicen bien de él y de por dónde va: Jerónimo Granda, Nacho Vegas, Rodrigo Cuevas... Y también de una buena batería de creadores audiovisuales que están sacando también punta, en formato videoclip, a sus canciones -algunos de ellos han seducido a los de la revista Mongolia, que no se casan con nadie-. En todo ello echa mano de un ingenio. También en las respuestas a preguntas de un cuestionario por email en el que algún manazas del cortaypega dejó una pregunta fuera de su lugar. Al fin y al cabo, es un tipo (debe de ser el único) capaz de argumentar algo citando la película Freejack.
-Ni punk, ni blues, ni rock. Pensábamos que podría valer «cantautor satírico». Pero dice que tampoco. Ya sabe que nos gustan las etiquetas. Por favor, oriéntenos.
-«Cantautor de oculto» o « cantautor repunante» me valen.
-Por cierto, ¿quién ha cambiado más veces de pellejo, Bowie o usted?
-El otro día ví que habían conseguido crear tejido epitelial para transplantes en un laboratorio. Auguro que seré yo.
-¿Y seguirá así?
-Hasta que mis fuerzas e intelecto aguanten. Cuando vea flaquear alguna de las dos espero que hayan inventao el secuestro de cuerpos más jóvenes a los que traspasar mi conciencia como en la peli Freejack.
-¿Qué es una Red Social Medieval?
-Un juego de palabras. Inicialmente era el título de una canción que reza Red social medieval es el bar
-En aquellos tiempos, Internet era el Espíritu Santo. ¿Estamos igual de adoctrinados que entonces, pero ahora en red?
-Estamos sobreinformados, lo cuál sin la ayuda de un pensamiento crítico es muy similar a estar desinformados.
-¿De qué se habla en su Red Social Medieval?
-Enfado por no tener difusión, mofa de un dictador, la relación entre la luz y el tiempo, un pacto con el diablo, un homenaje a la etnia gitana, una sanción de hacienda, una conversación de wasap, etc.... Pero principalmente de la no necesidad de ubicar el desamor como eje de las letras musicales.
-Muestra un gran apego hacia la imagen, casi tanto como hacia la música. Hábleme de sus complicidades audiovisuales.
-Me gusta más el cine que la música, o eso creo. En el cine está todo el arte condensado. Me hubiera molado ser actor de películas sórdidas, tipo Michael Madsen. Los videoclips que me han hecho generalmente son tan buenos que eclipsan a las propias canciones.
-Entre ellas, sorprende la que halló en Eugenio Martín, el escultor que puso Arco patas arriba con aquella escultura hiperrealista de Franco… ¿De verdad le dejó patearla en el clip?
-Claro que me dejó patearla, era una cabeza de prueba para ensañamiento de rojeras.
-¿Se siente también histrión, en el sentido más noble de la palabra?
-Tuve que buscar el significado de la palabra. Parece ser que es un actor o cómico. Dejémoslo en que me considero un poco comediante
-¿Qué se siente al ser adoptado por Mongolia, nada menos?
-¿Los ojos un poco más rasgados?
-Hablando de redes sociales, ¿le hacen coros los trolls? ¿Le entran al trapo? ¿Qué le dicen?
-No me conoce ni el tato. Soy un asiduo de los hilos de conversación de las noticias de los periódicos, que son fiel reflejo de las miserias del ser humano y en particular del amarillismo de la prensa.
-Entre sus colaboradores en este disco está Nacho Vegas. Que, por cierto, no ha tenido inconveniente en sumarse a una sesión de autocoña.
-Es un gran tipo al que le tengo cariño. Se sumó al asunto dando todo tipo de facilidades y además cada vez está en plan más protestón con su música. Podía haber seguido tristeando toda su vida y ahora molesta más que tristea, lo cual es encomiable.
-Y el hombre del momento, Rodrigo Cuevas. ¿De verdad es su primo?
-Carnal, como es él. Y pienso aprovechar ese hecho como una rémora artística, a ver si de rebote me cae algo. De momento ya me están tratando de usted en las entrevistas.
-¿Adónde quiere llegar con todo esto?
-Al principio de esta entrevista, y lo he logrado. No sin cierto trabajo, ya que al habérmela mandado por email la primera pregunta que me aparecía era en realidad la última. Aún así mi respuesta a esa última pregunta que para mí fue la primera ha quedado exactamente como la respondí al inicio de esta entrevista que parecía el final de la misma. Ahora que releo todo me he dado cuenta de que efectivamente era el final.