Bacon «sí sabía dibujar», aunque no hiciese bocetos

Una muestra reúne en Madrid medio centenar de dibujos de la colección de Lovatelli Ravarino


Redacción / La Voz

Este verano se cumplen 25 años de la muerte de Francis Bacon en Madrid, en 1992. La reciente y amplia exposición de sus mejores lienzos en el museo Guggenheim de Bilbao devolvió al pintor irlandés al lugar que le correspondía en un país que -pese a lo que supuso para el creador, en su obra y en su vida personal- no le había dedicado mucha atención. Ahora el madrileño Círculo de Bellas Artes se suma a esta recuperación de su figura con una muestra compuesta por más de medio centenar de dibujos a lápiz, pastel y collage pertenecientes a la colección Francis Bacon Foundation of the Drawings Donated to Cristiano Lovatelli Ravarino, obras que Lovatelli Ravarino -periodista, amigo íntimo y pareja del artista durante años- recibió como regalo y que están fechadas y firmadas por el pintor entre los años 1977 y 1992.

La importancia de esta exposición reside en que el visitante podrá comprobar que Bacon sí sabía dibujar, pese a la idea preconcebida que se ha impuesto de que el artista no dibujaba y, es más, rechazaba hacerlo. Esa reprobación parece desprenderse de las conversaciones que mantuvieron el pintor y el crítico de arte David Sylvester entre 1962 y 1974. Sin embargo, para el crítico y profesor Fernando Castro, comisario de la muestra La cuestión del dibujo, y a la vista de estas obras, queda claro que «sí sabía dibujar y dibujaba», aunque no hiciese bocetos para sus cuadros, ya que quería que estos reflejasen su estructura nerviosa, que el lienzo fuera una proyección inmediata de su yo interno. Bacon solo quería escapar de la disciplina naturalista y priorizar el peso de el azar, de la accidentalidad en su arte. «Estos dibujos no son estudios ni bocetos, no son esquemas, no son trabajos preliminares o desarrollos de una determinada pieza -advierte-, son obras de arte en sí mismas. Eso de que no dibujaba es una aberración. Uno, además, no hace bocetos de un metro y medio por uno, no tiene sentido».

El proyecto promovido por el Círculo de Bellas Artes pretende «arrojar luz sobre una de las cuestiones más discutidas del que probablemente sea unos de los artistas más importantes del siglo XX» y dar a conocer una parte de su estética que permanecía oculta. Y mostrar una obra que Martin Harrison, responsable del catálogo razonado de Bacon, siempre quiso negar, incluso poniendo en cuestión su autenticidad ante los tribunales, un objetivo que no logró. Para Castro, la observación confirma que sus telas tienen mucho de dibujísticas y que en sus dibujos está la verdadera musculatura de su trabajo.

Comentarios

Bacon «sí sabía dibujar», aunque no hiciese bocetos