Gijón

Si los premios Anuaria se pueden considerar como la olimpiada anual del diseño gráfico español, en los de 2016, que se acaban de fallar, Asturias brilla en los podios: dos oros y otros cuatro metales se quedan en el Principado. Y se reparten, además, a partes iguales entre dos creadores gijoneses: Juan Jareño y Manuel Fernández. El primero de ellos ha recibido el Premio Anuaria al mejor trabajo de autopromoción por Plántante en Asturias, su proyecto para la Semana de los Premios Princesa de Asturias, y el segundo el correspondiente al mejor diseño de una publicación editorial por los tres volúmenes del Catálogo Razonado de la obra de Joaquín Rubio Camín editado por la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Y además, Jareño ha sido seleccionado en la sección de Catálogos por sus trabajos para la exposición de Francisco Fresno Hacia la luz, hasta la ausencia, en el Museo de Bellas Artes de Asturias y el catálogo de producto para DMP / Divisadero; y Fernández, en este mismo apartado por su catálogo para El vaciado de la huella belga, del artista Carlos Suárez, también en el Bellas Artes, y el folleto para Vetas, producida por la consejería de Cultura para la sala Banco Herrero de Oviedo. 

El mundo de la botánica le ha dado buena suerte a Juan Jareño, ya que está detrás de dos de los conceptos en sus trabajos galardonados. Plántante en Asturias, el ganador en su categoría, es una publicación editada por la Fundación Princesa para dar a conocer a los galardonados y la programación de la Semana de los Premios. Jareño juega en él a asignar la semilla de un árbol a cada uno de los premiados, con una invitación a plantarse, echar raíces y dejar poso en la tierra de los premios. En Hacia la luz, hasta la ausencia, concebido como una especie de cuaderno botánico y una parte más del proyecto de Francisco Fresno para una muestra específicamente pensada para el Bellas Artes, el diseñador gráfico se suma a la reflexión del artista maliayés sobre el proceso hacia la nada de toda obra, representado mediante la degradación natural en hojas de porcelana.

Finalmente, el proyecto del diseñador gijonés para DMP / Divisadero es una publicación sobre transformación digital en la que del texto, técnico y profesional, se extraen los recursos de ilustración y edición que hacen accesible su comprensión, aportando además un factor lúdico e informal. La empresa, que se sirve de este diseño como presentación de un producto, un catálogo corporativo y conceptual, y transmite su imagen «ecológica, desenfadada e irreverente» a través de un catálogo en el que también está, de algún modo, muy presente la naturaleza.

Como lo está en la idea de fondo de Vetas, una colectiva de seis artistas cuyo elemento común de trabajo para esta muestra es la madera. El folleto de Manuel Fernández seleccionado muestra la obras impresas sobre un desplegable de papel estucado plegado en acordeón, mientras la imagen de la cubierta impresa en tinta metalizada color cobre sobre cartón kraft, muestra una repetición de líneas en forma de V, creando el efecto de las vetas de la madera.

Un concepto muy distinto, basado en el mundo industrial y en la idea de archivo, guió el trabajo de Fernández para la exposición El vaciado de la huella belga, en la que -de nuevo para un proyecto específico con destino al museo de Bellas Artes- Carlos Suárez partió del archivo histórico de la empresa Asturiana de Zinc, transformándolo en una instalación. El catálogo, según el reconocimiento de Anuaria, «toma literalmente la idea conceptual del artista, adquiriendo el aspecto de una carpeta de archivo, donde se clasifican por apartados cada una de las piezas que documentan gráficamente la exposición».

Pero es el trabajo para el monumental Catálogo Razonado de la obra del artista asturiano Joaquín Rubio Camín el que ha dado la palma a Manuel Fernández por el mejor diseño de una publicación editorial, a juicio del jurado. Este Anuaria de Oro premia el modo en que el diseñador gráfico ha estructurado estos tres volúmenes que recopilan y documenta toda la obra del artista gijonés de forma técnica y rigurosa: para acceder a la información se han troquelado las páginas, permitiendo localizar fácilmente el apartado correspondiente en cada volumen. La encuadernación se ha realizado con piezas de cartón reciclado y tela, en un estilo austero similar a la obra del artista.

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