Neymar Jr., jugador de «futebol»

CULTURA

Ninguna regla escrita asegura que, fuera del césped, estos señores interesen a casi nadie, de ahí que sacar al sambista del Barça en «XXX Reactivado» pudiera considerarse una extravagancia

06 feb 2017 . Actualizado a las 08:23 h.

¿Por dónde entramos a este flagrante delito contra el cine de acción? Alguna luminaria de Paramount dio su ok a esta marcianada, a sabiendas de que la primera aparición de Xander Cage (el personaje de Vin Diesel) apenas recaudó en el 2002 el dinero invertido, descontado el porcentaje de las salas, mientras con su secuela (en la que no estaba Diesel) perdieron la mitad de lo gastado en el 2005. Puestos a pensar bien, convendremos que la franquicia rescata a Diesel porque ahora es una megaestrella mamporrera gracias a su Toretto en Fast & Furious. Duda resuelta: se trataba de hilvanar una trama para recuperar un pequeño artilugio al que llaman Caja de Pandora y que manipula los satélites para estrellarlos contra cualquier lugar del planeta. Eso es cosa de los malos, a los que deberá plantar cara el variopinto equipo de Cage. Llegado aquí, se acabó la película. Y si olvidaste los tapones durante la proyección, te espera el otorrino…

¿Y qué pinta Neymar Jr.? Pues aquella misma luminaria de Paramount sugeriría la necesidad de utilizarlo para meterse al público brasileño en el bote. Aplicando esa norma, pondríamos a Messi para ganarse a los argentinos; a Ronaldo, a los portugueses; a Bale, a los galeses; y así hasta una veintena de ases balompédicos. Qué taquillazo… Realmente, depende. Ninguna regla escrita asegura que, fuera del césped, estos señores interesen a casi nadie, de ahí que sacar al sambista del Barça pudiera considerarse una extravagancia. Es posible. Ya en la secuencia de apertura, el reclutador de la ANS Samuel L. Jackson -presume de buen ojo para fichar a los mejores para sus misiones- cree estar ante un figura, mientras se come algo rápido con él. Le suelta el carrete y el chico, extrañado, responde que se llama Neymar Jr. y que «joga ao futebol». Jackson, decepcionado, le planta y cuando se dispone a salir, entra un chorizo con una escopeta. El brasileño recoge de la mesa la caja metálica de las servilletas, la golpea con un derechazo y se carga al delincuente. Jackson, sorprendido, confirma que no estaba equivocado… ¿Estamos de coña?